31/8/11

La verdad sobre “el oficialismo que arrasa” en las elecciones de Tucumán


Rolando “El Negro” Gómez  /  Especial para Gramscimanía
Estimados amigos de La Jornada:
Soy un vecino de Coyoacán subscriptor fiel a su diario, el cual recibo todas las mañanas en mi departamento.  Leí hoy el reporte de su corresponsal argentina Stella Calloni sobre las elecciones del pasado domingo 28 de agosto en Tucumán, Argentina.
He leído ya en La Jornada otros reportes de esta corresponsal que me han hecho fruncir el ceño, pero debido a que soy un tucumano achilangado, el reporte de hoy además me ha llegado a esa mitad de mi corazoncito que es tucumano, y me ha molestado.
Los lectores de La Jornada son cuates que se ubican en el espectro de la “izquierda” mexicana.  Cuates serios, más o menos comprometidos con la verdad de los oprimidos.  Es justo que esos cuates manejen información no-sesgada sobre aconteceres mundiales.
En el reporte de la Calloni, el triunfo del gober José Alperovich es presentado como un triunfo progresista, de un “oficialismo” al que hay que apoyar casi sin cortapisas debido al respaldo de y al “modelo”, supuestamente progresista, de la presidenta Cristina Fernández.  Muy lejos de la realidad.
En los momentos en que escribo esta carta (que trato de mantener bien cortita para que Uds. tengan espacio para publicarla) en el interior de la provincia de Tucumán todavía arden llantas de tucumanos que protestaron esta mañana contra lo que consideran fraude en esas elecciones.  Esos reportes se pueden leer en la prensa local tucumana, casi exclusivamente.
Las elecciones en Tucumán en realidad fueron un reflejo austral de las prácticas de democracia burguesa corrupta que en México los lectores de La Jornada conocen muy bien: clientelismo, desprecio por el votante obrero y campesino, “acoples” electorales de oportunistas buscando tajadas de negocios, ausencia de programas e ideas, arreglos previos con corruptos que se beneficiarán de jugosos contratos…y fraude.
El gober Alperovich pertenece a una de las familias más ricas de la provincia.  Su heredada fortuna proviene de ventas de automóviles, y hoy incluye vastas propiedades inmobiliarias y hasta latifundios.  Su alianza con el “modelo nacional” de Cristina Fernández es la demostración viva de los límites de ese modelo: concentración de riquezas en unos pocos y miseria para la mayoría.  Por supuesto, “con inclusión”, el nuevo término “progresista”; es decir, migajas a las masas explotadas; migajas que son posibles por la recuperación de la economía argentina de aquel abismo en el que cayó en el 2001, pero falta absoluta de cambios estructurales.
Tucumán es quizás la provincia más golpeada de Argentina.  No tengo espacio para explayarme en la triste historia contemporánea de esa provincia, desde antes de la sangrienta dictadura militar genocida y hasta hoy.
Solamente quisiera advertir que el gober electo reconoce él mismo (en reportajes en la prensa “oficial” en la que normalmente escribe la Calloni) que su equipo incluye “ex miembros” del equipo de gobierno del genocida Antonio Bussi, hoy en prisión domiciliaria por crímenes de lesa humanidad.  Tales “representantes del modelo” ocupan hoy la casa de gobierno en Tucumán. .  Interesante que la Calloni no les cuenta a los lectores mexicanos que en esas elecciones hubo una lista “kirchneristamente pura”, de una tal Stella Maris Córdoba, que sacó apenas un 3% de votos.
Sí; es cierto: las masas obreras y campesinas han votado mayoritariamente en estas elecciones amañadas por Alperovich.  Eso de ninguna manera significa que este gober sea alguien a quien los lectores de La Jornada deban ver como alguien “de izquierda”, y ni siquiera progresista.  Una verdad tan a medias es una mentira.
Coyoacán, 31 de Agosto del 2011