19/9/11

Del pesimismo al catastrofismo


La revista 'Fortune' dice que en Europa habrá un Lehman Brothers de efectos «mucho mayores»
Carlos Elordi
Hasta hace unas semanas eran contadas las firmas que se atrevían a pronosticar que la crisis financiera europea tendría como colofón el fin del euro o su desaparición tal como está concebido. Pero el panorama ha cambiado radicalmente y todos los columnistas de referencia parecen haberse puesto de acuerdo en prever lo peor. Del pesimismo se ha pasado al catastrofismo.
Otra novedad es que el drama europeo se ha convertido en asunto prioritario de la prensa norteamericana, que ahora hace afirmaciones inquietantes. «La eurozona va de mal en peor», ha escrito Christopher Caldwell, el director del Weekly Standard, para el que la UE no solo es incapaz de resolver sus problemas financieros sino que tiene una política asistencial insostenible. Esto ha afirmado Fortune: «En Europa se va a producir una segunda edición de lo de Lehman Brothers, pero de consecuencias mucho mayores. Porque lo que empezó como una crisis de la deuda soberana se ha convertido en una crisis bancaria potencialmente desastrosa». «El Lehman Brothers número dos está a punto de llegar», ha escrito Howard Gold en Market Watch. «El BCE ha provocado un desastre impecable», escribía Paul Krugman en The New York Times del martes parafraseando a Jean-Claude Trichet, que dijo que el BCE había frenado de forma impecable la inflación. «Lo que debe hacer la Europa del norte es dejar el euro para los PIGS y crear una nueva moneda única para ella», ha dicho Allan Meltzer en The Wall Street Journal.
La prensa europea no se queda atrás. «Incluso si Alemania cambia de actitud y se decide a financiar a los países en dificultades, llevará años implementar esos acuerdos. Y los mercados acabarán mucho antes con el euro», ha afirmado Jeremy Warner en el Telegraph británico. Son muchos los análisis que concluyen que Grecia no podrá evitar suspender pagos. «Si eso ocurre, hay un riesgo real de que caigan el euro y Europa», ha dicho Chris Gilles en el Financial Times.