13/12/11

Capitalismo y democracia: Dos modelos incompatibles


"El proyecto republicano e ilustrado de una sociedad libre y en Estado de Derecho es incompatible con un régimen en el que las estructuras de poder público no pueden competir en poder con las corporaciones privadas", afirman los españoles Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, ganadores del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2010 por su libro El orden de El capital.

El trabajo en conjunto de estos dos filósofos, que ejercen como profesores en la Universidad Complutense de Madrid, ha tenido especial énfasis en demostrar la radical incompatibilidad entre capitalismo y ciudadanía, cuestión que en la obra ganadora se demuestra con una lectura republicana de El capital, principal libro de uno de los más importantes pensadores occidentales: Karl Marx.

La sociedad capitalista en la que vivimos, afirman los teóricos españoles, nos presenta sistemas democráticos como las formas de gobiernos que nos rigen, pero la verdad es que las muchas instituciones, que se suponen representantes de los intereses de los ciudadanos, están subordinadas a la dictadura económica que imponen los emporios transnacionales.

Si realmente los gobiernos ejercieran la organización de la sociedad en función de los intereses de las mayorías, dicen los filósofos, no quedaría otra solución que abolir inmediatamente el capitalismo, puesto que es un sistema que divide la sociedad en clases: unas, explotadas (las mayorías), y otras, ínfimas, enriqueciéndose de esa explotación. Por ello, una real democracia entra en contradicción con el capitalismo.

¿Pero si los capitalistas no hacen más que hablar todo el rato de Estado de Derecho y Democracia? Ya en su anterior libro, Educación para la ciudadanía. Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho, Fernández y Alegre definen a "la ilusión de ciudadanía" como el trabajo ideológico y mediático que ejerce el capitalismo para camuflarse con los ideales políticos de la ilustración.

Los teóricos españoles insisten en la necesidad de recuperar los conceptos fundamentales de la tradición ilustrada junto al análisis que realiza Marx sobre el capitalismo, puesto que los consideran las mejores herramientas para la crítica del sistema dominante, al contrario de la dogmática marxista que insiste en ver a los conceptos de "ciudadanía" y "Estado civil republicano" como productos específicamente burgueses.

Los filósofos niegan que se pueda considerar en "Estado de Derecho" a un sistema político que sólo se puede mantener mientras los ciudadanos no intenten, a través del derecho, cambiar el estado de cosas existente.

Por ello nos cuenta el autor del prólogo de El orden de El capital, Santiago Alba Rico, que cada vez que las instancias políticas han tratado de cambiar las realidades económicas en favor de los desposeídos, los más poderosos dan golpes de Estado y emprenden sanguinarios procesos de represión.

Los filósofos españoles señalan en su exposición teórica que Marx muestra como una condición fundamental para el capitalismo la necesidad de que se haya erradicado la posibilidad misma de la independencia civil para la gran mayoría de la población.

Bajo estos planteamientos teóricos, los autores han manifestado en varios artículos el carácter revolucionario que han tenido los procesos políticos de países como Bolivia, Ecuador y Venezuela al dirigirse a los intereses de la población depauperada y crear condiciones políticas y materiales para que todos puedan ejercer ciudadanía, en lugar de entregarse al despotismo de las clases dominantes.