13/8/11

Un breve estado del arte sobre el consumo

 
Los estudios sobre consumo se han venido debatiendo ya hace bastante tiempo. Solamente basta recordar a Thorstein Veblen y su libro “La teoría de la clase ociosa”, de 1899, en donde da una explicación economista cultural sobre el significado del consumo. Así, a partir de ese momento se genera una escala de nuevos estudios sobre este tema, estudios que comienzan a tener su auge a medidos de la mitad del siglo pasado.
En este sentido, podemos mencionar el trabajo del psicólogo norteamericano Katona (1968), donde nos señala que el consumo representa el deseo por mejorar el estándar de vida, pero que éste sigue estando determinado por el mercado laboral y por factores psicológicos que se remiten a la motivación, al proyecto de vida y a la cultura del individuo.

Asimismo, con respecto a los factores motivacionales, y al porqué del consumo de un determinado producto, el funcionalismo de Maslow (1975) estableció una escala funcional de necesidades. Para este autor las necesidades básicas tienen un carácter de inferiores y superiores. Éstas se ordenan de manera instintiva, por lo tanto, la satisfacción de algún deseo superior va a dar pie para que se quiera concretar la necesidad anterior a la que ya fue satisfecha. La motivación del consumo de estos objetos–signos ― como los llamó Baudrillard ― se explicaba según Veblen por medio de la emulación a las clases altas, pero, en 1967 el economista Duesenberry señaló que el gasto familiar se efectuaba más horizontalmente que verticalmente, debido a que la comparación del objeto consumido se realiza con grupos que están relacionados, es decir, la evaluación comparativa se realiza entre personas cercanas en la escala social y cultural.
Hay que señalar, que no sólo se efectuaron trabajos analíticos sobre el comportamiento y el entorno social que genera el consumo, sino que también se realizaron trabajos críticos sobre esta nueva construcción de realidad. Uno de ellos lo origina el filósofo y sociólogo francés Jean Baudrillard, el cual critica el valor y el significado del objeto–signo y, a la vez, como éste define y encierra al hombre en una cárcel de símbolos y sentidos. En esta misma línea crítica se puede relacionar al sociólogo y filósofo alemán Herbert Marcuse, el cual sostiene que esta nueva civilización trasforma al objeto en una necesidad, en donde la racionalidad del hombre se vuelve irracional, ya que encuentra su imagen, su alma, en los objetos de consumo.
En este sentido, todos los autores vistos, asumen que el consumo se trasforma en un elemento importante de la construcción de realidad del individuo, la cual genera diferencias y similitudes entres los hombres. De esto nos habla el sociólogo francés Pierre Bourdieu, quien por medio de una sociología clásica (ya que toma elementos de Veblen, Weber, Durkheim y Elías, entre otros) realiza un análisis al consumo desde una perspectiva económico–cultural, en donde el objeto de consumo pasa a construir simbólicamente al individuo, y por medio de éste se establece la distinción, los estilos de vida, la estratificación social, la legitimidad y la transmisión de los códigos culturales existentes.
Desde una vereda aun más actual en la literatura de este tema, se puede observar al sociólogo polaco Zygmunt Bauman, el cual genera un análisis del consumo desde una perspectiva tradicional hermenéutica centroeuropea. Es una sociología que nace principalmente desde el ensayo, y desde ahí genera un diálogo con sus pensamientos, con otros autores clásicos (Simmel, Weber, Marx, Veblen, entre otros), y realiza sus críticas y sus hipótesis. El sociólogo polaco se aleja de la idea negativa que tenía Marcuse y Baudrillard, ya que él toma al consumo como una práctica que construye sentidos y realidades, y se concentra en los cambios que establece este concepto en las relaciones sociales actuales. En este sentido, no existe un relato aterrador, ya que el consumo genera una cultura, una práctica, la cual no es vista como una realidad ajena a la objetividad del hombre.
Y para terminar, hay que indicar, que el consumo también ha sido un tema estudiado por las ciencias sociales de Latinoamérica, y podemos observar a varios autores que se han concentrado en diversas temáticas relacionadas con este concepto. En este sentido podemos nombrar los estudios sobre identidad y diferenciación, donde podemos ver publicaciones de Brunner (1998), Canclini (1995, 1999), Calderón (1996), Barbero (1998), Ortiz (1998), Rafael del Villar (2000-2006), entre otros. Entre los estudios relacionados con el consumo cultural y el consumo cultural urbano podemos observar varias publicaciones, como las de  Wortman (1999), Castro y Pozo (1998), Bermúdez (2007), Sunkel (1999), Moulian (1998), Salcedo (2003), y Cáceres, Sabatini, Salcedo y Blonda (2006), entre otros.