16/8/11

La conducta heroica y revolucionaria del Che Guevara

Última foto del Che

Marcelino García Contreras
En el año 1969 la publicidad orquestada desde el mismísimo departamento de la CIA emitía en todos los medios informativos que circulaban en América Latina y principalmente en México, instrucciones muy claras y precisas de seguir sosteniendo la teoría informativa de que la presencia en Bolivia de el “Che Guevara” y su grupo guerrillero había sido contra la voluntad de los campesinos bolivianos, y la comparaban, me refiero a la acción revolucionaria del Che, a la  misma condición de una invasión como la que frecuentemente realizan los Estados Unidos en cualquier parte del mundo en donde los mandatarios no caminan al son que toca el imperio norteamericano.
Lo que pretendo establecer aquí en esta colaboración es que la información que llegaba a la juventud de aquella época entre los cuales el que escribe se encontraba, eran noticias tendenciosas para considerar la acción de Ernesto Guevara como perniciosa y sobre todo dañina para la salud mental de los jóvenes mexicanos que en provincia, no tenían una autentica información de lo que realmente había sucedido en 1968, durante la confrontación entre estudiantes con el Ejército Mexicano, que produjo el heroico 2 de Octubre como un acontecimiento que se convirtió en el punto de partida de los tiempos democráticos que hoy estamos viviendo.
Solo los sectores juveniles con algunas formación ideológica razonaban con certidumbre que el origen emocional del movimiento estudiantil universitario que se convirtió después en movimiento popular tenía sus raíces en la conducta heroica y revolucionaria del Che Guevara. Al Che lo mataron el 9 de Octubre de 1967 en la Escuelita donde estaba encarcelado después de haber sido capturado el día anterior tras haber combatido durante 3 días contra un operativo militar integrado por soldados de élite del gobierno boliviano, que presidía el General René Barrientos y que al frente de este grupo de expertos en contraguerrilla, estaban dos cubanos americanos enviados por la CIA, para que coordinaran la cruzada final contra el Che Guevara; quien víctima de su padecimiento crónico de asma solo lograba respirar gracias a una postura en la que se colocaba en la espalda un tronco para dormir sobre el arqueando su cuerpo con la esperanza de que en esta posición se descontructuraran los bronquios y le entrara oxígeno para poder seguir viviendo.
El Che y su grupo habían estado cercados por una semana en una región llamada La Higuera, que pertenece al poblado de Santa Cruz, en la provincia de Valle Grande, que es una zona perdida en la jungla boliviana en donde la humedad alcanza una intensidad superior al 100 por ciento, propiciando con esto que los bronquios y los pulmones de Che Guevara se colapsaran hasta el grado, por la ausencia de medicamentos de perder por instantes la memoria, por la falta de oxigeno en su cerebro.
Previo a su captura el Che había tenido un encuentro cuerpo a cuerpo con los soldados bolivianos en la que sus dos colaboradores inmediatos: Los hermanos Peredo, “Combo y el Inti Peredo” como se les conocía a estos dos guerrilleros bolivianos que en ningún momento le dieron la espalda al guerrillero heroico ya habían caído victimas de las balas de los militares bolivianos. Un disparo de calibre 9 milímetros atravesó la pantorrilla del Che Guevara que lo postró en el suelo a merced de sus enemigos. Sin embargo intentó disparar su fusil pero una bala de plomo perfectamente bien guiada destrozó la culata de su arma quedando totalmente desarmado y tirado en el suelo con la pierna desangrando.
Fue llevado esposado junto con otros tres guerrilleros bolivianos que la historia consagra como los compañeros más leales con los que el Che llegó hasta el final de su hazaña revolucionaria, ellos eran “Pacho”, (Alberto Fernández Montes de Oca) “Willi” (cubano), “Chino” (Antonio)  y “René” este último perdió la vida cuando trató con su cuerpo de proteger al Che Guevara. Solo sobrevivieron en este tiroteo infernal entre los militares bolivianos y los guerrilleros comandados por Ernesto Che Guevara, el héroe y “Willi” éste último es quien carga al Che para entrar a la ciudadela de Miraflores y les dice con orgullo, exigiendo trato de combatiente militar al capital Gary Prado: “Este hombre que está aquí lo va a usted a respetar, por que es el Che Guevara” y después le espetó “Exijo respeto para un militar heroico”. Algunos historiadores aseguran que Ernesto Che Guevara tranquilizó a su captor diciéndole: “No se preocupe capitán, esto ya terminó”.
Al llegar a la Escuelita de La Higuera ya habían sacados los pupitres en donde los campesinos aprendían a leer, improvisaron una celda en la cual depositaron al Che Guevara con vida, con la pierna destrozada por un disparo de alto calibre, sin camisa, con un color azul en su rostro por la falta de oxigeno y el espantoso jadeo de un hombre que trata de arrancar el aire para que entre por su boca y pueda seguir viviendo.
En ese momento la crisis asmática que el Che tenía era de un tamaño superior al  homicidio que al día siguiente perpetró el sub oficial Mario Terán, quien después de contar 22 pasos desde el lugar en que recibió la instrucción de el General René Barrientos, Presidente de Bolivia y el Secretario de Guerra Juan José Torres y el Comandante del Ejército, General La Fuente, al llegar al paso 23 disparó 7 balazos en el cuerpo inerte del hombre que ya casi estaba muerto por la falta de oxigeno en sus pulmones. La información oficial dio a conocer que solamente había sido sacrificado de un disparo en el corazón.
La decisión de asesinarlo había sido un acuerdo al que habían llegado las autoridades bolivianas, porque sabían con perfección que si sometían a un juicio a este personaje histórico lo convertirían en leyenda. Nunca pensaron estos criminales de guerra que al quitarle la vida la Che Guevara le aseguraron el paso a la eternidad y cumplieron el deseo del Che, un médico argentino, anarquista en su primera juventud, quien tenía consciencia que solo siendo un héroe sacrificado por las balas de la oligarquía norteamericana, podía competir en la posteridad con la figura admirable de otro personaje único y quizá el único estadista que no necesitó morir joven para pasar a la eternidad como lo es el Comandante Fidel Castro.
Cuenta la enfermera que limpió el cuerpo del Che, ya sin vida, Doña Susana Ojinaga, que “el Che  se veía hermoso”, “como si fuera un nazareno” y sigue “tenía la mitad del cuerpo desnudo y una gran melena de ricitos que lo hacía más bonito, sus ojos estaban abiertos, eran hondos y demostraba que tenía varios días de agotamiento por no dormir. Las manos las tenía extendidas como si fuera un crucificado. Los campesinos entonces caminaban en circulo para verlo, no quedando contentos con una sola vuelta, si no que daban dos o tres vueltas hasta quedar totalmente convencidos de que no era un santo, era el Che Guevara”.
Marcelino García Contreras es director general de Noticias de Tampico y administrador del portal y edita desde hace algunos años la Revista Cámara y Luz de Tamaulipas
Titulo original: “Comandante Che Guevara”
Fuente:
http://www.noticiasdetampico.mx/?p=768