15/8/11

Honduras, ¡ese enano país mío!

Allan McDonald
Han encontrado dos jóvenes hoy, ayer tres fueron ajusticiados en los montes divinos de esta ciudad [Tegucigalpa]. Antes del amanecer el lunes una mujer fue envuelta en cartones y arrojada al vacío de la vida. Ponen precio como en el civilizado oeste a los que cometen los crímenes; el silencio devora el viento podrido a sangre; el secuestro es la orden diaria, la policía no encuentra las huellas ni de la lástima siquiera.

Las viudas no ajustan como comprar una vela. Los jueces almuerzan bajo el telón insubordinado de la ley y la fiscalía busca brujas en la entelequia con garrote. El gobierno es azul como el día y la roja estrella del mañana brilla en el pavimento, los poetas toman café en las esquinas miserables del aparato cultural, como un adorno de pascua. Los intelectuales recitan el cuento de Peter Pan. 
Honduras, país enano, país mío, ¿cómo fue que te perdí?, así, sin darme cuenta del dolor, del adiós y del sentimiento extraviado, porque no aprendí de memoria la partida de mi enano país. Honduras, Honduritas mía, ¿quién te llevó?, ¿quién te robó el beso virgen?, ¿quién destrozó tu amanecer encantado de promesas y luces en las tinieblas de mis recuerdos?, país lindo manchado de rímel prostituido y vendido como mercancía de carne de cañón y condenado en las lujurias del poder del norte.
País mío, mi enanito país hoy te han encontrado descuartizado en un solar baldío, envuelto en tu pálida ilusión de la bandera azul, los transeúntes se taparon la nariz de la mortandad, los diarios hicieron la venta del siglo con tu fotografía en portada, la televisión transmitió en directo la acuchillada imagen y en vivo se oyeron los gritos. Nadie se inmuta, nadie se mueve, nadie parpadea, la luz se apaga y… ¡Honduras se nos va de las manos!
Y la noticia del mundo es que los pitufos rompen record de taquilla.