25/11/11

Filosofía de la Revolución o Revolución de la Filosofía


Abordando eso gris, que parece la teoría
Jorge Aniceto Molinari
El modo de producción, la economía, determina a la sociedad. Si esto es así, para los que nos guiamos por el materialismo histórico, por el materialismo dialéctico, sin duda que lo es.
Entonces sobre esa base tenemos que analizar el conjunto de las relaciones humanas. Todos los posicionamientos: derecha, centro, izquierda, todos responden a esa base.
El tema es que el modo de producción vigente está en plena crisis, la mayor en la historia; es totalmente valido pensar que de la misma ya no saldrá siendo el  predominante, aun con el uso de armas atómicas que pondrían en cuestión la existencia de la humanidad.
Hasta ahora la filosofía del cambio radicó en la “competencia” de construir un modelo superior al capitalista. Esa filosofía del cambio es la que está en crisis con el sistema.
Sintetizando: compitieron el modo de producción capitalista avasallando fronteras ganando los límites del planeta y el capitalismo de estado apoyado en las burocracias tradicionales como genialmente lo muestra Boris Pasternak en “Dr. Zhivago”.-
Sin embargo como también genialmente lo analiza Lenin, en la educación y en la salud, fundamentalmente, se dieron formas, y se están dando formas combinadas, que muestran la capacidad existente en la sabiduría adquirida de la sociedad, de construir una forma superior, socialista.
El atraso entre el desarrollo de la crisis y el pensamiento humano, radica en que fundamentalmente desde la izquierda se razona acotado a los límites del Estado. Desde Marx y Engels en que los maestros realizaron el “Manifiesto del Partido Comunista” no referido a ningún país en particular y en que llamaban a la clase obrera a constituir columnas avanzadas dentro de los partidos burgueses (ejemplo Alemania: por estar en pleno desarrollo  la revolución burguesa) a la vez que a constituirse independientemente como central proletaria internacional (la Internacional), desde ese entonces no ha habido un replanteo del tema. Hubo un intento documentado, del Ing. Juan Grompone en 1998 en Paris cuando los 150 años del Manifiesto, pero quedó en eso.
La izquierda se ha quedado aferrada a la bandera de las arengas finales de Marx y Engels.
Nuestra preocupación es como esa riqueza de lo adquirido por la sociedad humana que se expresa de mil maneras, logra parando la mano al fascismo, abrir el camino a reformas que viabilicen un nuevo modo de producción, que predominando, conviva necesariamente por un lapso importante de tiempo, con la agonía del ya existente.
Como hacer para que esos millones y millones de seres humanos que la crisis moviliza en todo el planeta peguen al unísono sobre aquello que realmente puede transformar en progreso las relaciones sociales.
Hasta ahora predomina el concepto, válido en un período histórico, de que esas movilizaciones deben derivar en la disputa del poder en cada país: el asalto al poder, la expropiación de los expropiadores. Así fue en Rusia, en China, en Cuba………luego el modo de producción capitalista bloqueaba esos procesos y aprendía a convivir en competencia agregándolos al juego del sistema.-
Hoy nada de esto es posible, más allá del derecho de los pueblos a reivindicar el poder en cada uno de los estados.
Imaginemos a esos millones y millones de nuestros hermanos planteando una unidad de moneda universal, que mida de forma igual todas las relaciones económicas.-
Imaginemos planteando que el sistema impositivo para bancar los presupuestos que la sociedad necesita para su vida se hagan sobre la circulación del dinero y no sobre el consumo, los salarios y las pensiones. Que toda circulación de dinero para ser legal necesite de una registración en un organismo público de la sociedad; sería el inicio del fin de los paraísos fiscales.-
Si eso fuera así, con el desencadenamiento de la crisis, no habría fuerza en el mundo para impedir el cambio, no sería el Apocalipsis, no sería el ajuste de cuentas final, sería el inicio de una revolución en el modo de producción que permitiría en un espacio de tiempo histórico, que el modo de producción capitalista muriera en paz.
¿Quiénes encabezaran este cambio?: ¿importa? Si, importa pero es  hasta si se quiere un hecho menor. En diciembre del 2008, envié una carta al entonces Presidente electo Barak Obama, en este sentido, nunca respondió, si estoy seguro que en la sociedad norteamericana ya comienza a pensarse que un mundo mejor es posible, aunque el Presidente que llegó con un esperanza haga lo mismo que sus antecesores. La carta tenía el sentido, hoy sigue siendo totalmente válido, de abrir el debate al mundo.
Fuente: Barómetro  Internacional