8/10/11

Las misteriosas notas de un “parum-izquierdista”


Un sorprendente artículo de opinión publicado en el diario La Jornada (México). Se trata de “Apuntes sobre la ultraizquierda”, por José Steinsleger
Rolando “El Negro” Gómez  /  Especial para Gramscimanía
No conozco personalmente a Steinsleger.  Sólo he leído algunas de sus columnas en La Jornada y en algunos medios electrónicos.  Sé que es un periodista mexicano de origen argentino.
¿Por qué la sorpresa?  Que yo sepa, en el espectro político mexicano no existe una tal “ultraizquierda”; o si existe, no pareciera ser tan activa como para justificar “tomar apuntes” sobre la misma.  El Peje no ganó las últimas elecciones, por lo que no es “el proceso de cambio” de Andrés López lo que Steinsleger sale a defender de “las complicaciones de la historia”.  El artículo (o mejor dicho, su objetivo) es en sí un misterio.
Además de misterioso, el opúsculo es aburrido: 11 de los 15 párrafos que lo componen son un recuento de la “historia de la ultraizquierda” que va desde Jesús y sus apóstoles hasta el Tea Party, pasando por Platón, Agustín de Hipona, Marat, ¡no olvidar Fania Kaplán!, Francisco de Miranda y otros…incluyendo curiosas referencias a Lenin y Trotsky.  Realmente como para armar una exitosa documental vespertina del Discovery Channel.
¿Por qué se escribió un artículo de este contenido, precisamente hoy, y precisamente en México?  Luego de aburrirse con los once párrafos tipo Discovery Channel, hay que leer en él uno o dos de los cuatro párrafos restantes para dilucidar el misterio.
Comencemos por las referencias a Lenin.  A propósito de su obra El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo, Steinsleger (quien debe jurar haberla leído) se pregunta: “¿Sirvió de algo su explicación para que las izquierdas superaran el doctrinarismo, y la necesidad de realizar alianzas con sectores más o menos (sic y subrayado míos) progresistas, y (aún) con el enemigo?”

¡Vaya!  ¡Primer misterio parcialmente dilucidado!  Según Steinsleger, Lenin explicó la “necesidad” de hacer alianzas con “sectores más o menos progresistas”.  ¿De quién estará hablando?  ¿Será una parabólica alusión a “los chuchos” del PRD?  ¿Esos son más?… ¿o menos progresistas, Steinsleger?
Pero según nuestro “izquierdista”… ¡Lenin nos explicó también sobre la necesidad de hacer alianzas “aún” con el enemigo!  ¿Cuál es acá la parabólica y misteriosa sugerencia?  ¿Las elecciones para Gobernaciones de Estado en Puebla y Oaxaca, por ejemplo?  (¡Juro que voy a leer de nuevo la enfermedad infantil…!)
Uno de los editores del diario La Jornada parece haber descubierto algo del misterio, ya que en la versión impresa del diario, en el centro del artículo se incluyó en un recuadro lo que parece ser una de las frases claves del artículo:
“A Trotsky y otros no les gustó el curso que tomó “la patria del proletariado”. ¿Tenían razón? La tenían. Pero el poder no lo tenían”.

Así, sacado del artículo y puesto en un recuadro no resulta tan misterioso.  Se trata de eso, ¿no?  Se trata de… el poder.  ¡Ah, el poder!  Tener la razón es lo de menos.  Hay que tener el poder. ¿Acá en México también, Steinsleger?  ¿Aliándose (aún) con el enemigo, Steinsleger?
Una sola cosa nuestro “apuntador” anotó bien en sus “apuntes”: Trotsky tenía razón.
La penúltima frase de los apuntes de  Steinsleger me resulta totalmente incomprensible: “La ultraizquierda ve al Estado y las entidades políticas, étnicas, culturales o religiosas como fundamentalmente malas, nocivas y, por impías, justifica que se le dé un trato político, militar y social diferenciado”. Sinceramente, no sé de qué carajo está hablando.  Demasiado misterioso para mí.
Y respecto al párrafo que restaría comentar, en el que Steinsleger trata de ser “sicólogo de izquierdas”, no vale la pena ni siquiera un comentarlo.
Los supuestos “procesos de cambio” “más o menos progres” con los que Steinsleger parece misteriosamente simpatizar, no fracasan por “los anhelos” de la izquierda revolucionaria, sino precisamente porque son conducidos por parum-izquierdistas como el autor de esos apuntes: izquierdistas venidos a menos.