11/12/11

Nosotros enseñamos vida, Señor




Rafif Ziada

Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada.
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada que tenía
que caber en audio digital y límites de palabras.
Hoy, mi cuerpo fue masacre televisada que tenía que caber
en audio digital y límites de palabras suficientemente llenas de estadísticas
como para contrarrestar una respuesta mesurada.
Y yo perfeccioné mi inglés y me aprendí mis resoluciones de la ONU.
Pero aun así, él me preguntó:
“Señorita Ziada, ¿no piensa usted que todo se resolvería si vosotros dejarais
de enseñar tanto odio a vuestros niños?”
Pausa.
Miro a mi interior.
Busco fortaleza para tener paciencia, pero
la paciencia no está en la punta de mi lengua
mientras bombas caen sobre Gaza.
La paciencia me ha abandonado.
Pausa; sonrisa.
“Nosotros enseñamos vida, Señor”.
(Rafif, acuérdate de sonreír).
Pausa.Nosotros enseñamos vida, Señor.
Nosotros los palestinos
enseñamos vida después de que ellos
han ocupado los últimos cielos.
Nosotros enseñamos vida después de que ellos
han construido sus asentamientos y muros de apartheid,
más allá de los últimos cielos.
Nosotros enseñamos vida, Señor

Pero hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada
hecho caber en audio digital y límites de palabras.

Y sólo danos un reportaje, un reportaje con lado humano.
Verás, esto no es político.
Sólo queremos contarle a la gente
acerca de ti y de tu pueblo,
así que danos un reportaje humano.
No menciones las palabras “apartheid” y “ocupación”.
Esto no es político.
Me tienes que ayudar
como reportera
a ayudarte a dar tu reportaje,
que no es un reportaje político.

Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada.

¿Y qué tal si me das un reportaje
Sobre una mujer en Gaza que necesita medicinas?
¿Qué tal acerca de ti?
¿Tienes suficientes extremidades de huesos rotos
Como para cubrir el sol?
Pásame tus muertos y dame una lista
de sus nombres
en un límite de mil doscientas palabras.

Hoy, mi cuerpo fue masacre televisada que tenía que caber
en audio digital y límites de palabras
y conmover a esos
que son insensibles a la sangre terrorista.

Pero ellos sintieron pena.
Sintieron pena por el ganado en Gaza.
Así que les di resoluciones de la ONU
y estadísticas
y condenamos
y deploramos
y rechazamos.
Y éstos no son lados iguales,
Ocupadores y ocupados.
Y cien muertos, doscientos muertos, y mil muertos.
Y entre eso,
Entre crimen de guerra y masacre,
Ventilé las palabras y sonreí,
-no exótica-
-no terrorista-
Y cuento:
Cuento cien cadáveres, mil cadáveres.

¿Hay alguien allí?
¿Alguien escuchará?

Desearía poder sollozar sobre sus cadáveres.
Desearía poder simplemente
correr descalza
en cada campo de refugiados
y sujetar cada niño;
cubrir sus oídos
para que no escuchen el sonido
de las bombas
por el resto de sus vidas,
como yo lo escucho…

Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada.

Y déjame decirte:
No hay nada que tus resoluciones de la ONU
hayan hecho en absoluto acerca de esto.

Y no hay audio digital,
-ningún audio digital que se me ocurra,
no importa cuán bueno mi inglés sea-
no hay audio digital
no hay audio digital
no hay audio digital
no hay audio digital
que los traiga de nuevo a la vida.
No hay audio digital que arregle esto.
Nosotros enseñamos vida, Señor.
Nosotros enseñamos vida, Señor.

Nosotros
los palestinos
nos levantamos
cada mañana
a enseñarle
al resto del mundo
vida,
Señor.

Traducción especial para Gramscimanía
Traducción del inglés por Rolando “El Negro” Gómez
Coyoacán, 11 de diciembre del 2011
Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article29712.htm