28/9/11

El “rollo” de la izquierda en Siria


Bassam Haddad
Ser de izquierdas es una lógica racional concreta que sustenta la oposición ante el régimen de apartheid de Israel y la duplicidad y políticas violentas de EEUU en el Oriente Medio. Es una lógica racional concreta que implica la condena y la lucha contra los gobiernos autoritarios en el mundo árabe. Es una lógica racional concreta que inspira y necesita del apoyo a la resistencia ante todo lo anterior. Y esta racionalidad es una expresión de las formas más básicas de los principios morales y políticos. Este es el razonamiento que debe aplicarse a la brutal represión del levantamiento sirio.
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Pero parte del campo izquierdista en la región, concretamente en el Líbano, se enfrenta a la crueldad desplegada en el escenario sirio con una sorprendente proporción de ambigüedad. ¿Deberían los “buenos” izquierdistas apoyar a la oposición, condenar la desenfrenada brutalidad del régimen, o permanecer “neutrales” (esto último, decididamente, una posición ya de por sí)?  Este “dilema” es falso. Podría decirse que emana de la legítima reverencia por el apoyo del régimen sirio a la resistencia –principalmente de Hizbollah- frente al imperialismo estadounidense e israelí. Pocos izquierdistas mostrarían desacuerdo con esta posición crítica aunque se hayan mostrado críticos, o hayan condenado, las propias políticas internas sirias con anterioridad a la erupción de las protestas masivas.
Sin embargo, los más de cinco meses de protestas contra el régimen y la brutal respuesta, que ha matado a más de 2.000 sirios y herido o encarcelado a muchos miles de seres más, no pueden dejar espacio a la ambigüedad. Uno se pregunta cómo esas brutales políticas del régimen sirio van a propiciar la salvación/libertad/liberación de las propias políticas brutales y racistas de Israel; cómo van a acabar con las demoliciones de casas, con los planes para el traslado de la población y con los ilegales asentamientos racistas sólo para judíos. Y cómo esas políticas van a revertir las hipócritas políticas de EEUU en la región, su devastación de Iraq y su apoyo a las políticas de apartheid de Israel y del resto de las dictaduras árabes que participan del campo de la anti-resistencia…
Si la oposición de uno al imperialismo se basara en una posición política y no en principios, podría comprenderse mejor, aunque evidentemente prescindiendo de los principios, que se apoyara al régimen sirio. Pero eso sería parecerse a los israelíes o partidarios de Israel que se oponen personalmente a las políticas racistas de Israel, pero que de alguna manera justifican su apoyo a Israel tal y como están las cosas. La ironía es que la parte antes mencionada de la izquierda a favor de la resistencia reprueba a esos izquierdistas israelíes precisamente por abandonar cualquier tentativa de izquierdismo.
¿Dónde están los principios en todo eso? Aunque esta pregunta pueda parecer en efecto inocente, se dirige aquí a todos aquellos que afirman tomar posiciones a partir de principios y sólo de principios. El régimen sirio hace mucho que traspasó el umbral de todo lo permisible, por lo que quienes priorizan la resistencia deben volver de nuevo a los principios. Como ocurre con el hipernacionalismo –i.e., “ante todo mi país, con o sin razón”-, las exhibiciones de lealtad sin restricciones ante el régimen sirio no tienen sentido. Si uno se opone al imperialismo en base a unos principios, entonces uno debe oponerse al aplastamiento de los manifestantes por el régimen sirio por cuestión de principios. Cualesquiera que fueran las credenciales que el régimen sirio poseía, se agostaron cuando empezó a asesinar a su propio pueblo y a una velocidad de aproximadamente un centenar de personas a la semana (durante los últimos seis meses).
La pregunta no es si la izquierda –una categoría cada vez más amorfa que incluye ahora a liberales, reaccionarios e incluso a quienes tienen políticas fascistas- debería apoyar u oponerse al régimen sirio. Es una decisión que las personas reales necesitan hacer en un mundo real, ¿apoyamos una posición política o un principio? ¿Apoyamos un país o un principio? ¿Un principio de patriotismo o de nacionalismo triunfal? Si tal hacemos, ¿por qué hemos estado criticando el apoyo de los estadounidenses a la guerra de EEUU en Iraq? ¿Por qué rechazamos la economía del goteo que destroza vidas mientras esperamos el milagro del crecimiento sostenido? ¿Por qué criticamos a los israelíes cuando apoyan las políticas racistas de su estado?
Condenar la opresión a partir de principios significa condenar a cualquiera que la perpetre. De otra forma no podremos invocar principios. Porque entonces nos arriesgamos a reconstruir aquello que tantos de nosotros hemos condenado en voz alta y con toda razón. ¿Acaso no hemos acusado a la guerra de EEUU contra el terrorismo de ser arrogante e hipócrita en parte porque viola los mismos principios que pretende defender?
Claro que hay zonas grises, y precisamente por eso es por lo que es imaginable que se apoyara el respaldo a la resistencia por parte de Siria y a la vez se condenaran sus políticas internas previas a las protestas. No obstante, los últimos seis meses en Siria no pueden excusarse en función de las credenciales de la resistencia de Siria. Sin principios no puede haber Izquierda.
Título original: “Y en cuanto a Siria, ¿qué hay de la izquierda?”
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Fuente: 
http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/08/20118286551105182.html  
Nota de Omar Montilla
En Venezuela, además de los significados denotativos generalmente atribuidos a la palabra “rollo”,  quiere decir problema, dificultad. Así, “enrollarse” es tener o buscar problemas. Al igual que un rollo, que tiene aparejada una madeja con una complicada forma para deshilvanar su contenido, un “rollo” se presenta con iguales características. Un problema no tiene “una” solución, hay diversas formas de abordarlo y generalmente  un final positivo tiene muchas dificultades.