31/8/11

La responsabilidad de proteger de Obama es una licencia para matar, en Libia, Haití y donde sea

Glen Ford

Al creer que el asalto a Libia ha sido un brillante éxito, los Estados Unidos se sentirán llenos de confianza para lanzar nuevas agresiones bajo la insidiosa rúbrica de la R2P – Responsabilidad de Proteger. La invasión de Haití en 2004 fue el precedente, “cuando el Secretario General de las Naciones Unidas dio su sello de aprobación a la ocupación y ratificó la interpretación de Washington de la Responsabilidad de Proteger.” Washington ha puesto el derecho internacional patas arriba. 
“Obama le aseguró al Pentágono que sería más efectivo a la hora de conseguir que los aliados de EE.UU. se unieran a las guerras de Washington, como cómplices serviciales” 
Si los agresores de la OTAN finalmente consiguen el control efectivo de Libia, después de cinco meses de heroica resistencia por parte del ejército libio, el mundo entrará en un periodo todavía más peligroso. La administración Obama cree ahora que ha encontrado la fórmula que le permitirá retomarlo donde George Bush fue interrumpido en el uso sin restricciones de la fuerza estadounidense en el mundo. Esta es la misión que Obama ofertó como candidato, cuando prometió construir coaliciones internacionales que refrendaran las políticas de guerra de EE.UU., en lugar de tener que llevarlas a cabo sólo. Obama no prometió ser un presidente más pacífico. Más bien, le aseguró al Pentágono que sería más efectivo a la hora de conseguir que los aliados de EE.UU. se unieran a las guerras de Washington, como cómplices serviciales.
Es por esto por lo que nosotros en Black Agenda Report predijimos hace más de dos años que la emergente doctrina de guerra de Obama dependería principalmente de la insidiosa, ilegal estructura llamada Responsabilidad de Proteger, o R2P. La Responsabilidad de Proteger puso el derecho internacional patas arriba, permitiendo a los países poderosos militarmente reclamar la responsabilidad legal y moral de interferir en los asuntos internos de naciones más débiles, para proteger a la gente de su propio gobierno. Sin una evidencia ampliamente aceptada y bien fundada de genocidio, no hay sitio en el derecho internacional para el R2P. Pero, con la invasión y ocupación estadounidense de Haití, en 2004, EE.UU., Francia y Canadá buscaron justificar de hecho el despojo a Haití de su soberanía basándose en la Responsabilidad de Proteger a su gente – primero, de su presidente elegido, al cual los estadounidenses depusieron y exiliaron, y después, aparentemente, de los mismos haitianos. 
Desde la perspectiva de EE.UU., el timo de la R2P funcionó como un hechizo. El Secretario General de las Naciones Unidas dio su sello de aprobación a la ocupación y ratificó la interpretación de Washington de la Responsabilidad de Proteger. El recién estrenado Tribunal Penal Internacional se convirtió en una herramienta de la política exterior de EE.UU., inventando razones para que EE.UU. quitara del medio a líderes extranjeros que pudieran dañar a sus propios ciudadanos. EE.UU. consiguió que Brasil y otros países que deberían haber sido más sensatos se unieran a la ocupación de Haití – todo ello bajo la rúbrica de la R2P. “El timo de la R2P funcionó como un hechizo.” 
Cuando Barack Obama fue elegido, gran parte del mundo esperaba que intentara disminuir las tensiones mundiales trabajando con otras naciones a favor de resoluciones pacíficas de los conflictos. Pero las intenciones de Obama eran justo lo contrario: construir coaliciones que hicieran más fácil para Estados Unidos justificar agresiones, usando la Responsabilidad de Proteger como coartada. Si funcionó en Haití, ¿por qué no en cualquier otro lugar? Cuando la Primavera Árabe llenó de terror los corazones de Europa y EE.UU.. Obama creó rápidamente una coalición entre la OTAN y los ladrones de Arabia Saudita y otras monarquías árabes, para mostrar quién era realmente el jefe en la región. Aunque nunca hubo la más mínima amenaza de que Moamar Gadafi cometiera nada que se pareciera ni remotamente a un genocidio en Libia, EE.UU., Europa y la escoria del Golfo Pérsico invocaron con éxito la Responsabilidad de Proteger. Se transformó al derecho internacional en lo contrario a sí mismo. El precedente haitiano se había convertido en sí mismo en una doctrina para hacer la guerra, un razonamiento incorporado. Obama se ha convertido en Bush, simplemente con más aliados y una justificación que suena más civilizada. La única cuestión es: ¿quién va a ser el próximo enemigo de la gente?