12/10/11

Un Marx desconocido / La Deutsche Ideologie – I & II

Karl Marx por David Levine
Especial para Gramscimanía
Nicolás González Varela  



“Yo mismo carezco de una recopilación de mis propios trabajos, que fueron escritos en diferentes idiomas e impresos en diferentes lugares. La mayoría de ellos ya no están disponibles en librerías”: Karl Marx a N. F. Danielson, 7 de octubre de 1868)

“Tres jefes comunistas alemanes, entre los cuales se encuentra el conocido Marx, están preparando una edición de ocho volúmenes sobre el Comunismo, su doctrina, sus conexiones, su situación en Alemania, Suiza, Francia e Inglaterra. Y todo ello sobre documentos. Los otros dos colaboradores son Engels y Hess, conocidos comunistas”: Informe secreto de la policía de Prusia, París, 17 de febrero, 1846

Un gran biógrafo de Marx, Boris Nicolaïevski, reconocía en 1937 que de cada mil socialistas, tal vez sólo uno haya leído una obra completa de Marx; y de cada mil antimarxistas, ni uno. Y lo peor, concluía, es que Marx ya no estaba de moda. Cuarenta años antes, un gran teórico y militante, hablo de Labriola, al participar en el publicitado debate sobre la valencia científica de la obra de Marx en 1897, (la llamada “primera crisis del Marxismo”, y cuyos principales interlocutores eran nada menos que intelectuales de la talla de George Sorel, Eduard Bernstein y Benedetto Croce) [1] se preguntaba con inocencia “los escritos de Marx y Engels… ¿fueron leídos enteramente por algún externo al grupo de amigos y adeptos próximos, esto es, de los seguidores e intérpretes directos de los autores mismos?... Añádese a eso la rareza de muchos de los escritos aludidos, y hasta la imposibilidad de dar con algunos de ellos.” Y concluía proféticamente si “este ambiente literario”, esta situación hermenéutica adversa, no era uno de los culpables de la mala asimilación, de la aparente decadencia y crisis del pensamiento de Marx. Con pesimismo recapitulaba en una sentencia profética: “Leer todos los escritos de los fundadores del socialismo científico ha resultado hasta ahora un privilegio de iniciados.” [2] Ya el fundador del anarcosindicalismo Georges Sorel, con quién precisamente intercambia opiniones Labriola, había llegado a conclusiones similares en su balance parcial del arraigo del Marxismo en las condiciones materiales de Europa a inicios del siglo XX. Según Sorel y por el mismo motivo: “les thèses marxistes n'ont point été, généralement, bien comprises en France et en Angleterre par les écrivains qui s'occupent des questions sociales”. [3] Parafraseando a Frossard, podría decirse que la mayoría de los marxistas no conocen los escritos de Marx mejor de lo que los católicos conocen la Summa de Santo Tomás de Aquino. Labriola se preguntaba a propósito de la “crisis” o decadencia de Marx, que “cómo nos puede asombrar… que muchos y muchos escritores, sobre todo publicistas, hayan tenido la tentación de tomar críticas de adversarios, o de citas incidentales, o de arriesgadas inferencias basadas en pasos sueltos, o de recuerdos vagos, los elementos necesarios para construirse un Marxisme de su invención y a su manera?...


El Materialismo Histórico –que en cierto sentido es todo el Marxismo– ha pasado… por una infinidad de equívocos, malas interpretaciones, alteraciones grotescas, disfraces extraños e invenciones gratuitas… que tenían por fuerza que ser un obstáculo para las personas que quisieran hacerse con una cultura socialista.” Nikolaïevski y Labriola, pero no sólo ellos, estaban convencidos que a Marx le esperaría siempre un sino de mala recepción, que empezaba por la misma difusión e irradación de sus textos. Labriola señalaba otro obstáculo, aún más profundo y riesgoso, que es el que aquí nos ocupa: la misma rareza de los escritos de Marx y la imposibilidad de contar con ediciones confiables de ellos. Incluso no tanto de ediciones confiables, sino de ediciones sin más. El lector responsable de la obra marxianne debía pasar, según Labriola, por condiciones ordinarias más extremas que la de cualquier filólogo o historiador para estudiar los documentos de la Antigüedad. Por experiencia propia, se preguntaba: “¿Hay mucha gente en el mundo que tenga la paciencia suficiente para andar durante años… a la busca de un ejemplar de la Misère dela Philosophie … o de aquel libro singular que es la Heilige Familie ; gente que esté dispuesta a soportar, por disponer de un ejemplar de la Neue reinische Zeitung , más fatigas que las que tiene que pasar en condiciones ordinarias de hoy día cualquier filólogo o historiador para leer y estudiar todos los documentos del antiguo Egipto?” [4]

En resumen: cumpliendo la profecía de Labriola, en el mundo sucede hoy con Marx lo que sucedió con Byron a mediados del siglo XIX: sus libros se encuentran sólo en manos de lectores excéntricos, inexpertos o atrasados. Para el gran público, incluyendo la Noblesse d’État del mandarinato académico, el nombre de Karl Marx significa hoy muy poco. En la actualidad, septiembre de 2010, no existen en el mercado editorial en lengua española ediciones críticas de Marx y Engels, la meritoria edición de los Werke a cargo del equipo de Manuel Sacristán quedó incompleta [5] y la única excepción es la interrumpida edición en marcha de parte de las Werke también, por la editorial Fondo de Cultura Económica, FCE, de México gracias al trabajo del desaparecido Wenceslao Roces. [6] Pero es lícito preguntarse qué es lo muerto y lo vivo de Marx, aunque es probable que la pregunta sea puramente retórica o dispare automáticamente la vulgata del DiaMat. La respuesta seca y judicial del Posmodernismo y de la filosofía analítica es ampliamente conocida: el Marxismo está decididamente fuera de época, es “inactual”, como “gran discurso” no puede explicarse ni a sí mismo, es una obra fatalmente datada. Se trata una filosofía más del siglo XIX y, como tal, definitivamente acuñada por su propio tiempo. Sepultar con todas las honras al moro Marx es un deber, no tanto intelectual, sino arqueológico, un trabajo de anticuariado. Nada hay de rescatable de ese enorme fárrago de páginas infectadas de hegelianismo y providencialismo, como nos los señala por enésima vez el neopositivista Mario Bunge. [7]

Labriola (y Sorel) constataban una dificultad fáctica que nació con el Marxismo mismo y que lo llevó como un estigma hasta nuestros días: las enormes dificultades por establecer y editar, con criterios científicos actualizados, sus obras completas. Labriola reclamaba al SPD de la época, en posesión de los manuscritos (Nachlass), que “sería un deber del partido alemán el dar una edición completa y crítica de todos los escritos de Marx y Engels; quiero decir, una edición acompañada en cada caso de prólogos descriptivos y declarativos, índices de referencia, notas y remisiones… Habrá que añadir a los escritos ya aparecidos en forma de libros o de opúsculos, los artículos de periódicos, los manifiestos, las circulares, los programas y todas las cartas que, por ser de interés público y general, tengan una importancia política o científica”. Terminante concluía: “No hay elección que hacer: hay que poner al alcance de los lectores toda la obra científica y política, toda la producción literaria de los dos fundadores… incluso la ocasional. Y no se trata tampoco de reunir un Corpus iuris, ni de redactar un Testamentum juxta canonem receptum, sino de recoger los escritos con cuidado y para que ellos mismos hablen directamente a quien tenga ganas de leerlos”. Simplemente que Marx pueda hablar directamente… Además reconocía que la propia vida le había impedido escribir sus obras según los cánones del arte de faire le livre, por lo que su literatura eran fragmentos de una ciencia y de una política en devenir constante. El Marxismo, si existe algo que pueda llamarse así, era eminentemente un sistema abierto. Labriola ya había marcado con suficiente claridad no sólo los criterios editoriales de una política editorial sino los problemas materiales objetivos que conllevaba la difusión tanto de la obra exotérica como del Nachlass de Marx (y Engels).

Uno de los errores más significativos que sufrió la obra marxiana en su difusión y, por lo tanto, en su correcta interpretación, ha sido la dislocación entre los niveles diacrónicos y sincrónicos de sus manuscritos, lo que condujo a una desarticulación entre los componentes biográficos, cronológicos y doxográficos, que constituyen, desde Theofrasto, el instrumental filológico mínimo y necesario para llegar a una comprensión satisfactoria de una obra. Labriola ya había reconocido la necesidad que para entender plenamente los textos había que relacionarlos biográficamente (en esa biografía se encontraría tanto “la huella como la senda, el índice y el reflejo” de la génesis de Marx). Pero en el caso de Marx esta disrupción anómala entre los dos niveles se debió, en su mayor parte, no tanto a su particular Stil, como a la constante manipulación política que padecieron sus escritos por parte de sus albaceas circunstanciales. El tortuoso recorrido, entre errático y azaroso, que sufrieron a lo largo de su historia editorial los escritos de Marx sólo puede compararse con las coincidencias afortunadas, fantásticas, triviales y casi increíbles con las que pudo salvarse para la posteridad la mayor parte de la obra de Aristóteles. Al igual que Marx, sus escritos sufrieron las inclemencias de los intereses políticos y los caprichos culturales en los cambios en la forma de atención. Y, al igual que Aristóteles, los manuscritos de Marx guardan una peculiaridad muy especial: la mayor parte son apuntes, bocetos, notas y memoranda, producto de una técnica de trabajo intelectual limitada por la extrema pobreza y las constantes emigraciones políticas. Pero a Marx se le agrega una condición suplementaria: que el mismo Marxismo (s) nació, se desarrolló, se profesionalizó en escuela (y luego en ideología oficial y legitimadora de un estado) cuando la obra de Marx no era aún accesible en su totalidad e incluso cuando importantes partes de su corpus estaban inéditas (lo siguen estando) o incluso eran inhallables. El ¿éxito? del Marxismo como ideología de partido y ortodoxia de estado (como ciencia de la legitimación o DiaMat) ha precedido en décadas a la divulgación científica y exhaustiva de los escritos completos de sus fundadores. Y uno de los casos más extremos (aunque no el único) es el texto conocido como Die Deutsche Ideologie, La Ideología Alemana, escrito a tres manos por Friedrich Engels, Moritz Hess y Karl Marx entre 1845 y 1846, y que muchos especialistas consideran que en él por primera vez se establece lo que podríamos denominar un materialismo histórico coherente y fundamentado. [8] Y aunque su importancia es generalmente admitida por la Marxologie más prestigiosa, incluso la académica (empezando por Althusser, Balibar, etc.), es una obra muy poco leída en toda su extensión, mal editada y de pésima difusión. [9] Fuera del ámbito de la Marxología, reina la indiferencia, el desconocimiento total o directamente el desprecio desde la ignorancia. [10] Como decían los antiguos romanos: Pro captu lectoris habent sua fata libelli, y es que según las capacidades y posibilidades del lector, los libros tienen su destino. Incluso en el caso de un pensador clásico como Marx.

Para darnos una medida de la importancia que el propio autor le otorgaba a este trabajo de 1845-1846 debemos realizar un pequeño desvío para conocer la poco conocida historia de las primeras obras escogidas editadas de Karl Marx. La difusión de la obra de Marx ya fue un problema en propia vida del autor. Los únicos trabajos de esta época en la que escribió Die deutsche Ideologie, la fructífera década de 1840’s, que llegaron a ser impresos en forma de libro, se debieron a un intento frustrado poco conocido de unas obras escogidas, unos primitivos Frühere Ausgaben. Llamadas pomposamente Gesammelte Aufsätze von Karl Marx, se debieron al tesón editorial de un camarada, el médico y publicista Hermann Heinrich Becker, alias der rot Becker, [11] aparecidas fantasmalmente en abril y mayo de 1851. [12] Franz Erdmann Mehring, el historiador y político que luego fundaría la Liga Spartakus con Rosa Luxemburg, relataba en su clásico trabajo biográfico que “Marx se puso en comunicación con Hermann Becker para la edición de sus obras completas y, más adelante, de una revista trimestral que habría de aparecer en Lieja; Becker había fijado su residencia en Colonia, donde… regenteaba una pequeña empresa editorial.” [13] El proyecto de edición, en dos tomos con alrededor de 400 páginas cada uno, de veinticinco pliegos cada uno, tenía un trasfondo eminentemente político, un paso ligado a la táctica de partido (propagandistische Tätigkeit), ligado estrechamente a la propaganda y difusión de las ideas de Der Bund des Kommunisten, la famosa Liga de los Comunistas, organización a la que se trataba de reconstituir dentro de Alemania. Las primitivas obras escogidas de Marx tenían el apoyo institucional del Kölner Zentralbehörde, el comité central de la Liga en Colonia, se había pensado en un sistema de suscripción preiva a su publicación. Dentro del mismo proyecto, Marx había diseñado el lanzamiento de una colección popular de literatura socialista en formato de pequeños fascículos (un plan de difusión de pensadores socialistas que ya había intentado llevar a la práctica en 1845), e incluía autores como Babeuf, Buonarotti, Holbach, Fourier, Owen, Helvetius, Saint-Simon, Cabet, Considérant y Proudhon. Siguiendo con estas primitivas obras selectas de Marx, e n el folleto publicitario para las librerías, firmado por el editor de la compilación, Becker mismo, podía leerse que la obra de Karl Marx se encontraba muy diseminada tanto en folletos, panfletos, como en periódicos desaparecidos y publicaciones inhallables en librerías, por lo que la edición en formato libro era un gran servicio que hacía accesible al lector su obra del último decenio, “el primer volumen recopila las contribuciones de Marx en los Anekdota de Ruge, en la antigua Rheinische Zeitung (incluyendo artículos sobre la libertad de la prensa, las leyes sobre el robo de la madera, la situación de los campesinos del Mosela, etc.), en los Deutsch-französischen Jahrbüchern, en el Westphaelische Dampfboot, enGesellschaftsspiegel, etc. y una serie de monografías publicadas antes de la revolución de marzo de 1848, pero por desgracia (sic!) todavía tienen plena actualidad.” [14] El único y primer volumen, que finalmente quedó reducido a ochenta páginas, contenía textos de Marx desde diciembre de 1841, el primero era Bemerkungen über die neue preußische Zensurinstruktion, publicado en la revista Anekdota zur neuesten deutschen Philosophie und Publicistik [15] de los jóvenes hegelianos. Y la presencia de este escrito resulta sintomática. No es casualidad que Marx eligiera, no su primera publicación impresa [16] , sino su primer trabajo qua publicista demócrata-revolucionario defendiendo la libertad de prensa clásica burguesa contra el reaccionario estado prusiano. En él ya criticaba el “aparente Liberalismo” (Scheinliberalismus) de la forma-estado burguesa, con un bagaje filosófico que se remitía explícitamente a Spinoza, Kant y Fichte, develando la ilusión política de creer que los defectos objetivos institucionales (objektiven Fehler, como la tendencia hacia la restricción en la información crítica y libre) del estado, en realidad su esencia, podían corregirse cambiando los individuos que ejercen la censura. Ninguna “buena” ley podía, ninguna “buena” intención subjetiva, subraya allí Marx, puede modificar la esencia de un estado burgués. Además en un extraordinario párrafo concentrado, Marx describe de manera popular el método dialéctico de investigación de la Verdad (Untersuchung der Wahrheit), que tiene que ser por sí mismo verdadero: Zur Wahrheit gehört nicht nur das Resultat, sondern auch der Weg, “…de la Verdad no forma parte solamente el resultado, sino el camino.”, subrayando que el carácter del objeto (Charakter des Gegenstandes) que se investiga, en este caso el estado burgués, ejerce una influencia decisiva sobre la misma investigación. La investigación verdadera “es” la Verdad desplegada, cuyos miembros dispersos se agrupan y compendian el resultado, ni más ni menos que una versión primitiva y todavía tosca del modo de investigación, elForschungswiese, tal como lo explica en el prólogo a Das Kapital.

El proyecto editorial incluía, además de los artículos periodísticos de la etapa radical-liberal en los Anekdota y en el diario Rheinische Zeitung, algunos del frustrado proyecto parisino de los Anuarios Franco-Alemanes, y finalmente artículos del “órgano de la Democracia” creado por Engels y Marx, la Neue Rheinisches Zeitung. En el nonato tomo segundo estaba previsto publicar artículos de la revista política que editaron Engels y Moritz Hess, Espejo de la Sociedad, [17] incluso se pensó en traducir al alemán monográficos de Marx, como el libro contra Proudhon, Misère de la philosophie [18] , y además el capítulo IV de la Die deutsche Ideologie. Kritik der neuesten deutschen Philosophie in ihren Repräsentanten Feuerbach, B. Bauer und Stirner und des deutschen Sozialismus in seinen verschiedenen Propheten, titulado “Karl Grün: ‘Die soziale Bewegung in Frankreich und Belgien’ (Darmstadt 1845) oder Die Geschichtschreibung des wahren Sozialismus”. [19]

Aunque la tirada pensada inicialmente era muy ambiciosa, 15.000 ejemplares, sólo se imprimieron algunas copias, la represión contra los comunistas en Colonia, el mismo Becker fue detenido em mayo de 1851, y la confiscación de ejemplares por la policía, hicieron que pocos libros llegaran a la distribución más allá de la ciudad. Incluso a mediados de 1851, Marx todavía pensaba editar una versión ampliada de estos escritos selectos, incluyendo un potencial tercer tomo, cada uno con una extensión de 75 páginas, tomando parte en la intermediación el dirigente Ferdinand Lassalle. [20] Más allá de la importancia filológica-documental, que es obviada o totalmente desconocida por laMarxologie tradicional, el proyecto político-editorial, madurado en diciembre de 1850, de precisas pistas sobre las ideas filosófico-prácticas del Marx maduro. En primer lugar que para las tareas políticas-revolucionarias pendientes en la Alemania post-1848, Marx mismo había identificado de su obra anterior, tanto teórica como publicista, qué textos eran pertinentes y cuales no. En segundo lugar, es evidente que si el propio Marx pretendía publicar, con el consenso de la propia Bund des Kommunisten, textos en apariencia “desfasados” de su etapa de liberal de izquierdas, esto demuestra un elemento de ¿profunda? continuidad (a pesar de las sucesivas rupturas teóricas) en la autoconciencia de Marx entre su pensamiento izquierdo-hegeliano, luego feuerbachiano, y el Comunismo reflexivo de la década de 1850’s. Las ideas marxianas entre 1841 y 1844 continuaban actuales, siendo plenamente operativas y funcionales a la nueva dimensión de la Kritik. Recordemos que a estas alturas Marx ya había escrito no solo “Lohnarbeit und Kapital” [21] en el diario democrático-revolucionario Neue Rheinisches Zeitung, sino publicado con Engels el Manifiesto Comunista. Y dentro de esta continuidad en su filosofía práctica, Marx reconocía el valor autónomo y de consolidación teórica de la Die deutsche Ideologie de 1845-1846.

“Durante el verano (de 1845)” –recuerda Jenny Westphalen, esposa, correctora y copista de Marx– “Engels elaboró con Karl una crítica a la filosofía alemana. El estímulo externo lo había constituido la aparición de Der Einzige und sein Eigentum (de Max Stirner). Acabó siendo una obra voluminosa y habría de publicarse en Westfalia.” [22] En una autointerpretación de Marx maduro, el famoso Vorwort a la Zur Kritik der Politischen Ökonomie de 1859, queda clara la enorme importancia que le otorgaba al paso teórico efectuado entre 1844-1846 y en especial el rol que jugaba Die deutsche Ideologie: “Comencé en París la investigación de ésta última (la anatomía de la sociedad civil), prosiguiéndola en Bruselas, hacia donde había emigrado como consecuencia de una orden de expulsión del Sr. Guizot. El resultado general que obtuve y, que una vez obtenido, sirvió de hilo conductor de mis estudios, puede formularse brevemente de la siguiente manera. En la producción social de su existencia, los hombres establecen determinadas relaciones, necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción (Produktionsverhältnisse) que corresponden a un determinado estadio evolutivo de sus fuerzas… El modo de producción de la vida material determina (bedingen) el proceso social, político e intelectual de la vida en general… Friedrich Engels, con quién he estado manteniendo un constante intercambio epistolar de ideas… cuando se estableció asimismo en Bruselas en la primavera de 1845, con él resolvimos elaborar conjuntamente la oposición de nuestros puntos de vista contra el punto de vista ideológico de la filosofía alemana o, de hecho, ajustar cuentas con nuestra antigua conciencia filosófica. Éste propósito se llevó a cabo en forma de una crítica a la filosofía posthegeliana. El manuscrito, dos gruesos volúmenes in-octavo, ya había arribado desde mucho tiempo atrás al lugar donde debía ser editado, en Westfalia, cuando recibimos la noticia de que un cambio de condiciones no permitía su impresión. Dejamos librado el manuscrito a la roedora crítica de los ratones, tanto más de buen grado cuanto habíamos alcanzado nuestro objetivo principal: comprender nosotros mismos (Selbstverständigung) la cuestión.” [23] Resulta claro y evidente que esta ruptura, esta nueva Ansicht, este revolucionario punto de vista, sólo puede ser entendido en su magnitud si comprendemos el significado de La Ideología alemana. A fin de cuentas: si volvemos al “futuro anterior” del propio Marx.

Notas

[1] La conocida como “primera crisis del Marxismo”, hoy casi totalmente olvidada, fue iniciada por un artículo del abogado G. Masaryk en los números 177-179 del diario vienés Die Zeit, en el cual simplemente constataba las diferencias teórico-prácticas internas en la socialdemocracia alemana y austriaca, en especial entre los padres fundadores y sus epígonos, concluyendo que tales diferencias se debían al carácter ecléctico del propio Marxismo, al ser un sistema sincrético y que Das Kapital era una mera transcripción en términos económicos del Faust de Göethe. De la crisis “en” el Marxismo de la socialdemocracia de lengua alemana, reformistas como Bernstein et altri la transformaron en crisis “del” Marxismo a secas.
[2] Labriola, Antonio; Discorrendo di socialismo e di filosofia , carta II; en español: Socialismo y Filosofía; Alianza editorial, Madrid, 1969, p. 41, con traducción y prólogo de Manuel Sacristán.
[3] Georges Sorel, “Préface”, en: Labriola, Antonio; Essais sur la conception matérialiste de l'histoire; V. Giard & E. Brière, libraires-éditeurs, Paris, 1897, pp. 1-20.
[4] Labriola, Antonio, ibidem, p. 41.
[5] En 1975 Sacristán proyectó una edición crítica en lengua castellana de la obra selecta de Marx y Engels en 68 volúmenes, con el título de Obras completas de Marx y Engels , OME, bajo el sello Editorial Grijalbo. De ese proyecto sólo llegaron a ver la luz once volúmenes, entre ellos las traducciones de Sacristán de El Capital, libro 1 y 2 y el Anti-Duhring. Decía Sacristán con razón sobre publicar al Marx desconocido que “cuando me encargaron que empezara a traducir las obras de Marx y Engels (que por cierto están suspendidas porque el mercado ya no da para eso) estaba justificado que me pidieran un Capital, puesto que si traducían unas obras completas era natural que también editaranEl Capital. Lo que en cambio, en mi opinión, era un error, era considerar que había que sacar pronto El Capital. Creo que primero había que publicar lo inédito, a saber, todo el epistolario completo. Yo no me atrevo a decir que ellos, que son comerciantes, no lleven razón, pero la situación es absurda.”, en: López Arnal, S./ De la Fuente, P.; Acerca de Manuel Sacristán, Barcelona, Destino, 1996, p. 168. Sobre la figura decisiva de Sacristán, véase de López Arnal, Salvador; “Aristas esenciales de un pensador poliédrico (I). Manuel Sacristán (1925-1985), a los 25 años de su fallecimiento”, en: Papeles de relaciones ecosociales y cambio global, Nº 109, 2010, pp. 23-44.
[6] Traducción de una selección la edición de Karl Marx/ Friedrich Engels; Werke, editada por Dietz Verlag de Berlín-DDR, según la versión de 1958; en palabras de Roces: “Esta edición, que no es de las obras completas (MEGA), sino de las Obras Fundamentales (Werke), va a constar de veintitantos volúmenes. Se han publicado ya dos tomos de la juventud de Marx y de Engels; se han publicado los tres tomos de las Teorías de la Plusvalía. Van a aparecer ahora El Capital y los escritos económicos menores y también la nueva edición de los Grundrisse.” Sobre la figura de Roces: Rivaya, Benjamín; “Comunismo y compromiso intelectual: Wenceslao Roces”; en: Papeles de la FIM, nº 14, Fundación de Investigaciones Marxistas, Madrid, 2000. Roces fue pionero al fundar y dirigir una empresa de difusión marxista ya en la IIº República española, la “Biblioteca Carlos Marx” de la Editorial Cenit de la cual llegaron a publicarse diez volúmenes grandes, entre ellos el primer tomo de Das Kapital en dos volúmenes y el Anti-Dühring de Engels.
[7] Remitimos al lector a nuestra crítica a la enésima tentativa de tratar a Marx y Engels como un perro muerto del físico Mario Bunge: “El Dr. Bunge sobre Engels. Los escombros ideológicos del Neopositivismo”, on-line en Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=98168
[8] Essbach, Wolfgang; Die Bedeutung Max Stirners für die Genese des historischen Materialismus (1978) , u.d.T. Gegenzüge, Materialis, Frankfurt am Main, 1982.
[9] Balibar, por ejemplo, señala rápida y erróneamente que “en 1845, Marx, refugiado en Bruselas, trabajaba en colaboración con Engels en la elaboración de una concepción filosófica materialista de la Historia, de la que quiere hacer la base de un socialismo proletario autónomo (Tesis sobre Feuerbach, La Ideología Alemana, manuscritos publicados tras la muerte de Marx y Engels)”, en: Balibar, Étienne; Cinco Ensayos de Materialismo Histórico, Editorial Laia, Barcelona, 1976, p. 20. Malgré lui: no sólo se equivoca en considerarlos dos obras independientes, sino también en el momento en que fueron publicados, mucho antes de la muerte de Engels y Marx. En ningún momento Engels o Marx utilizan en esos años ni el término “concepción filosófica materialista de la Historia”, ni el de “socialismo proletario autónomo”.
[10] El caso del célebre filósofo liberal británico Isaiah Berlin, quién en su libro por encargo sobre Marx escribe sobre la Die deutsche Ideologie lo siguiente: “Stirner is treated at greater length. Under the title of ‘St Max’ he is pursued through five hundred pages of heavy-handed mockery and insult. ”, en: Karl Marx: His Life and Environment, Thornton Butterworth, London, 1939, Chapter VI, “Historical Materialism”, p. 143, o sea: “Stirner es perseguido a través de quinientas páginas de mano dura, burla e insulto.” Berlin se equivoca hasta en el año de composición: “The most extended statement of the theory occurs in a work which he composed together with Engels in 1846, entitled theGerman Ideology”, en: ibidem, p. 118.
[11] Dohm, Bernhard/ Taubert, Inge; “Engels über den roten Becker. Ein unbekannter Brief von Friedrich Engels”; en: Beiträge zur Geschichte der Arbeiterbewegung. 1973, Heft 5, pp. 807-814.
[12] Marx, Karl; Gesammelte Aufsatze von Karl Marx, herausgegeben von Hermann Becker.
I. Heft, Koln, 1851. El contenido de esta primera edición de escritos de Marx puede verse en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich: Werke, Artikel, Entwrfe Juli 1849 bis Juni 1851, Abt. 1: Werke, Artikel, Entwürfe, Bd. 10, Akademie Verlag, Berlin, 1977, pp. 493-497. Se trataba del primer volumen proyectado; el segundo jamás se publicó, ya que Becker fue detenido el 19 de junio de 1851 acusado de comunista y conspirar contra el estado; fue juzgado en el famoso proceso a los comunistas, el Kölner Kommunistenprozess, en 1852, y condenado a cinco años de cárcel. Véase la carta de Becker a Marx de diciembre de 1850, en: AA.VV.; Der Bund der Kommunisten. Dokumente und Materialen . Band 2, Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1982, Dokumente 570, pp. 357-358.
[13] Mehring, E., Franz; Karl Marx: Die Geschichte seines Lebens, 1918, p. 209; en español: Carlos Marx. Historia de su Vida; Editorial Grijalbo, México, 1957, P. 227-228.
[14] Textual: “Marx's Arbeiten sind theils in besonderen Flugschriften, theils in periodischen Schriften erschienen, jetzt aber meistens gar nicht mehr zu bekommen, wenigstens im Buchhandel ganz vergriffen. Der Herausgeber glaubt deßhalb, dem Publikum einen Dienst zu erweisen, wenn er mit Bewilligung des Verfassers diese Arbeiten, welche gerade ein Decennium umfassen, zusammenstellt und wieder zugänglich macht. [...] Der erste Band wird Marx's Beiträge zu den ‘Anekdota’ von Ruge, der (alten) ‘Rheinischen Zeitung’ (namentlich über Preßfreiheit, Holzdiebstahlsgesetz, Lage der Moselbauern usw.), den ‘deutsch-französischen Jahrbüchern’, dem ‘Westf. Dampfboote’, dem ‘Gesellschaftsspiegel’ usw. und eine Reihe von Monographien enthalten, die vor der Märzrevolution erschienen, aber leider noch heute passen.” En: Marx, Karl/ Engels, Friedrich, ibidem, p. 496.
[15] Se trata del segundo artículo público conocido de Marx, escrito entre enero y febrero de 1842, aparecido anónimamente (“Por un renano”) como artículo en los Anekdota…, tomo I, año 1843. La revista era un órgano puro de la izquierda hegeliana, bajo la dirección de Arnold Ruge
Ahora en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; Werke. Band 1; (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1976. pp. 3-25; en español: Marx, Karl; Escritos de Juventud, FCE, México, 1982, pp. 149-169.
[16] Es decir, el artículo “Luther als Schiedsrichter zwischen Strauß und Feuerbach” (“Lutero, árbitro entre Strauss y Feuerbach”), escrito en enero de 1842 y aparecido de manera anónima (“Uno que no es berlinés”) en los Anekdota…, tomo II, 1843; ahora en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; Werke. Band 1; (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1976. pp. 26-27; en español: Marx, Karl; Escritos de Juventud, FCE, México, 1982, pp. 147-148.
[17] La publicación Gesellschaftsspiegel. Organ zur Vertretung der besitzlosen Volksklassen und zur Beleuchtung der gesellschaftlichen Zustände der Gegenwart, era una revista de tendencia wahrsozialistischen político-teórica de intervención en las clases trabajadores y de co-investigación de la cuestión social; fue editada entre 1845-1846 en la región natal de Engels, Elberfeld, véase: Silberner, Edmund; “Der ‘Kommunistenrabbi’ und der ‘Gesellschaftsspiegel’”; en: Archiv für Sozialgeschichte, (1963), Band 3, pp. 87-102. Marx contribuyó con un artículo sobre el suicidio en el Capitalismo en 1846: “Peuchet: Vom Selbstmord”, en: Gesellschaftsspiegel; zweiter Band, Heft VII, Elberfeld, Januar 1846, pp. 14-26; ahora en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich: Marx-Engels Gesamtausgabe, MEGA , I Abt., Band 3, Moskau-Berlin, 1932, pp. 391-407 ; en español: Marx, Karl; Sobre el Suicidio, Edición y traducción a cargo de Nicolás González Varela, Montesinos, Mataró, de próxima publicación. Sobre el artículo de Marx, nos permitimos remitir al lector a nuestro artículo on-line: “Karl Marx en Bruselas (1845-1848): suicidio y cuestión femenina en el Capitalismo”, en: http://www.rebelion.org/noticias/2006/10/38534.pdf
[18] Escrito en francés entre diciembre de 1846 y abril de 1847: Misère de la philosophie. Réponse a la philosophie de la misère de M. Proudhon, C.G. Vogler, Brüssel-A. Frank, Paris, 1847. Habrá que esperar a 1885 para que el público alemán tuviera una edición de La Miseria de la Filosofía, traducción de Eduard Bernstein y Karl Kautsky: Das Elend der Philosophie. Antwort auf Proudhons ‘Philosophie des Elends’ . Deutsch von Karl Kautsky und Eduard Bernstein. Mit Vorwort und Noten von Friedrich Engels, J.H.W. Dietz, Stuttgart , 1885. Ahora en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; Werke. Band 4; (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1976. pp. 63-182; en español existe una deficiente primera edición en España: Miseria de la filosofia, Contestación á la filosofía de la miseria de Proudhon. Versión española, precedida de una carta de Federico Engels y unos apuntes sobre las teorias, carácter y obras del autor por José Mesa.; Establecimiernto Tipográfico de Ricardo Fé, Madrid, 1891; la mejor traducción sigue siendo: Miseria de la Filosofía, Editorial Signos, Buenos Aires, 1970.
[19] En: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; Werke, Band 3, (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1976, pp. 5–530.
[20] Véase la carta de Lassalle a Marx del 26 de junio de 1851 y sus conversaciones con el editor Scheller de Düsseldorf.
[21] Marx, Karl/ Engels, Friedrich; Werke, Band 6, (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1971, pp. 397-423; en español: Trabajo Asalariado y Capital, Ed. Nova Terra, Barcelona, 1970.
[22] Westhpalen, Jenny; “Kurze Umrisse eines bewegten Lebens”, en: AA. VV.; Mohr und General. Erinnerungen an Marx und Engels, Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1964, p. 192.
[23] Marx, Karl/ Engels, Friedrich; Werke, Band 13, (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1971, p. 8 y 10.
En español: Marx, Karl; Contribución a la Crítica de la Economía Política, Siglo XXI, México, 1980, p. 4 y 6.

II

Página escrita por Marx con caricaturas de Engels del capítulo “Feuerbach”, de Die Deutsche Ideologie, 1845, descubierta en el IISG en los años 1960’s.
“El Comunismo es… el Sistema de la Comunidad (Gemeinschaftssystem)”: Engels, 1845)
“El Comunismo no es un estado que debe implantarse,  un ideal al que haya que sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real (wirkliche Bewegung) que anula y supera el estado de cosas actual”: Engels & Marx, Die Deutsche Ideologie, 1845-1846)


“Comunistas alemanes se reúnen cada domingo ante la Barriere du Trône, en la sala de un tabernero… normalmente 30, muchas veces 100 0 200. Tienen alquilada la sala. Allí pronuncian discursos en los cuales se predica abiertamente la muerte del rey, la abolición de todos los bienes, la eliminación de los ricos, etc. En resumen: la más horrenda e inaudita locura. Le escribo a toda prisa, con el fin de que esos Karl Marx, Moritz Hess… no continúen arrojando a la gente joven a la desgracia”: Informe de la Policía Secreta prusiana en Bruselas, febrero de 1845

Recordaba el viejo Engels en 1885 que “cuando en la primavera de 1845 de nuevo volvimos a encontrarnos, esta vez en Bruselas, Marx había avanzado ya hacía los principales aspectos de su teoría materialista de la Historia (materialistische Geschichtstheorie). Nos propusimos entonces la tarea de elaborar la teoría recién lograda en las más variadas direcciones… Ahora, el Comunismo ya no consistía en exprimir de la fantasía un ideal de la sociedad lo más perfecto posible, sino en comprender el carácter, las condiciones y, como consecuencia de ello, los objetivos generales de la lucha librada por el Proletariado… Nuestra intención no era, ni mucho menos, comunicar exclusivamente al mundo ‘erudito’, en gordos volúmenes, los resultados científicos descubiertos por nosotros. Nada de eso. Los dos estábamos ya metidos de lleno en el movimiento político, teníamos algunos partidarios entre el mundo culto, sobre todo en el occidente de Alemania, y grandes contactos con el proletariado organizado. Estábamos obligados a razonar científicamente nuestros puntos de vista, pero considerábamos igualmente importante para nosotros el ganar al proletariado europeo, empezando por el alemán, para nuestra doctrina.” [1]  ¿Cuál fue el producto de este trabajo de urbanización que debía expandirse, como afirma Engels, en múltiples Richtungen, en variadas direcciones? Un enorme manuscrito inédito titulado Die deutsche Ideologie, obra que Marx y Engels comienzan a escribir casi inmediatamente a su desembarco forzado en Bruselas, abril de 1845, y es la evolución-superación lógica tanto de los famosos Manuscritos económicos-filosóficos de 1844 como de La Sagrada Familia, escrita por ambos entre 1844-1845. La obra se transformó no solo en un ajuste de cuentas con varias tendencias filosóficas y políticas de la Alemania de la época, sino en el acta de nacimiento del propio Marxismo ya consolidado a través de un trabajo de zapa negativo, de oposición (Marx le llama den Gegensatz unserer Ansicht gegen die ideologische der deutschen Philosophie gemeinschaftlich auszuarbeiten) y lucha política-ideológica. Si consideramos la obra en cuanto al número de folios, se trata de una larga crítica al anarquismo individualista de Max Stirner (dit Johann Caspar Schmidt ) [2]  y a los escritos del filósofo Junghegelianer Bruno Bauer de 1844-1845 (antiguo padrino académico y maestro de Marx en su etapa liberal). [3]  Es también un momento decisivo en una escalada en la lucha ideológica tanto contra el radicalismo liberal, el republicanismo burgués y la izquierda hegeliana. La dura polémica había sido iniciada por Bruno Bauer atacando al Comunismo y al filósofo Ludwig Feuerbach en dos artículos furibundos a lo largo de 1844: “Was ist jetzt Gegenstand der Kritik?” [4] , “Die Gattung und die Masse”  [5]  y en un libro publicado en 1843: Die Judenfrage. [6]  Engels y Marx le replicaron, todavía como comunistas-feuerbachianos, en Die heilige Familie y en artículos publicados en el Deutsch-Französische Jahrbücher  [7]  ; Bauer contrarreplicó, atacando ahora tanto al particularismo egoísta de Stirner como a Feuerbach (y por elevación al Comunismo) en el artículo “Charakteristik Ludwig Feuerbachs”, [8]  que a su vez fue acompañado por el ataque en forma de libro de Stirner, ya no sólo contra Feuerbach y el Comunismo, sino implícitamente con la posición filosófico-política de Engels y Marx reflejada en Die heilige Familie; finalmente como punto final a este rizo de lucha ideológica, Engels y Marx componen su crítica amplia y definitiva precisamente en Die deutsche Ideologie. ¿Por qué en especial Bruno Bauer y Max Stirner? El propio Engels, escribiendo con pseudónimo y en tercera persona, señalaba en un artículo de 1845 que “se ha declarado la guerra a los filósofos alemanes que se niegan a sacar consecuencias prácticas de sus teorías puras y afirman que el Hombre no tiene otra cosa que hacer que cavilar acerca de problemas metafísicos. Los señores Marx y Engels han publicado una detallada refutación de los principios sostenidos por B. Bauer y los señores Hess y Bürgers se disponen a refutar la teoría de M. Stirner. Bauer y Stirner son los representantes de las últimas consecuencias a que lleva la filosofía alemana abstracta (abstrakten) y, por tanto, los únicos adversarios filosóficos importantes del Socialismo, o, por mejor decir, del Comunismo, ya que aquí la palabra Socialismo engloba las distintas ideas confusas, vagas e indefinibles de quienes comprenden que hay que hacer algo, pero sin decidirse a abrazar sin reservas el Sistema de la Comunidad (Gemeinschaftssystem).” [9]  El Kommunismus es aquí definido, de manera notable, como un sistema social basado en la idea de comunidad humana.

El Socialismo Verdadero: El esfuerzo de Engels y Marx por combatir a través de la Kritik esta tendencia no parece ni exagerado, ni barroco, como sostienen muchos marxólogos. El pronóstico filosófico-político engelsiano era certero: la tendencia híbrida del socialismo verdadero, del wahre Sozialismus, tuvo una inesperada popularidad entre la clase media y la aristocracia obrera de diferentes regiones de Alemania, expandiéndose y formando varios grupos activos (los más numerosos en Westfalia, Sajonia y Berlín). Engels decidió examinar críticamente a los diferentes socialismos regionales basados en las confusas teorías de los jóvenes hegelianos y en el anarquismo de Stirner en una fecha tan tardía como 1847, escribiendo un manuscrito titulado “Die wahren Sozialisten” (“Los socialistas verdaderos”) [10] , posiblemente un capítulo para completar la Die deutsche Ideologie en una segunda parte, que quedó inconclusa. La importancia que le otorgaban era de tal magnitud que, como sabemos, en el mismo Manifiesto Comunista, publicado en 1848, todavía le dedican un amplio espacio al combate contra esta corriente teórico-práctica, dentro del capítulo III, apartado de los “Socialismos Reaccionarios”, tendencia que es definida así: “Los literatos alemanes procedieron con la literatura francesa profana de un modo inverso. Lo que hicieron fue empalmar sus absurdos filosóficos a los originales franceses. Y así, donde el original desarrollaba la crítica del Dinero, ellos pusieron: “expropiación del Ser Humano”; donde se criticaba el Estado burgués: “abolición del Imperio de lo general abstracto”, y así por el estilo. Esta interpelación de locuciones y galimatías filosóficos en las doctrinas francesas, fue bautizada con los nombres de “filosofía del hecho”, “verdadero Socialismo”, “ciencia alemana del socialismo”, “fundamentación filosófica del Socialismo”, y otros semejantes.” [11]  ¿Qué representaba y qué era exactamente el Socialismo verdadero en 1840’s? El Engels tardío lo definía en 1885 con precisión: “el ‘verdadero Socialismo’ difundido por algunos literatos, (es la) traducción de la fraseología socialista francesa al mal alemán de Hegel y al amor dulzarrón…” Es muy útil analizar estos combates perdidos de Engels y Marx pues, como tendencia ideológica básica, han demostrado ser más permanentes que su política coyuntural, y hoy podemos considerar la lógica general de su argumento con relativa independencia de la situación histórica particular que la ha nutrido. Sobre las repercusiones histórico-políticas de una ideología basada en “traducción-de-fraseología” y separación entre retórica y práctica reaccionaria, que simplemente transfiere esquemas y visiones del mundo parciales, basta recordar aquí que el sino del Marx español. El Marxismo en España se desarrolló, desde 1879, precisamente bajo la nefasta influencia y deformación de un Marx descafeinado, en su peor versión francesa (bajo la forma literaria vulgar de Jules Guesde, Gabriel Deville, Paul Lafargue, mezcla híbrida de Malthus, Ricardo y Lassalle), ya que hasta la IIº República el conocimiento adecuado y de primera mano de la obra Engels y Marx será escolar, deficiente o inexistente. [12]  La difusión de la obra de Marx y Engels en España, en una escala y calidad importante, se da al finalizar la dictadura de Primo de Rivera. Antes de los años 1930’s hay que hablar de una muy escasa penetración. Recién partir de una fecha tan tardía para un país europeo como 1931 es cuando puede verse la difusión de un Marx verdadero, y cuando las traducciones y ediciones experimentan “un salto espectacular”, un paréntesis muy corto interrumpido por el estallido de la Guerra Civil y la instauración de la dictadura de Franco en 1939. [13]  La primera edición parcial al español de Die deutsche Ideologie fue impresa en México, es de 1938 y lleva el título de Ideología Alemana. [14]  En su prólogo el traductor, que usa el pseudónimo “Argos”, luego de señalar que es una traducción directa “larga y fatigosa” del alemán, diferenciándose precisamente del mutilado Marx en sus versiones francesas que inundaban mecánicamente al Socialismo hispano, afirma que: “’Feuerbach’ constituye el primer fragmento de la Ideología Alemana, obra de polémica y exposición doctrinaria, escrita conjuntamente por Marx y Engels, en Bruselas, de 1845 a 1846. Esta obra no llega a publicarse en vida de sus autores. Aparece por primera vez en 1932, en la edición de sus obras completas, publicada bajo los auspicios del Instituto Marx-Engels-Lenin, de Moscú. Forma el tomo V de dicha edición.” Es sintomático que el anónimo (y esforzado) traductor subrayara una y otra vez que su Marx estaba directamente volcado del alemán… lo que evitaba la contaminación ideológica del transfert francés. La lucha contra las formas diversas históricamente del wahre Sozialism no es simplemente un dato arqueológico ni de corrección filológica, sino una tarea pendiente y actual, y es en este contexto que toma importancia para nuestra posteridad una obra como Die deutsche Ideologie (DI). El desacuerdo básico en 1845 era contra una tendencia política que sostenía una estrategia ultrarrevolucionaria, aplicando a la coyuntura una táctica sectaria y reaccionaria, o sea: una teoría abstracta intransigente, deducida de trasplantar mecánicamente textos importados y generados en otra coyuntura social, pero que se traducía en una praxis reaccionaria. El resultado no podía ser más nefasto: unas precarias ideas teóricas ya desfasadas de su fase histórica material concreta, que generaban desviaciones prácticas como resultado lógico.

Si existía una sensible carencia en el desarrollo intelectual de Marx ésta era la ausencia de un editor confiable en casi todas las etapas de su vida. Las tratativas editoriales sobre la publicación de DI las llevaba el camarada Joseph Weydemeyer, ya que las editoriales de la izquierda hegeliana se negaban a publicar una crítica tan radical a tres grandes luminarias de los Junghegelianer, como Bruno Bauer, Ludwig Feuerbach y Max Stirner. Había convencido en Westfalia a dos simpatizantes comunistas ricos, Julius Meyer y un tal Rempel, dispuestos a adelantar el dinero necesario para una casa editorial. Tenían el plan de invertir el capital en la infraestructura mínima y la edición inmediata de tres obras: la Die deutsche Ideologie, la biblioteca de autores socialistas pensada por Engels y Marx y una revista político-filosófica trimestral bajo la dirección de Engels, Hess y Marx. Al llegar la hora de desembolsar, los dos capitalistas se retiraron, surgiendo dificultades económicas y financieras que, en irónicas palabras de Mehring, “vinieron a paralizar en el instante preciso su espíritu de sacrificio comunista.” [15]  Weydemeyer siguió ofreciendo la DI a diferentes editores en toda Alemania, que la fueron rechazando. Solo quedaba para el manuscrito la voracidad de los ratones y el injusto olvido.

El primer borrador de la Die deutsche Ideologie (DI) fue escrito de puño y letra por Engels, y luego revisado y modificado tanto por Marx como por Engels, por lo que la pertenencia a un autor determinado es ya complicada. El folio en formato alemán (Bogen) fue dividido en dos columnas, texto básico en la izquierda y correccionas&adiciones en la derecha, con la famosa e ilegible letra manuscrita de Marx bien visible. Según algunos biógrafos de Engels, “mucho más de la mitad del manuscrito que ha llegado hasta nosotros, una parte como borrador y otra puesta a limpio, aparece escrita de puño y letra de Engels, con correcciones e intercalaciones de Marx… Sin embargo, los manuscritos por sí solos, la mano que los escribió, no ayudan, en este caso, a identificar la paternidad de las distintas partes de la obra. Como la letra de Marx era verdaderamente ilegible y la de Engels, en cambio, muy clara, muchas veces éste no se limitaba a sacar en limpio las partes ya redactadas, sino que tomaba también la pluma para registrar sobre el papel, en una primera versión, las ideas previamente discutidas. Y no cabe duda de que, siendo él el más suelto y expeditivo de los dos, se encargaría de redactar por sí y ante sí, para ganar tiempo, tal o cual capítulo de la obra.” [16]  Mehring, el biógrafo de Marx conocido como el “Lenin alemán”, señalaba en 1918 que la DI merecía el olvido ya que “si ya su polémica de fondo, ya un acaso demasiado a fondo, con los hermanos Bauer (La Sagrada Familia de 1844), era difícilmente digerible para el lector, estos dos nutridos volúmenes, de unos cincuenta pliegos en total, se les habrían hecho todavía de más difícil inteligencia. Años más tarde Engels había de decir, cogiéndose a la memoria, que solamente la crítica dedicada a Stirner abarcaba, por lo menos, tanto espacio como el libro del propio autor criticado, y los fragmentos que luego se publicaron prueban que la memoria no lo engañaba. Trátase… de una prolija superpolémica, y aunque no falte algún que otro oasis en el desierto, el follaje no abunda. Allí donde aparece la agudeza dialéctica de los autores, es para degenerar en seguida en minucias y alardes pedantescos, a veces bastantes mezquinos.” Ya podemos ver, en la misma hagiografía del movimiento, la tendencia a construir un Marx irreal, la tendencia instintiva de erigir un Marxismo unitario, cerrado y canónico, cuyos textos serán desmembrados y adaptados a las exigencias del momento, ya sea a la razón de partido o arcano de estado. El caso se agravaba porque este common sense venía en apariencia legitimado por el veredicto de autoridad del propio Engels. La autoridad razonada del “Socialismo Científico” era invocada para fortalecer las demandas espontáneas de justicia social de los trabajadores de Alemania y Europa. Lo menos importante era conocer y entender a Marx.

La vulgata marxista ¿problemas editoriales-políticos o políticos editoriales?:  la DI tuvo un azaroso derrotero editorial, tortuoso camino en su difusión y recepción, como premonitoriamente había anticipado el filósofo Antonio Labriola a fines del siglo XIX: “muchos de los fogosos renovadores del Mundo… se proclamaron seguidores de las teorías marxistas, tomando por bueno el Marxismo más o menos inventado por los adversarios.” La obra de Marx, incompleta y aún por conocer, sufrió, a partir precisamente de la muerte de Marx (1883), un violento proceso de falsa sistematización y vulgarización. Un fórceps teórico-ideológico por las crecientes urgencias del crecimiento de un movimiento sindical y político maduro en la propia Alemania. El centro de esta irradiación ideológica era sin lugar a dudas el SPD, el partido-guía alemán, incluso para el mismo Lenin hasta 1908, que aparentemente guardaba con celoso espíritu el núcleo marxista de sus fundadores. Como rezaba un motto de la época, el Sozialdemokratische Partei Deutschlands era considerado en todo Occidente como “la joya de la organización del proletariado consciente”. [17]  Había razones plenamente materialistas además del idioma para esta hegemonía: en primer lugar el SPD era el albacea testamentario de las obras publicadas y del valioso Nachlass inédito de Engels y Marx (salvo textos menores y correspondencia marginal); el acuerdo testamentario de Engels de sus libros, cartas y manuscritos propios y de Marx es del 29 de junio de 1893 a favor de los presidentes del partido, August Bebel y Paul Singer. En segundo lugar desde 1897 el SPD era co-propietario de la editorial Dietz (editora de los pocos textos publicados hasta entonces de Engels y Marx) y a partir de 1906 asume íntegramente la propiedad de la misma, teniendo monopolio absoluto y control dictatorial en cuanto al acceso como a la difusión de la obra marxiana. El SPD de esta manera controlaba toda la línea de producción, desde las fuentes primarias, la selección y edición, hasta la distribución de lo que se podía o no conocer de Marx, base indispensable para la consolidación del llamado “Kautskismo”. Es lógico definir esta versión de Marx, que nos ha llegado intacta hasta nuestros días, como “Marxismo de la Segunda Internacional” o incluso algunos le llaman directamente Kautskismus, por derivación de Karl Kautsky, el Papa ideológico del socialismo europeo entre 1890 y 1933. [18]  Fue Kautsky quién creó el primer órgano del Marxismo teórico, la revista Neue Zeit, en 1883. Según el hijo de Kautsky, Benedikt, Engels había logrado con los fragmentos sueltos que dejó Marx comenzar la construcción de un sólido y unitario edificio teórico, y su padre habría logrado, después de la muerte de Engels en 1895, “hacer un Sistema orgánico que en verdad representaba por primera vez al Marxismo.” [19]  Fue entonces, por primera vez, cuando de modo decidido, violento e ideológico algunos marxistas negaron a otros marxistas su calidad de ser, y viceversa; aparecieron adjetivos y calificaciones caricaturescas al lado del término “Marxismo” (entrecomillado). Teniendo como línea de demarcación y centro de oscilación ideológica este “Sistema orgánico” apadrinado por Engels y formalizado por Kautsky, se podría ser pseudomarxista, marxista de palabra, marxista ortodoxo, exmarxista, o lo peor, renegado (de derecha o de izquierda). Escolásticamente se debatía (positiva o negativamente) sobre un Marx irreal e incompleto, el Marx precisamente fijado como “Sistema orgánico” en el Kautskismus, en el cual el conocimiento adecuado, la interpretación adecuada de su compleja obra, era lo de menos. Marx se metamorfosea en una teoría post festum, una enciclopedia de datos con una concepción evolucionista y tecnocrática de la Historia: es funcional al autoconservación y legitimación de organizaciones burocráticas obreras y populares. No nos extrañe el bajo conocimiento de la obra de Marx entre sus militantes y cuadros dirigentes. [20]  La expresión práctica de este Marxismo “desnaturalizado” quedó plasmado en el mítico programa de Erfurt, modelo para toda la Socialdemocracia europea durante los próximos cincuenta años. [21]

¿Se conocía en realidad bien la obra de Marx, incluida La Ideología Alemana, después de su muerte? A la muerte de Marx, Engels se transformará en su primer editor, enfrentándose con este gigantesco filón de manuscritos codificados en la minúscula letra característica de su amigo y con cuidado trató de salir del problema, preparando la edición de los tomos restantes de El Capital. Una de las razones que esgrimía Engels para no trasladarse a Alemania, tal como se lo pedían desde el recién creado SPD, era su deseo de completar el trabajo de edición del Nachlass de Marx que se encontraba en Londres. Como una especie de Theofrasto moderno, Engels, con 62 años, se ocupó del desciframiento y edición de los manuscritos de su compañero, temiendo no concluir con esa misión, pues, como le confesara a Lavrov por carta: “…soy el único ser viviente que puede descifrar esa escritura y esas frases abreviadas…” [22]  Es curioso que Engels, incluso con Marx en vida, había vislumbrado su papel de editor póstumo, ya sea por las limitaciones del propio Marx, ya por conocer el ritmo del trabajo de su amigo; recién fallecido Marx, Engels confesaba a Sorge que era mejor que se lo hubiera llevado la muerte, ya que: “…vivir teniendo ante él numerosos trabajos inacabados, devorado por el ansia de acabarlos y la imposibilidad de conseguirlo —esto le hubiera sido mil veces más doloroso que la dulce muerte que se lo ha llevado.” [23]  Al morir Marx surgió inmediatamente la idea de unas obras completas, que incluyeran todos sus trabajos juveniles, a pesar del desdén oficial del SPD y sus ideólogos. En un año tan temprano como 1883, la socialdemocracia rusa reunida en el Congreso de Copenhague realizó un llamado al SPD alemán para iniciar una edición popular exhaustiva. [24]  Un año más tarde, abril de 1884, el propio Engels le comenta la misma necesidad a Rudolf Mayer, hablando de una edición lo más completa posible de los ensayos dispersos de Karl Marx: “…Gesamtausgabe von Marxens zerstreuten Aufsätzen…”. [25]  En mayo de 1885 es Hermann Schülter, responsable del diario socialdemócrata suizo Sozialdemokrat, quién le propone a Engels un plan de editar un tomo de compilación de escritos inéditos de Marx, que incluyera los de juventud, dentro de una futura serie titulada “Sozialdemokratische Bibliothek”. [26]  Otro visitante ruso en Londres, Voden, precisamente del grupo de Plejanov, que presionaba para editar todas las “viejas cosas” de Marx, le invitó Engels a ver los manuscritos con una gran lupa. Voden leyó el capítulo de la Die deutsche Ideologie, “Sankt Max” (el Anti-Stirner) [27] , una versión más extensa de la Kritik a la filosofía del derecho hegeliana y otras partes de la Die deutsche Ideologie (las partes contra Bruno Bauer), y comprobó horrorizado lo difícil que era “descifrar los originales de Marx, cuya caligrafía me hicieron comprender la desesperación de sus profesores en la época de Tréveris”. Al mismo Voden le explicó su dilema el viejo General: “¿debería emplear el resto de su vida en publicar viejos manuscritos del trabajo publicista de los años 1840’s, o bien debería (después de haber publicado el tercer tomo de Das Kapital) editar los manuscritos de Marx sobre la historia de las teorías de la plusvalía?” [28]  En ese mismo encuentro Voden descubrió cierta aprensión de Engels hacia el Nachlass juvenil de Marx, incluida la Die deutsche Ideologie: “Nuestra siguiente charla giró en torno a los primeros escritos de Marx y Engels. Al principio, Engels pareció algo turbado de que yo mostrara mi interés por ellos… Engels preguntó cuáles eran los primeros escritos que le interesaban a Plejánov y sus seguidores y cuál era la razón de su interés. En su opinión tendría que ser suficiente el fragmento sobre Feuerbach, que él consideraba el más sustancioso de aquellas ‘viejas cosas’… Aproveché para volver sobre los primeros escritos de Marx, rogando a Engels que por lo menos arrancara los más importantes de un olvido inmerecido. Afirmé que las ‘Tesis sobre Feuerbach’ no eran suficientes. Engels contestó que para poder penetrar en aquellas ‘viejas historias’ era imprescindible estudiar al propio Hegel, cosa que hoy en día ya no era asunto de cualquier persona.” Pareciera que Engels o bien no tuviera tiempo para publicar todo el Marx disponible y desconocido o bien considerara al Nachlass, en el contexto del espectacular crecimiento electoral del SPD, de poca significancia práctica y limitado alcance ideológico. Sostenía que aunque su contenido tuviera algún interés, su estilo semihegeliano, que ambos utilizaban en ese período, hacia esos textos intraducibles y, aparte, al estar escritos en alemán y con connotaciones culturales precisas, “habían perdido gran parte de su significado”. [29]  Engels, por ejemplo, se resistió a una traducción francesa del trabajo Kritik: Einleitung de 1857, y lo mismo con la edición de la correspondencia, el Briefwechsel von 1853, cuyo lenguaje calificaba como de “incomprensible” para el lector medio. [30]

Engels falleció en 1895, dejando su misión inconclusa, que él mismo calificó irónicamente como de “mera selección” entre las diferentes versiones y diferentes redacciones trabajadas por Marx, sirviéndole de base siempre la última redacción disponible cronológicamente y cotejándolas con todas las anteriores. Es evidente que salvo raras y fortuitas excepciones (como el caso del capítulo “I. Feuerbach” de la Die deutsche Ideologie), Engels privilegió, casi exclusivamente, el trabajo editorial y de popularización en torno a la obra de crítica de la economía política y Das Kapital. Sabemos que esta obsesión engelsiana se debía al intento de realizar una obra orgánica y en lo posible, completa y sin fisuras, que pudiera enfrentarse la serie de críticas que surgían desde círculos burgueses, economistas neoclásicos y la academia. De esta manera finalizó la primera operación editorial sobre los manuscritos de Marx, realizada por aquel que siempre se consideró el “segundo violín”. Fue durante este trabajo de edición que polémicamente se constituyó el Marxismo como doctrina, lo que podría dar una hipótesis plausible de hasta qué punto y en qué medida tales presiones “políticas” externas influyeron sobre el propio trabajo editorial de Engels. [31]  El único fragmento juvenil de Marx que Engels dio a luz de la Die deutsche Ideologie fue “I. Feuerbach”, [32]  que ahora sabemos fue cuidadosamente “editado” cuando apareció en 1888 como apéndice la edición en forma de libro de su artículo “Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana”. [33]  El Engels tardío se encuentra en medio de una situación histórica inédita, que le exige nuevas tareas dentro de su trabajo ya no de difusión, sino de polémica “defensa” del legado de Marx.

Notas

[1]  Engels, Friedrich; “Zur Geschichte des Bundes der Kommunisten”, en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; Werke, Band 2, (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1971, p. 212 (pp. 206-224); en español: “Contribución a la historia de la Liga de los Comunistas», en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich, Obras escogidas, vol. III, Editorial Progreso, Moscú, 1974, p. 184-202.
[2]  La mejor biografía sobre Stirner sigue siendo la de un admirador, el poeta anarquista escocés John Henry Mackay: Max Stirner: His Life and His Work, e.a., Berlin, 1897. Más actual: David Leopold Stirner: ‘The State and I’ Max Stirner’s Anarchism”, en: The New Hegelians. Politics and Philosophy in the Hegelian School; Edited by Douglas Moggach, Cambridge University Press, Cambridge, 2006, p. 176 y ss. Stirner no solo es considerado como uno de los más grandes teóricos del anarquismo individualista, sino además un antecesor fundamental del egoísmo nihilista de Nietzsche; existe una gran polémica sobre la influencia oculta o vergonzosa de sus ideas en la obra nietzscheana desde fines del siglo XIX; véase un clásico: Levy, Albert; Stirner et Nietzsche, Societé Nouvelle de Librairie et d'Édition, Paris, 1904; más actual: Brobjer, Thomas, H.; “Philologica: A Possible Solution to the Stirner-Nietzsche Question”; en: Journal of Nietzsche Studies 25 (1), 2003, pp. 109-114. La mayoría de las compilaciones de textos anarquistas incluyen extractos de Der Einzige und sein Eigentum, como por ejemplo la de Irving L. Horowitz, ed., The Anarchists,  Dell, New York, 1964; o la de George Woodcock, ed., The Anarchist Reader, Harvester Press, Hassocks, 1977.
[3]  Sobre Bruno Bauer, véase el reciente libro de Douglas Moggach; The philosophy and Politics of Bruno Bauer; Cambridge University Press; New York, 2003; sobre las relaciones Bauer-joven Marx, nos permitimos remitir al lector a nuestro artículo: “Marx, lector anómalo de Spinoza. (IV)”, on-line en Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106904
[4]  Bauer, Bruno; “Was ist jetzt Gegenstand der Kritik?”; en: Allgemeine Literaturzeitung, Monatsschrift, hg. v. Bruno Bauer, Verlag v. Eckbert Bauer, Charlottenburg, Juni 1844 (Nr. 8) pp. 18-26, ahora re-impreso como: Bauer, Bruno; Feldzüge der reinen Kritik, Nachwort von Hans-Martin Sass, Frankfurt/M, Suhrkamp Verlag, 1968, pp. 200-212.
[5]  Bauer, Bruno; “Die Gattung und die Masse”; en: Allgemeine Literaturzeitung, Monatsschrift, hg. v. Bruno Bauer, Verlag v. Eckbert Bauer, Charlottenburg, September 1844 (Nr. 10); pp. 42-44; ahora re-impreso como: Bauer, Bruno; Feldzüge der reinen Kritik, Nachwort von Hans-Martin Sass, Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main 1968, pp. 213-223.
[6]  Bauer, Bruno; Die Judenfrage, Friedrich Otto Verlag, Braunschweig, 1843.
[7]  En especial a través de otro texto seminal de Marx, poco conocido e interpretado, hablamos de “Zur Judenfrage”, publicado en: Deutsch Französische Jahrbücher, 1. Doppellieferung, Februar 1844; ahora en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; Werke, Band 1, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, pp. 347-377. En español: Marx, Karl; “Sobre la Cuestión Judía”, en: Escritos de Juventud, FCE, México, 1982, p. 461-490.
[8]  Bauer, Bruno; “ Charakteristik Ludwig Feuerbachs ”, en: Wigands Vierteljahrschrift III, 1845, pp. 86–146.
[9] Engels, Friedrich; “Rapid Progress of Communism in Germany . III”, en: The New Moral World, Nº 46, 10, may, 1845; en alemán como : “Rascher Fortschritt des Kommunismus in Deutschland. III”, en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; Werke, Band 2, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, pp.515-520; en español: Engels, Friedrich; Escritos de Juventud, FCE, México, 1981, pp. 254-258.
[10]  Engels, Friedrich; “Die wahren Sozialisten”, escrito entre enero y abril de 1847; en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; Werke, Band 4, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, pp. 248–290.
Véase la carta de Engels a Marx del 15 de enero de 1847. Fue publicado por primera vez por David Riazanov en la edición MEGA (I) en 1932.
[11]  Engels, Friedrich/ Marx, Karl; Manifest der Kommunistischen Partei, “c) Der deutsche oder ‘wahre’ Sozialismus”; en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; Werke, Band 4, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, pp485-488; en español: Marx, Carlos/ Engels, Federico; Manifiesto del Partido Comunista, “El socialismo alemán o el socialismo ‘verdadero’” en: Marx, Carlos/ Engels, Federico; Obras Fundamentales. Los grandes fundamentos, (4), II, FCE, México, 1988, p. 299.
[12]  El máximo nivel de Marxismo teórico de la época anterior a la Guerra Civil lo marca la obra del más destacado de los marxistas españoles, Joaquín Maurín. Sobre el tema de la difusión de Marx en España: Pedro Ribas Ribas; La introduccion del Marxismo en Espana (1869-1939). Ensayo bibliográfico, Ediciones de la Torre, Madrid, 1981; véase además: “Bibliografía hispánica de Marx (1869-1939)” y “Análisis de la difusión de Marx en España”, en: Anthropos. Marx en España, 100 años después, 33-34, extraord. 4, 1984, pp. 29-53 y 58-63 respectivamente. En realidad, podemos decir que todas las versiones de Marx que se popularizaron y reprodujeron en España tenían la mediación ideológica del Marx francés: “Para los socialistas españoles la ortodoxia está en el partido dirigido por Guesde y Lafargue… todas las nociones y teorías se leen en francés, en Guesde, en Lafargue, en Deville, y también en los maestros Marx y Engels, menos leídos y acaso más tarde.”, señala José Morato, en: El partido socialista obrero, Ayuso, Madrid, p. 78. No es casualidad que Perry Anderson hablara del enigma histórico español en el caso del conocimiento científico de Marx y en la generación de teóricos marxistas: “The Spanish case, however, remains an important historical enigma. Why did Spain never produce a Labriola or a Gramsci?...”; en: Considerations on Western Marxism, London, 1976, p. 28, note 4; en español: Consideraciones sobre el Marxismo Occidental; Siglo XXI, México, p. 40, nota 4. El diario teórico del PSOE, El Socialista, el mayor vehículo de difusión hasta bien entrado los años 1920’s del Marxismo en español, traducía sistemática y mecánicamente los artículos de fondo del guesdista Le Socialiste o de L’Egalité; veáse: Santiago Castillo, “De El Socialista a El Capital (Las publicaciones socialistas, 1886-1900)”, en: Negaciones 5, 1978, p. 42 y ss.
[13]  Como lo señala Pedro Ribas, ibidem, p. 332 y ss. A una conclusión semejante llega E. Lamo de Espinosa: “Lo primero que nos llama la atención es que, a pesar de lo temprano que se introdujo el Marxismo en España -suele señalarse la fecha de 1871, años en que Lafargue llegó a España-, no puede hablarse de tradición teórica marxista y toda la producción intelectual en este sentido es relativamente pobre.”, en: Filosofía y política en Julián Besteiro, Editorial Cuadernos para el Diálogo, Madrid, 1973, p. 182 y ss.
[14]  Marx, Carlos/ Engels, Federico; Ideología Alemana; Traducción de Argos, Ediciones Vita Nuova, México, 1938.
[15]  Mehring, E., Franz; ibidem, p. 133-134.
[16]  Mayer, Gustav; Friedrich Engels. Una biografía, FCE, México, 1978, p. 227. La obra es original de 1919. Sobre la figura del historiador y militante socialdemócrata Mayer, véase: Gustav Mayer: als deutsch-jüdischer Historiker in Krieg und Revolution, 1914-1920. Tagebücher, Aufzeichnungen, Briefe; Hrg. Gottfried Niedhart, Oldenbourg Wissenschaftsverlag, München, 2009.
[17]  Véase el bello trabajo de Georges Haupt: “El partido-guía: la irradiación de la Socialdemocracia alemana en el Sudeste europeo”, en: El historiador y el movimiento social, Siglo XXI, Madrid, 1986, p. 103-145; también los trabajos de Eric J. Hobsbawm: “La difusión del Marxismo (1890-1905)”, en: Marxismo e Historia Social, Universidad Autónoma de Puebla, México, 1983, pp. 101-128 y “Las vicisitudes de las ediciones de Marx y Engels”; en: Historia del Marxismo. El Marxismo en los tiempos de Marx (2); Bruguera, Barcelona, 1979, pp. 298 y ss.; y la colaboración de Franco Andreucci: “La difusión y vulgarización del Marxismo”, en: AA. VV.; Historia del Marxismo. El Marxismo en la época de la IIº Internacional (1); 3, Bruguera, Barcelona, 1980, pp. 13-88.
[18]  Sobre el Kautskismo como ideología funcional a la táctica parlamentaria y basada en un bizarro “radicalismo pasivo”, véase: Matthias, Erich; “Kautsky y el Kautskismo. La función de la ideología en la Socialdemocracia alemana hasta la Primera Guerra Mundial”, en: Kautsky, Karl; La Revolución Social. El camino al Poder; Cuadernos de Pasado y Presente, México, 1978, pp. 7-50. Sobre la “integración negativa” y el mecanismo ideológico de Attentismus en la Socialdemocracia, el trabajo de Dieter Groh: Negative Integration und revolutioniirer Attentismus: Die deutsche Sozialdemokratie am Vorabend des Ersten Weltkriegs, Propylaen Verlag, Frankfurt/Main-Berlin-Wein, 1973; y el de Guenther Roth: The Social Democrats in Imperial Germany.  A Study in Isolation and Negative Integration  , Bedminster Press, Totowa: 1963.
[19]  Advertencia preliminar en: Kautsky, Benedikt (Hrsg); “Ein Leben für den Sozialismus.  Erinnerungen an Karl Kautsky  ; J.H.W. Dietz, Hannover, 1954, p. 8 y ss. Sobre el Marxismo como ideología segundointernacionalista, véase: Gustafsson, Bob; Marxismo y Revisionismo; Grijalbo, Barcelon, 1975.
[20]  Según una propia estimación de 1905, apenas el 10% de los afiliados al SPD poseía algún conocimiento básico de los pensamientos de Engels o Marx; véase: Kosiol, Alexander; “Organisationen für die theoretische Bildung der Arbeiterklasse”; en: Die neue Zeit: Wochenschrift der deutschen Sozialdemokratie; 24. 1905-1906, 2. Bd., 1906, H. 28, pp. 64-69; ahora on-line: http://library.fes.de/cgi-bin/neuzeit.pl?id=07.05884&dok=1905-06b&f=190506b_0064&l=190506b_0069
[21]  Sobre el contexto político e ideológico de la elaboración del programa de Erfurt, véase: Carl E. Schorske; German social democracy, 1905-1917: the development of the great schism, Harvard University Press, Harvard, 1955, p. 2 y ss.
[22]  Carta de Engels a Lavrov, 5 de febrero de 1894.
[23]  Carta a Sorge, 15 de marzo de 1883.
[24]  No es casualidad que fuera firmada por el grupo “Emancipación del Trabajo”: Plejanov, Axelrod y Zasulich en marzo de 1883. Aquí los datos son del propio Rjazanov: “Vorwort zur Gesamtausgabe (MEGA)”, en: MEGA, Band 1, Frankfurt/ Main, 1927, p. IX-XXVII.
[25]  Carta de Engels a Rudolf Mayer, 27 de abril, 1884.
[26]  Schülter (1851-1919) le escribe a Engels solicitándole ayuda y apoyo, esas obras escogidas aparecerían dentro de un proyecto de difusión editorial más amplio, la “Sozialdemokratischen Bibliothek”. En esos momentos el General se encontraba trabajando en los manuscritos de Das Kapital. Engels colaborara con él en el libro sobre el movimiento obrero inglés: Die Chartistenbewegung in England.  Mit Anlangen: a) Rede von Jos. Rayner Stephens, gehalten am. 10 Februar 1839 (…), b) Beschlüsse der Chartisten-Konferenz vom April 1851,  Sozialdemokratische Bibliothek, 16, Hottingen-Zürich, 1887. La colaboración es analizada por: R. Merkel-Melis, “Engel’s Mitarbeiter an Hermann Schülters Broschüre ‘Die Chartistenbewegung in England ’”, en: MEGA-Studien, 1995/1, Dietz Verlag, Berlin , 1995, p.p. 5-32. Sobre la difusion del Marxismo y la emigración alemana en Suiza, y especialmente el papel de Schülter: F. Schaaf, “Die ‘Sozialdemokratische Bibliothek’ der Schweizerischen Volksbuchhandlung in Hottingen-Zürich u. der German Cooperative Printing and Publishing Co. in London”, en: Marxismus und deutsche Arbeiterbewegung. Studien zur sozialistischen Bewegung im letzten Drittel des 19. Jahrhunderts, hrs.. von H. Bartel, H. Hesselbarth, W. Schöder, Dietz Verlag, Berlin, 1970, pp. 431-484.
[27]  El capítulo III de Die deutsche Ideologie.
[28]  Se trata del periodista alemán Alexis Voden, “Talks With Engels”, en: AA. VV.; Reminiscences of Marx and Engels, Foreign Languages Publishing House, Moscow, 1957, p, 325-333.
[29]  Carta de Engels a FlorenceKelley-Wischnewetzky, del 25 de febrero, 1886, en: MEW, Band 36, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, p. 452. Aunque la afirmación de Engels se refiere a la re-edición de una obra específica, Die Lage der arbeitenden Klasse in England de 1844, esta idea la traslada a los escritos juveniles de Marx.
[30]  Carta de Engels a la hija de Marx, Laura Lafargue, 14, octubre, 1893, en: MEW, Band 39, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, p. 146; y carta de Engels al líder del SPD, Wilhelm Liebknecht, 18, diciembre, 1890, MEW, Band 37, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, p. 527;
[31]  Tal la pregunta que se hace Rubel, concluyendo que “Marxismo” es un término abusivo y que Engels a través de su trabajo de sistematización y divulgación es el primer “marxista”. “En la historia del Marxismo como culto de Marx, Engels ocupa el primer plano”, en: “La leyenda de Marx o Engels como fundador (1972)”, ahora en: Marx sin mito, Octaedro, Barcelona, 2003, p. 31. Véase el trabajo de Terrell Carver: Marx&Engels.  The intellectual Relationship  ; Indiana University Press, Bloomington, 1983, en especial el capítulo 5, “Second Fiddle?”, p. 118 y ss., a la misma conclusión llega en un otro trabajo: “Engels was the first Marxist, and he had a defining influence on Marxism.”; en: Engels: A Very Short Introduction; Oxford University Press, Oxford, 2003, p. 38 y ss.
[32]  Marx, Karl; “Thesen über Feuerbach”, en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; Werke, Band 3, Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1969, p. 533 y ss..
[33]  Engels, Friedrich: “Ludwig Feuerbach und der Ausgang der klassischen deutschen Philosophie”; en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; Werke, Band 21, Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1975, pp. 263/264