19/8/11

Slavoj Žižek ve cerca El apocalipsis del capitalismo


En su nueva obra, el filósofo Slavoj Žižek, vive y escribe con furia sobre lo que considera el apocalipsis del capitalismo global. Una nueva entrega de su torrencial pensamiento.
¿Qué cuenta?
En su más reciente obra –Vivre la fin des temps, 2011– Slavoj Žižek ha identificado los cuatros jinetes del Apocalipsis del capitalismo global: la crisis ecológica, el desequilibrio de las economías, la revolución biogenética y la explosiva ruptura de desigualdad social. En el fondo, Žižek vive entusiasmado este tiempo que le parece apocalíptico: una erupción volcánica de excesos y exclusiones sociales, organizada por la ideología liberal. Žižek recibe como un reto, a título individual, resistirse a la fatalidad del proceso de nuestro tiempo. 
Por qué hay que leerlo
Quizás es el pensador que más energía saca de la progresiva victoria que parece ir obteniendo la degeneración del hombre actual. Nadie, posiblemente, pone más entusiasmo para enfrentarse al mundo trágico de hoy. Nunca parece afectarle su propia dimensión quijotesca frente a molinos gigantes. Al contrario, esta desproporción actúa como factor energizante.
¿Cómo analiza Žižek su propio catastrofismo? Él es cósmico, como sabemos. (En el primer número de nuestra revista dedicamos un extenso perfil al pensador esloveno y analizábamos las claves de su pensamiento). Explora la geopolítica, los fenómenos contemporáneos, el cine, la ciencia, la teología, y lo hace dialogando con Hegel y Lacan. Acude a los modelos que le ofrece la literatura de ficción, el cine de Hollywood, para ejemplificar los conceptos “lacanianos” o “hegelianos” acercando lo ya lejano para comprender las formas actuales de alienación.
Žižek ataca el multiculturalismo, descubriendo que realmente se trata de elevarse desde la comunidad a lo universal. Denuncia la apropiación del problema ecológico por parte de la ideología liberal. 
Para Žižek la supervivencia de nuestra especie requerirá necesariamente la abolición del sistema capitalista de producción, primera y última causa de la catástrofe natural.
La relectura que hace Žižek de Marx, pone de relieve la vertiente cultural del comunismo más que la vertiente revolucionaria. Él no excluye el recurso a la violencia, pero insiste en la prioridad de “un trabajo de autocrítica”. Para iniciar la lucha emancipadora es preciso empezar por neutralizar el concepto “Dios” y el instrumento “Historia”, responsables de la alienación que domina nuestro tiempo.
La historia de este pensador arranca en la capital de Eslovenia, Lubiana, en 1949. Allí se despierta su interés por la filosofía y comienza sus estudios universitarios que le llevaran posteriormente a París, donde continúa su especialización en la doctrina y práctica del psicoanálisis. Su pensamiento integra, como influencias más importantes, a Marx y Jacques Lacan. Vive intensamente la cultura de su tiempo: desde el cine de Hitchcok y David Lynch hasta la literatura de Kafka. Sus textos y siempre multitudinarias conferencias son cataratas complejas pero entusiastas. Personaje mediático, ha sido protagonista de dos filmes, por lo que se le ha tildado de filósofo-estrella. Los ejes de su teoría básica son tres conceptos: lo real, lo simbólico y lo imaginario, como desarrollo del pensamiento de Lacan.