28/9/11

Datos sobre la música de Andrés Segovia y su guitarra (+ Sonidos & video)


Nació en Linares (Jaén, España) el 21 de febrero de 1893. Hijo de un carpintero, no creció en compañía de sus padres sino que lo educaron unos tíos que disfrutaban de una posición económica holgada. Su familia no le ayudó a seguir el camino de la música, pues pensaban que era mejor que estudiase el bachiller y después se hiciese abogado. En esas condiciones, Andrés Segovia debía practicar con su guitarra a escondidas para no ser reprendido por sus mayores. Ello no es de extrañar, pues en aquellos años la guitarra española era considerada lago marginal, más propio de ambientes tabernarios y cosa de gitanos y bailaores.
Foto: Maestro Andrés Segovia
Aquí presentamos tres clásicos: dos transcripciones que hiciera el mismo Segovia (de Bach y de Albéniz), y una obra original para guitarra del español Francisco Tárrega.
Nunca dejó de practicar día tras día aun siendo ya un reputado guitarrista y dedicaba al menos cinco horas al día al instrumento. Dio su primer concierto a la edad de 16 años en la ciudad de Granada con un repertorio de partituras encontradas en bibliotecas y una adaptación de obras de grandes músicos. A pesar de algunos recitales más, Segovia hizo su debut oficial en una presentación en Madrid en el año 1913 para el que alquiló una buena guitarra ya que la suya no era la apropiada para la ocasión.
A la edad de 31 años y a partir de un Concierto en París, alcanza tal éxito que su fama se irradia por toda Europa, y más tarde por todo el mundo. Andrés Segovia pasa a ser así sinónimo obligado de “guitarra llevada a la perfección”. Se debe a él la revalorización de ese instrumento, pues fue Segovia quien la sacó del lugar marginal de “cosa de gitanos” para darle un brillo especial y llegar a las más encumbradas salas de concierto. En toda su dilatada vida musical, Segovia se dedicó a transcribir obras de distintos autores clásicos para la guitarra, con lo que la misma alcanzó un sitial de honor en la música académica. Muchos de los más grandes guitarristas concertantes del siglo XX de hecho fueron discípulos suyos, como Narciso Yépes, John Williams, Abel Carlevaro, por mencionar algunos.
Gran aficionado también a la lectura tenía los libros de filosofía e historia como sus favoritos. Comenzó a escribir sus memorias ya entrado en los setenta, con el título de “La guitarra y yo”. Se caso en tres ocasiones a lo largo de sus 94 años de vida. Dos veces viudo, su tercera esposa se llama Emilia Corral Sancho de cuarenta y cinco años menos lo acompaño hasta el último instante. Falleció el 3 de Junio de 1987.