22/9/11

Chile: Otra “victoria” como ésta y volveremos solos a casa

Diego Velázquez / La rendición de Breda o Las Lanzas

Roberto Álamos
“Hay que plantear y proponer, todos queremos encontrar soluciones a través de una labor gubernamental y también estudiantil, hay muchos temas que hemos estado de acuerdo, debemos establecer una agenda de trabajo con urgencia y plazos establecidos, pero requiere de acuerdos; existen acuerdos naturales, hay acuerdos que ya han ido surgiendo a raíz de la argumentación de ustedes y hay cosas con las que lamentablemente no vamos a estar de acuerdo.”: Sebastián Piñera, acta de la reunión entre la CONFECH, CONES, el Colegio de profesores, rectores y el gobierno el sábado 2 de septiembre de 2011.
“Me identifico con las motivaciones profundas de una lucha estudiantil que ataca no sólo a las estructuras perimidas de la Universidad, sino a todo un orden social, donde la prosperidad y la cohesión tiene por fundamento la incentivación de la explotación, la competencia brutal y una moral hipócrita.”: Herbert Marcuse, entrevista sobre mayo de 1968.
Lo que al principio parecía ser sólo un acercamiento que emergió desde el ejecutivo como una invitación y la posterior respuesta favorable de la vocería de la CONFECH a la cita (que no fue discutida a nivel de Federaciones y sus respectivas Facultades), terminó con una propuesta de mesas de trabajo calendarizadas y tematizadas. El movimiento estudiantil rechazó las mesas propuestas en las condiciones presentadas por el ejecutivo (discusión que sí se realizó a nivel Federaciones y Facultades).
La negativa del movimiento estudiantil de acceder a las mesas de trabajo propuestas por el gobierno, obedece a la ausencia de condiciones mínimas que garanticen “el diálogo fructífero” y la calendarización del trabajo que colocaba en la última semana la discusión de los desacuerdos, entre los que encuentran la negativa al fin del lucro en los centros de formación técnica e institutos profesionales, el término del financiamiento compartido, la eliminación de la participación de la banca privada en el sistema de créditos y la creación de una red estatal de centros de formación técnica y profesional.
Junto con el rechazo, se decidió demandar  una nueva caracterización de la mesa de trabajo por la vía de una contrapropuesta. Las condiciones de la mesa propuestas por los estudiantes fueron las siguientes:
Freno a los proyectos de ley enviados por el gobierno al congreso
Dos son los proyectos de ley que se han enviado al congreso, uno que busca darle facilidad de pago y reprogramación de los deudores morosos con el fondo solidario de crédito universitario; y el segundo, que rebaja la tasa de interés del crédito con aval del Estado del 6% anual aproximado que rige desde su creación a un 2%, acercándolo a la tasa de interés del FSCU.
Frente a este requerimiento, el gobierno ha manifestado la imposibilidad de frenar la tramitación de los proyectos en el órgano legislativo y solamente dio la posibilidad de hacer indicaciones a dichas iniciativas y se repitió que la instancia en donde reside el destino final de éstos es el congreso.
Postergación del plazo estipulado para la reasignación de becas y créditos (en materia de educación superior) y que se recalendarice el año escolar
Los plazos para reasignar las becas y los créditos que entrega el ministerio de educación no se extenderían, ni tampoco se modificaría la calendarización del año académico. El ministro de educación señaló “Lejos de explicarse en una medida de presión del Ministerio de Educación como ustedes postulan, surgen de la reglamentación vigente, de las propias normas que se han dado las Universidades y, más importante que todo lo anterior, de exigencias cronológicas básicas que se explican por sí mismas”. Nadie es ciego al hecho de que ante la anormalidad de la situación del año académico en los diversos establecimientos, la normativa vigente en torno a la duración del año académico normal resulta el arma perfecta para ejercer presión.
Publicitación de las mesas de trabajo
El gobierno se mostró abierto a la transparencia mediante actas de cada reunión, las que serían difundidas. No hubo un pronunciamiento acerca de una televisación o transmisión radial de los encuentros.
Fin a la entrega de recursos públicos a aquellas instituciones que lucran infringiendo la ley
La respuesta se basó en la creación de una superintendencia de educación, que fiscalizará  el cumplimiento de la legislación vigente relativa al lucro solamente en las universidades. Justamente este punto se relaciona con el eje principal de disenso con el gobierno en la primera reunión: el lucro, que se presenta en la negativa al fin de éste en los centros de formación técnica e institutos profesionales, al término del financiamiento compartido y  al fin de la participación de la banca privada en el sistema de créditos.
Otro cuestionamiento es que las superintendencias funcionan como reguladores de las condiciones de competencia en el mercado para todos los agentes involucrados en él, por lo tanto esta institución o cualquiera similar no comulgaría con el lenguaje asociado al proyecto de educación que buscan materializar los estudiantes.
¿Qué hacer? ¿Puede una fuerza política ganar a través del “diálogo fructífero” en una mesa de negociación? Claramente no. Basta recordar la máxima de toda mesa/diálogo: “Alguien tiene que ceder”.
Para muchos —erróneamente, por cierto—, la “victoria” o lo que se ha conseguido como fuerza política ha sido llegar hasta este punto. Obtener las demandas de democratización de los planteles de educación superior, conseguir que un gobierno intransigente ceda con una mesa de trabajo. Una vez sentándose ante la autoridad, es posible seguir presionando, condicionando, en base al razonamiento: “Alguien tiene que ceder, pero serán ellos y no nosotros”.
¿Es una victoria obtener lo que la razonabilidad de la autoridad o una fuerza política rival están dispuestos a ceder? La política no es el arte de lo posible, es el arte de lo imposible, entonces versa en este caso particular, en obtener aquello que justamente la contraparte se niega a ceder. Entonces la victoria del movimiento estudiantil es la transformación estructural del sistema educacional, es conseguir zanjar favorablemente aquellos disensos de la reunión e incluso obtener demandas que no fueron incluidas en la propuesta de trabajo, como la eliminación del AFI.
Y si hablamos de la victoria de los movimientos sociales, de los nuevos actores y de las fuerzas políticas, es el quiebre de la institucionalidad política vigente, expresada principalmente en el sistema binominal y la repolitización del ciudadano; la vuelta de la ciudadanía por sobre la indiferencia cívica, el triunfo de la política por sobre la técnica, especialmente en materia económica.
No tiene sentido tampoco la pretensión de imponer condiciones a esta instancia de trabajo ante la evidente respuesta de la autoridad, cómoda en el estado de normalidad. Exigir es siempre presuponer la existencia de un “amo”. ¿No deberíamos mejor decidir?
¿Puede la calle, como lugar de la manifestación política por excelencia hasta ahora, condicionar el clima de discusión de las mesas de trabajo? Difícil. ¿La encuesta CEP —o alguna otra— revela la existencia de una fuerza política capaz de generar cambios estructurales? ¿Es el apoyo de la sociedad civil al movimiento estudiantil un acto político que trasciende lo discursivo y se transforma en una práctica? ¿Está politizado el contingente de la sociedad civil que dice apoyarnos a nivel de encuestas? La probable respuesta negativa a todas estas preguntas revela el carácter imberbe e incipiente del proceso de politización de la ciudadanía.
¿Tesis de la ingobernabilidad? La gestación de los acontecimientos políticos que conducen al estado de anormalidad, en donde la autoridad y la normativa que la sustenta se ven apremiados, está fuera de toda posibilidad para los estudiantes en el estado actual de las movilizaciones.
Las fuerzas que disponen los estudiantes tienen mermadas sus posibilidades incluso de volver al clímax de las movilizaciones de este año, debido a que están siendo diezmadas con el término de plazos de becas y créditos; apuñaladas por el CRUCH, obsesionado con el término del año académico aún en circunstancias extremas, ante la propia ineptitud de la autoridad en la coyuntura académica-financiera y los prospectos para el 2012 de volver a un proceso de matrículas “normal”.
¿Crear poder popular, empoderar a la ciudadanía? Y sin una disputa de poder ¿dónde queda en dicha intención? Ahí donde no hay disputa de poder, el empoderamiento ciudadano es estéril.
No hay receta para la victoria política. Guarden sus libros o manuales de revolución, porque hoy por hoy, el Estado responde: “Haz la revolución, te espero.” Toda fuerza política debe saber que las condiciones y el momento, siempre demandan acciones que escapan a toda teorización.
Tal vez este es el estertor del movimiento estudiantil. Un final puede ser abordar la mesa y obtener la demanda estructural “más valiosa”, para algunos, el aporte fiscal de libre disposición (en vista de que ya se cedió la democratización de los planteles de educación superior). El otro, es la derrota, la vuelta a casa sin nada. Al menos la ciudadanía acogerá a los vencidos y repudiará a los vencedores. ¿Volveremos los estudiantes después de eso? Difícil, tal vez sólo retirándonos en orden. La decisión es difícil, como se puede ver, el único consuelo que queda es que los tiempos están cambiando.
The line it is drawn
The curse it is cast
The slow one now
Will later be fast
As the present now
Will later be past
The order is
Rapidly fadin’.
And the first one now
Will later be last
For the times they are a-changin
Bob Dylan, The Times They Are a-Changin’
La imagen utilizada corresponde a La rendición de Breda o Las Lanzas, obra de Diego Velázquez (1599 – 1660), uno de los pintores españoles más destacados de todos los tiempos.
Fuente:
http://ballotage.cl/2011/09/otra-victoria-como-esta-y-volveremos-solos-a-casa/