22/9/11

Charles Baudelaire en la docta pluma de Roberto Calasso


Santiago Aizarna
En una singular obra que bien pudiera colocarse en varios géneros (novela, biografía, investigación, etc), la erudita pluma de Roberto Calasso (Florencia, 1941) aborda aspectos varios de la personalidad y vida de uno de los grandes personajes de la literatura mundial, Charles Baudelaire (1821-1867). De un modo además -y sin que con ello se quisiera entrar en comparaciones-, dejando simplemente al margen, otras grandes obras que escogieron a la personalidad y a la obra de Baudelaire como gran tema a tratar, entre ellas, la importantísima pese a su brevedad, escrita por J-P Sartre, en donde éste indagaba más en la esencia filosófica del gran poeta, le asignaba sentimientos acordes a ambos (biógrafo y biografiado) sobre la existencia en general, y le dimensionaba en su gran proyección hacia los terrenos del arte en sus variadas resonancias.
Del Baudelaire colocado en terrenos del artista, trata también, en muchas de sus páginas, esta última obra de Roberto Calasso. Del Baudelaire citando a su madre Caroline en el Louvre, comienza la primera parte de las siete que se integran en este volumen. Una primera que, en su primerísima parte a su vez, recoge una observación como hecha de pasada por Cioran, pero que, como tantas veces ocurre en el rumano, profundiza en la más oculta esencia de la realidad: «Todo lo que no es inmediato es nulo», y que Calasso lo ve como adaptable sin más a la persona de Baudelaire, como lo vio Gide (nos lo transmite a su vez Calasso) cuando, en su introducción a 'Les fleurs du mal' de 1917, escribe que, «En voz baja, ahora, conversa con cada uno de nosotros», afortunada frase que Calasso la ve cavando sensaciones en Benjamin, dando materia imaginativa y metafórica en Barrés, primera oferta de nombres propios en una cierta «ola Baudelaire» citando a «Chateaubriand, Stendhal, Ingres, Delacroix, Sainte-Beuve, Nietzsche, Flaubert, Manet, Degas, Rimbaud, Lautréamont, Mallarmé, Laforgue, Proust y otros, como si fueran investidos por esa ola y, por momentos, sumergidos». 
Unas alentadoras referencias para el lector de anteriores obras de Calasso (ni hace falta siquiera citar algunas de su bibliografía) que se aprestará a saborear este nuevo manjar, para lo cual sólo le bastará seguir con la segunda, 'Ingres el monomaníaco'; con la tercera 'Visitas a Madame Azur', en donde pasa el testigo a Delacroix que fue amante de Alberthe de Rubempré, la llamada Madame Azur por tener su domicilio en el 11, rue Bleue, y que, a sus veinticuatro años, fue amante «en rápida sucesión, de Delacroix, Stendhal y Merimée»; con la cuarta, 'El sueño del burdel museo', en donde podemos encontrarnos con ese «Sueño de Baudelaire» que, según Calasso, es «un cuento sorprendente. Acaso el más audaz del siglo XIX», un sueño de Baudelaire que es «áspero y seco, la prosa atravesada de desvíos nerviosos y abruptos».
Con la quinta, 'El lábil sentimiento de la modernidad', consideraciones artísticas a propósito de la (aquí estimada) «suprema obra en prosa de Baudelaire», concebida como una provocación y en donde la elección de 'el pintor de la vida moderna', recae «en un desconocido, falto de toda protección académica, un reportero de imágenes» llamado Constantin Guys, nuevo motivo para que Calasso nos anteponga ante el fenómeno, en una brillante explicación de tendencias y hasta de palabras como 'Vulgarité', introducida por Madame de Staël en 1800, y 'Modernité', que se encuentra en Théophile Gautier en 1852, una parte del libro ésta en donde, nuevamente, las referencias son ricas y abundantes al igual que abundan las pinturas que se comentan; y falta subrayar las dos últimas partes, 'La violencia de la infancia' y 'Kamchatka', igualmente brillantes en su exposición con las que se completa un libro atrayente tanto por su amenidad como por su erudición.