5/12/11

Ley "anti-terrorista" en Argentina (¿A que tampoco lo leíste en Página 12?)


Rolando Gómez (a) El Negro

Ché, esto ya es preocupante:

Especial para Gramscimanía
Simplemente por precisión, aclaro mi visión de la palabra terrorista: este concepto ha sido obviamente "demonizado" por las clases dominantes y los medios de comunicación.  Normalmente la palabra es acompañada de musiquita lúgubre estilo Boris Karloff  y una fuerte carga emocional.

Para mí no se trata de un adjetivo de carácter moral ni religioso.  En realidad ni siquiera es un adjetivo.

La historia mundial de los dirigentes políticos está llena de "terroristas"; individuos que de una u otra manera apelaron a métodos armados individuales violentos para combatir opresión nacional o para promoverla (se me ocurre Itzhak Shamir de Israel como ejemplo a mano; un verdadero "patriota" sionista.  Podría poner un ejemplo "del lado contrario", con iguales o similares características) (¿Alí La Pointe en Argelia?).  Algunos se transformaron en respetables estadistas, otros no.

Repito que mi juicio no es moral, sino político.  Los métodos terroristas individuales (que es como generalmente lo son; es decir, ajenos a las masas concientes organizadas), en perspectiva histórica, generalmente no han aportado un ápice a la lucha, conciencia y organización de las masas oprimidas, en ninguna parte del mundo.  Es más, generalmente condujeron al fracaso y a la derrota.

Pero volviendo al proyecto de ley quirnerista: ¿Qué, el "Pollo" Sobrero hubiera sido declarado el mes pasado ¡horror!, "terrorista"? (Aníbal Fernández juraba tener las -¡horror!- pruebas)

Los controladores aéreos, esos que "boicotean a la patria", ¿serán a partir de ahora "terroristas"?

A mí me queda claro que es otro acto de genuflexión quirnerista a los yanquis, en eso de "elevar" la Argentina a los "estándares" de la "war on terror" de Bush para garantizar inversiones de capital, pero la verdad que ya es demasiado.

Ojalá no apliquen nunca esta ley, y quede en los papeles solamente para satisfacción (y justificación) de leidi Hillary.