23/10/11

La guerra en México y Sun Tzu


Desde que comenzó su mandato, el presidente Felipe Calderón Hinojosa ordenó una batalla sin tregua contra el crimen organizado, con especial énfasis en terminar con el dominio territorial y poder de corrupción de los cárteles de la droga y de sus capos. Por primera vez en la historia reciente del país, las fuerzas militares tomaron las calles de ciudades y pueblos, bajo el argumento de que las policías estatales y locales no han hecho su trabajo. Pero el desorden en la estrategia ha sido tal que la violencia es incontrolable y los militares están ahora involucrados en asesinatos, violaciones y toda clase de abusos a los derechos humanos. El propio Calderón será demandado por un grupo de civiles frente a la Corte Penal Internacional de La Haya por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Pero el general en jefe insiste en su estrategia, es necio. Algo que Sun Tzu, advirtió hace 25 siglos, no hace sino presagiar la derrota: “Si el general es impaciente y manda a sus hombres a trepar por los muros, morirá un tercio de ellos sin tomar la ciudad. Esto es lo que hay que pagar por tal imprudencia”, dice: “La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de la actividad política, una realización de la misma por otros medios”: Carl Von Clausewitz, en su libro De la guerra.
Sobra hablar de Sun Tzu. Su breve escrito El Arte de la Guerra ha sido la base de muchos tratados e ideas políticas desde que se escribió, hasta la modernidad. Fue un tratado influyente que inspiró a personajes como Maquiavelo, Napoleón, Mao Tse Tung y ahora, a 25 siglos de distancia, se lee fresco y actual. El Arte de la Guerra es el único libro que se le atribuye a este autor y lo escribió dentro de una estructura social belicista, llamada Periodo de los Reinos Combatientes en China. También conocido como el libro de Los Trece Capítulos o El arte militar de Sun Wu, El Arte de la Guerra se ha traducido a decenas de idiomas y publicado en miles de ediciones. Es un libro corto, de seis mil caracteres (20 mil en chino moderno). Este libro se utiliza en la enseñanza de las academias militares alrededor del mundo y se asume que los marines de Estados Unidos llevan siempre una copia consigo.
La guerra ha estado presente, relacionada y determinante, en todas las grandes transformaciones de la historia. Podríamos asegurar que es una institución social, que no se aplica tan solo en ejércitos, sino también en guerras individuales o empresariales. A pesar de sus nefastas aplicaciones, los seres humanos se siguen empeñando en librarla y desarrollarla. Se puede denominar como un acto de fuerza para imponer nuestra voluntad al adversario.
En las democracias modernas, el Estado tiene el legítimo uso de la fuerza pública. En México, una democracia republicana, el presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Felipe Calderón Hinojosa, ha librado una batalla sin tregua contra el crimen organizado, con especial énfasis en terminar con el dominio territorial y poder de corrupción de los cárteles de la droga y de sus capos. Veamos si Calderón Hinojosa leyó el libro de Sun Tzu, o si su aplicación de la guerra es correcta, según los cánones teóricos de los maestros literarios de la historia bélica. Por qué El Arte de la Guerra ha pasado con creces la prueba del tiempo y las ideas que contiene siguen siendo vigentes.
La influencia de las ideas de Sun Tzu han sido copiadas literalmente por muchos, puesto que es una reflexión filosófica acerca de los mecanismos de dominación y control, de la consecución, y mantenimiento del poder por medio de la fuerza, y de su método más violento: la guerra. Seguramente, si Sun Tzu viviera y analizara la estrategia de seguridad contra el crimen organizado implementado por Felipe Calderón, le aconsejaría que ha llegado el momento de la retirada. Revisemos.
Sun Tzu dice: La guerra es tema vital para el Estado, es la frontera entre la vida y la muerte, la diferencia entre la supervivencia y la aniquilación. Se debe estudiar a fondo.
Felipe Calderón hace: “Las armas traen problemas, hay que darle su lugar a la guerra y reflexionar antes de lanzarse a ella”, dice Sun Tzu. En un contexto político y social, donde se pretenden recabar 20 mil firmas de respaldo a la acusación del régimen de Felipe Calderón Hinojosa ante la Corte Penal Internacional (CPI), por crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad, esta cita es muy vigente. El gobierno de Felipe Calderón está marcado, a 14 meses de que finalice el sexenio, por la ilegitimidad e identificado con el autoritarismo, que se traducen en más de 50 mil muertos, 230 mil desplazados, 10 mil desaparecidos y mil 300 jóvenes y niños asesinados, junto a la constante violación a los derechos humanos de la población civil, en particular las mujeres, los migrantes, víctimas cotidianas de la burocracia y del crimen organizado, según datos que ha recabado el periodista Roberto Rodríguez Baños.     
Sun Tzu dice: La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha, la ciudad no es asediada, la destrucción no se prolonga durante mucho tiempo, y en cada caso el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia. Así pues, la regla de la utilización de la fuerza es la siguiente: si tus fuerzas son diez veces superiores a las del adversario, rodéalo; si son cinco veces superiores, atácalo; si son dos veces superiores, divídelo. Si tus fuerzas son iguales en número, lucha si te es posible. Si tus fuerzas son inferiores, mantente continuamente en guardia, pues el más pequeño fallo te acarrearía las peores consecuencias.
Trata de mantenerte al abrigo y evita en lo posible un enfrentamiento abierto con él; la prudencia y la firmeza de un pequeño número de personas pueden llegar a cansar y a dominar incluso a numerosos ejércitos. Este consejo se aplica en los casos en que todos los factores son equivalentes. Si tus fuerzas están en orden mientras que las suyas están inmersas en el caos, si tú y tus fuerzas están con ánimo y ellos desmoralizados, entonces, aunque sean más numerosos, puedes entrar en batalla. Si tus soldados, tus fuerzas, tu estrategia y tu valor son menores que las de tu adversario, entonces debes retirarte y buscar una salida. En consecuencia, si el bando más pequeño es obstinado, cae prisionero del bando más grande. Esto quiere decir que si un pequeño ejército no hace una valoración adecuada de su poder y se atreve a enemistarse con una gran potencia, por mucho que su defensa sea firme, inevitablemente se convertirá en conquistado. Si no puedes ser fuerte, pero tampoco sabes ser débil, serás derrotado. Los generales son servidores del Pueblo. Cuando su servicio es completo, el Pueblo es fuerte. Cuando su servicio es defectuoso, el Pueblo es débil. Así pues, existen tres maneras en las que un Príncipe lleve al ejército al desastre.
Cuando un Príncipe, ignorando los hechos, ordena avanzar a sus ejércitos o retirarse cuando no deben hacerlo; a esto se le llama inmovilizar al ejército. Cuando un Príncipe ignora los asuntos militares, pero comparte en pie de igualdad el mando del ejército, los soldados acaban confusos. Cuando el Príncipe ignora cómo llevar a cabo las maniobras militares, pero comparte por igual su dirección, los soldados están vacilantes. Una vez que los ejércitos están confusos y vacilantes, empiezan los problemas procedentes de los adversarios. A esto se le llama perder la victoria por trastornar el aspecto militar. Si intentas utilizar los métodos de un gobierno civil para dirigir una operación militar, la operación será confusa. Triunfan aquellos que: Saben cuándo luchar y cuándo no.
Felipe Calderón hace: El tenor de la guerra contra el narco de Felipe Calderón ha sido la impaciencia. “Si el general es impaciente y manda a sus hombres a trepar por los muros, morirá un tercio de ellos sin tomar la ciudad. Esto es lo que hay que pagar por tal imprudencia”, afirma Sun Tzu. “No me importa lo que dicen en las encuestas… México debe ser limpiado, y es a mí a quien le toca hacerlo”, le dijo Calderón al diario estadounidense The New York Times en una entrevista. Pero, la incapacidad para controlar la violencia, con decenas de muertos cada día, dice lo contrario, cientos de reclamos ciudadanos de todos los niveles, y aún así el Presidente no se disculpa y continúa defendiendo su estrategia. Ni siquiera ha evaluado la posibilidad de retirarse temporalmente del combate. Se sabe que hay zonas donde el Estado mexicano ha perdido el control territorial; “el general es el protector del Estado. Si protege todo, el Estado será fuerte; si falla, el Estado será débil”, dice Sun Tzu.
Obviamente, tal como lo señaló el propio Calderón en su reciente reunión con Javier Sicilia en el Castillo de Chapultepec, el gobernante no lo sabe todo. Por eso mismo tiene líderes civiles y militares que lo representan, como es el caso de los Secretarios de Marina, de la Defensa Nacional o el de Seguridad Pública, por eso mismo Sun Tzu habla de “que el soberano que tenga un comandante calificado prosperará, el que no lo tenga, será aniquilado”. En el caso de Genaro García Luna, antes procurador General de la República, y actual secretario de Seguridad Pública Federal, principal impulsor del mando único policial, del proyecto de Ley de Seguridad Nacional, así como de desaparecidas corporaciones policiacas, es un personaje severamente señalado y criticado por la oposición política y por organismos no gubernamentales. Personajes ciudadanos, como Javier Sicilia, han pedido su renuncia por no rendir cuentas ni resultados.
Sun Tzu dice: Una vez comenzada la batalla, aunque estés ganando, de continuar por mucho tiempo, desanimará a tus tropas y embotará tu espada. Si estás sitiando una ciudad, agotarás tus fuerzas. Si mantienes a tu ejército durante mucho tiempo en campaña, tus suministros se agotarán. Las armas son instrumentos de mala suerte; emplearlas por mucho tiempo producirá calamidades. Como se ha dicho: “Los que a hierro matan, a hierro mueren”. Cuando tus tropas están desanimadas, tu espada embotada, agotadas tus fuerzas y tus suministros son escasos, hasta los tuyos se aprovecharán de tu debilidad para sublevarse. Entonces, aunque tengas consejeros sabios, al final no podrás hacer que las cosas salgan bien. Por esta causa, he oído hablar de operaciones militares que han sido torpes y repentinas, pero nunca he visto a ningún experto en el arte de la guerra que mantuviese la campaña por mucho tiempo. Nunca es beneficioso para un país dejar que una operación militar se prolongue por mucho tiempo. Como se dice comúnmente, sé rápido como el trueno que retumba antes de que hayas podido taparte los oídos, veloz como el relámpago que relumbra antes de haber podido pestañear.”
Felipe Calderón hace: El presidente Calderón no tiene ninguna intención de acabar su batalla contra el crimen organizado; es más, ni sus posibles sucesores de su partido político, los aspirantes presidenciales panistas lo harán, tal como lo manifestó quién va arriba de las encuestas, la diputada federal con licencia, Josefina Vázquez Mota: “El Presidente ha sido muy contundente en su decisión de enfrentar al crimen organizado y lo que advierte el Presidente es una llamada a todos los mexicanos”, dijo recientemente. Antes, había declarado darle continuidad a la actual estrategia de seguridad nacional. La guerra de Calderón es sumamente larga, cinco años de lucha contra un enemigo que no cesa en la violencia.
En un análisis del investigador Rafael Robles Scott, titulado “Hipótesis de la Curva: Las etapas de la Violencia en México 2006-2010”, asegura que “el episodio de nuestro tiempo será largamente recordado, como los años donde los mexicanos vivieron una especie de guerra irregular sin poderse referir a una guerrilla, donde se vivía una especie de estado de excepción, sin que hubiese una declaración formal, donde existe una especie de terrorismo, sin que haya ajuste al concepto”. En el mismo análisis nos dice que nos encontramos en la cuarta etapa de su hipótesis, que es el “terrorismo atípico”, donde las ejecuciones “dejan de tener la precisión quirúrgica del pasado”.
¿Por qué “terrorismo atípico”? Porque por un lado, las “víctimas” de los atentados son al mismo tiempo personas presuntamente vinculadas con el crimen organizado y personas inocentes; los ataques no tienen claramente (o por lo menos en todos y cada uno de ellos) delimitada la reivindicación que persiguen con la violencia, que en todo caso, no es dirigida a amedrentar la acción estatal, pero la exactitud que caracterizaba a la violencia del crimen organizado se ha diluido en la sociedad mexicana, perdiendo cualquier tipo de cuidado respecto al daño colateral que provoca el ajuste de cuentas. Esta etapa, dice Robles Scott, es la cresta de la curva, en donde la población civil, absolutamente inocente de toda actividad ilícita como blanco de presiones para el poder público.
Una vez que la violencia en sus formas anteriores ha sido incapaz de saciar las aspiraciones criminales, se ataca al único valor que no se había agredido durante décadas de existencia del narcotráfico en México: la población, dejando atrás el mito del respeto que pudo tener el delincuente de la gente, olvidándose de un interés de gozar de la simpatía de la población. De llegar esta etapa, se corre el riesgo de que el delito mute y se comience a manejar un discurso político, tal y como lo hacen otros movimientos en el mundo, como ETA, Sendero Luminoso o la insurgencia iraquí y afgana, como ejemplos más recientes.
Sun Tzu dice: “Hay cinco factores fundamentales. El primer factor es la influencia moral… el cuarto, el mando; el quinto, la disciplina.”
Felipe Calderón hace: En México, el Ejército ha llegado al extremo de asesinar y torturar a civiles completamente ajenos al conflicto, en retenes militares y durante sus operativos. Se ha intentado encubrir estos hechos para garantizar impunidad a los responsables. En general, las fuerzas armadas han dejado impune la violación sexual de mujeres indígenas cometida por soldados durante sus operativos. Cuando Felipe Calderón convocó a sus tropas fue para castigar culpables. El pueblo en su momento dio la confianza a su Presidente, él es el general en jefe del Ejército, por tanto el responsable de la ley y el mando.
Sun Tzu dice: “La doctrina significa aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro.”
Felipe Calderón hace: La influencia moral del presidente Felipe Calderón es lo que debería hacer que sus gobernados lo apoyaran en la vida y la muerte, sin dudar en poner su vida en peligro. Sin embargo, hay movimientos públicos sociales que se oponen a la “guerra” de Calderón, entre ellos el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, encabezado por el poeta Javier Sicilia, quien perdió un hijo por asesinato del crimen organizado. O el movimiento “Ya Basta de Sangre”, primero encabezado por caricaturistas mexicanos y ahora promovido por dirigentes sociales que desean llevar a juicio a Felipe Calderón ante la Corte Penal Internacional. Como no se le trata al pueblo con bondad, justicia e igualdad, éste no puede depositar su confianza en el gobernante, no hay alegría por superar las dificultades, el pueblo no olvida el riesgo de la muerte. Por ejemplo, en los resultados de la Segunda Encuesta Nacional de Cultura Constitucional 2011, elaborada por el área de opinión pública del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, la sociedad mexicana es pesimista ante su presente y su futuro. Según la encuesta, en 2011 un 45.1% de los entrevistados piensan que la situación es peor que la del año anterior. En este año, la sociedad percibe la situación como preocupante 45% y peligrosa 24 por ciento. En la misma línea, la mayoría de los encuestados considera que la situación del país en 2012 va a empeorar (39.3%).
Más de la mitad de los mexicanos tienen la percepción de que el crimen organizado le va ganando la guerra al gobierno del presidente Felipe Calderón, de acuerdo con una encuesta realizada por la empresa Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE). Según se desprende de las 600 entrevistas realizadas como muestra, 58.5% de los encuestados opinó que el crimen organizado lleva la delantera, por 21.2% que considera que las autoridades van ganando la guerra. Sobre la estrategia empleada para combatir a los narcotraficantes, 47% considera que es inadecuada y 38.5% piensa lo contrario. Además, 89% de los encuestados opinó que la violencia en el país despuntó desde que el gobierno de Calderón declaró la guerra al narcotráfico. El 79% aseguró también que las capturas de líderes del narco no acaban con las organizaciones porque éstas se dividen y forman nuevas bandas.
Conforme a la última Encuesta Nacional sobre la Percepción de Seguridad Ciudadana en México, realizada por Consulta Mitofsky de manera conjunta con México Unido contra la Delincuencia (MUCD), 82% de los encuestados refiere que la seguridad pública está peor ahora que hace dos años. Por ejemplo, uno de cada seis mexicanos conoció a alguien que murió en la lucha contra el crimen organizado, mientras que en el norte del país la cifra es uno de cada cuatro; 54% de los encuestados afirma que es sencillo hacerse de un arma de fuego.
Sun Tzu dice: “El mando ha de tener como cualidades: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina. Por último, la disciplina ha de ser comprendida como la organización del ejército, las graduaciones y rangos entre los oficiales, la regulación de las rutas de suministros, y la provisión de material militar al ejército. Estos cinco factores fundamentales han de ser conocidos por cada general. Aquel que los domina, vence; aquel que no, sale derrotado.”
Felipe Calderón hace: El mismo presidente Calderón ha reconocido que hace falta coordinación entre el gobierno federal y los gobiernos estatales. Recientemente afirmó que los militares dejarán las calles cuando la policía sea eficaz y fiable. De nuevo frente al presidente Calderón, en nombre del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, el poeta Javier Sicilia endureció su postura el 14 de octubre pasado, en el segundo encuentro que sostuvo con el gobierno federal. Advirtió sobre “la atmósfera de violencia y horror que está contaminando palabras y discursos. Hay una amenaza mayor que detectamos con reprobación los ciudadanos, la del autoritarismo y su rostro más brutal, el fascismo”, por lo que le exigió definiciones sobre el rumbo del país antes de que la “tentación fascista” frente a la criminalidad pueda arrasar con la “civilidad”. En el alcázar del Castillo de Chapultepec, ante medio gabinete federal, Sicilia sugirió dudas sobre “si quieren en verdad tomar el camino de la paz” y lo responsabilizó de que “sus decisiones, además de generar más violencia y terror, están provocando el surgimiento de grupos paramilitares que, en esta atmósfera enrarecida y atroz, se sienten autorizados para ejercer, asesinando impunemente a más mexicanos, lo que estúpidamente llaman justicia”. Repudió el tono del discurso presidencial: “Nos preocupa sobremanera que después que hablamos usted haya afirmado que, cito textual, ‘esa plaga que es el crimen y la delincuencia, es una plaga que hemos decidido exterminar en nuestro país, tómese el tiempo que se tome y los recursos que se necesiten’”.
Ante lo dicho, el Presidente respondió que el Estado mexicano no es autoritario ni asesina o desaparece como las dictaduras militares, por lo que rechazó la creación de una Comisión de la Verdad. Después negó que la violencia se resuelva con más violencia, pero dijo que tampoco se arregla sin imponer la fuerza del Estado. Aseguró que no es cierto que su gobierno esté mancillando la Constitución, y leyó el artículo 89 que señala que el Estado debe preservar la seguridad nacional y para ello disponer de la fuerza armada. Y planteó que la mayor amenaza a la seguridad interior es el crimen organizado. A Sicilia le comentó que el mapa de ruta de salida del Ejército depende de que exista una policía fuerte y confiable en una entidad.
Sun Tzu dice: “El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca. Poner cebos para atraer al enemigo.”
Felipe Calderón hace: FCH otorga entrevistas a medios extranjeros, como ejemplo la The New York Times, donde dice que el Ejército ha estado muy cerca del narcotraficante Joaquín, “El Chapo”, Guzmán. Le pregunta The New York Times: “¿El PRI, en caso de volver al poder, puede caer en una relación corrupta con el crimen organizado?” A lo que Felipe Calderón responde: “Depende quién. Hay muchos en el PRI que están de acuerdo con mi política, al menos eso es lo que dicen en privado, aunque en público puedan decir otra cosa. Hay muchos en el PRI que piensan que los tratos del pasado funcionarían hoy. No veo qué trato pueda hacerse, pero es la mentalidad que tienen muchos de ellos. Si esta opinión prevaleciera, me preocuparía”.
Y es que los analistas dicen que así no pueden lograr consensos para legitimar su estrategia militar, como lo dice Eric Olson, asociado senior en el Centro Internacional Woodrow Wilson: “Parece haber un consenso creciente de que es necesario que haya una estrategia más refinada, una estrategia más focalizada, una estrategia más matizada. Es que nadie puede adivinar lo que será”. O lo dicho por el representante Michael McCaul, republicano de Texas en el Comité de Seguridad de la Patria: “Lo admiro por tomarlos de frente, lo cual es muy peligroso. Él es el primer Presidente en enfrentar el problema y hacer algo al respecto. Sin embargo, ¿ha tenido el 100% de éxito? No, en absoluto. Parece que no cesa de empeorar”.
Ante estas declaraciones, el PRI respondió en un comunicado donde calificó de “infundadas y engañosas” las declaraciones presidenciales, por considerar que “atentan contra el principio de imparcialidad al que como servidor público lo obliga la Constitución General de la República, y constituyen una intromisión en el proceso electoral federal que inició el pasado 7 de octubre, frente a lo cual en breve el PRI procederá ante las instancias legales correspondientes. Cabe recordar que, lamentablemente, en el pasado el Presidente de la República ya ha violado la Constitución en materia electoral, según lo determinó el Tribunal Electoral de la Federación”.
Sun Tzu dice: “El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca. Poner cebos para atraer al enemigo. Golpear al enemigo cuando está desordenado. Prepararse contra él cuando está seguro en todas partes. Evitarle durante un tiempo cuando es más fuerte. Si tu oponente tiene un temperamento colérico, intenta irritarle. Si es arrogante, trata de fomentar su egoísmo. Si las tropas enemigas se hallan bien preparadas tras una reorganización, intenta desordenarlas. Si están unidas, siembra la disensión entre sus filas. Ataca al enemigo cuando no está preparado, y aparece cuando no te espera. Estas son las claves de la victoria para el estratega.
Ahora, si las estimaciones realizadas antes de la batalla indican victoria, es porque los cálculos cuidadosamente realizados muestran que tus condiciones son más favorables que las condiciones del enemigo; si indican derrota, es porque muestran que las condiciones favorables para la batalla son menores. Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer; sin ella, no puede. Muchas menos oportunidades de victoria tendrán aquel que no realiza cálculos en absoluto.”
Felipe Calderón hace: Dice el especialista en seguridad nacional, Luis Esteban Islas Bacilio, que las estrategias implementadas por el presidente Calderón en Ciudad Juárez, en la ciudad de Chihuahua, Aguascalientes, Cancún, Chiapas, Campeche, Tabasco, Culiacán-Navolato, La Laguna, Michoacán, Monterrey, San Luis Potosí, Tamaulipas, Tijuana y, más recientemente, en Veracruz y Guerrero, consisten básicamente en la instalación tácita del “mando único” por parte de las fuerzas federales, en aquellas ciudades o estados donde las fuerzas locales de seguridad han sido incapaces de frenar la ola de violencia provocada, en la mayoría de los casos, por grupos antagónicos del crimen organizado que se disputan el control de dichas plazas.
“Ahí donde los Gobernadores no hicieron su tarea; en aquellos estados y ciudades donde los cuerpos de seguridad están marcados por la corrupción, la incapacidad y la impunidad rampante, en donde la violenta realidad golpea sin distinción de estrato, credo o color partidista; es donde la visión de un modelo de seguridad centralista ha avanzado como solución temporal ante un grave problema de inseguridad multidimensional y complejo”. Insiste Islas Bacilio que, en los hechos, “estamos frente a la instauración de un modelo de reacción y no de prevención. De lo que hablamos es de un modelo de seguridad que nace desde el centro y desde arriba, y no de un modelo de seguridad integral que debiera nacer desde la célula misma del territorio o localidad; un modelo que debiera apostar por la construcción de seguridad desde los municipios mismos y no esperar por la Federación en una suerte de ‘salvador’ inmaculado”. Que el problema radica sobre el modelo de seguridad centralista, a la negativa de los gobiernos locales por asumir la responsabilidad sobre la seguridad de sus ciudadanos y sobre sus territorios.
“La mayoría de los Estados esperan a que les detone la bomba de violencia en las manos; ya sea por corrupción, ineficiencia o cálculos electorales, antes que impulsar una eficiente coordinación institucional entre los distintos niveles de gobierno que garantice la implementación de muchas de las acciones que contempla el Modelo de Seguridad Subsidiaria”, dice el especialista. México vive un proceso de construcción institucional en materia de seguridad pública y muchas de las capacidades operativas, técnicas y de reacción de los cuerpos de seguridad se encuentran en desarrollo, sin embargo, lo que toda política pública debe evitar es la improvisación. Y justo en materia de seguridad, por diferentes responsabilidades en distintos niveles, nos hemos estado conformando con parches institucionales que no garantizan la construcción institucional en ningún sentido. “Un gran ex jefe y experto en la materia describía este proceso como la ‘operación cobija institucional’ que –según él– consiste en cubrir la mayor parte de emergencias de violencia y criminalidad en los estados sólo con las capacidades corrientes del gobierno federal, lo que garantizaba por sí mismo cierto efecto de contención en el corto plazo. Sin embargo, al no incentivar la construcción de capacidades en los cuerpos de seguridad locales, llegaría un momento en que la ‘cobija institucional’ del gobierno federal ya no sería suficiente”, finaliza Luis Esteban Islas, ex director de Operación y Estrategia del Consejo de Seguridad Nacional.
Sun Tzu dice: “Como regla general, es mejor conservar a un enemigo intacto que destruirlo. Capturar a sus soldados para conquistarlos y dominas a sus jefes. Un General decía: “Practica las artes marciales, calcula la fuerza de tus adversarios, haz que pierdan su ánimo y dirección, de manera que aunque el ejército enemigo esté intacto sea inservible: esto es ganar sin violencia. Si destruyes al ejército enemigo y matas a sus generales, asaltas sus defensas disparando, reúnes a una muchedumbre y usurpas un territorio, todo esto es ganar por la fuerza”. Por esto, los que ganan todas las batallas no son realmente profesionales; los que consiguen que se rindan impotentes los ejércitos ajenos sin luchar son los mejores maestros de El Arte de la Guerra. Los guerreros superiores atacan mientras los enemigos están proyectando sus planes. Luego deshacen sus alianzas.
Por eso, un gran emperador decía: “El que lucha por la victoria frente a espadas desnudas no es un buen general”. La peor táctica es atacar a una ciudad. Asediar, acorralar a una ciudad sólo se lleva a cabo como último recurso. Emplea no menos de tres meses en preparar tus artefactos y otros tres para coordinar los recursos para tu asedio. Nunca se debe atacar por cólera y con prisas. Es aconsejable tomarse tiempo en la planificación y coordinación del plan. Por lo tanto, un verdadero maestro de las artes marciales vence a otras fuerzas enemigas sin batalla, conquista otras ciudades sin asediarlas y destruye a otros ejércitos sin emplear mucho tiempo. Un maestro experto en las artes marciales deshace los planes de los enemigos, estropea sus relaciones y alianzas, le corta los suministros o bloquea su camino, venciendo mediante estas tácticas sin necesidad de luchar.”
Felipe Calderón hace: El gobierno federal que encabeza Felipe Calderón ha logrado la captura de decenas de capos de segundo y tercer rango dentro de las estructuras y jerarquía de los grupos del crimen organizado, sin que esto hay afectado la operación de las bandas criminales, según lo exponen diversos analistas. Ciudades como Ciudad Juárez, Acapulco, Nuevo Laredo, Monterrey y Saltillo están sitiadas por las autoridades, pero también por los criminales. No se han podido romper las alianzas de dichos grupos, porque estas ya estaban rotas de antemano, como fue el caso de Los Zetas y del Cartel del Pacífico. O de La Familia Michoacana y de Los Caballeros Templarios. Los suministros de las armas no cesan, inclusive auspiciados por errores de estrategia e intromisiones extranjeras, como fue el caso fallido de “Rápido y Furioso”, que introdujo miles de armas de grueso calibre a territorio mexicano. Hay zonas en algunos estados que son prácticamente controladas por el narcotráfico; ejemplo de ello es la de Tierra Caliente en Guerrero, en donde ninguna autoridad es capaz de entrar o salir sin la anuencia de los criminales.