14/8/11

Fidel y las memorias de un corresponsal

Fidel por Mario Ferrer

Aldo Isidrón del Valle
Era el 21 de junio, Mario Ferrer, fotógrafo del periódico Revolución, captó con su cámara la imagen de Fidel en aquella tribuna improvisada donde también aparecen dos jóvenes locutores y periodistas, Eddy Martin(+) y el que escribe estas memorias.
Verano de 1959, mediodía del jueves 21 de junio,  Un mar de pueblo, invade, sacude al centro histórico de Santa Clara, el parque Leoncio Vidal, y sus calles aledañas que escoltan la hermosa plaza donde la efigie bronceada de Doña Marta Abreu de Estévez destaca la belleza del hermoso paraje; unos meses antes, humillados por la discriminación racial, por las sendas que bordean su glorieta en las noches, caminan blancos, negros y mulatos, el color de la piel separa a unos y otros.

A pocas semanas del triunfo de la Revolución liderada por Fidel Castro, la discriminación racial pasó a la historia, página triste de Santa Clara. Valiente decisión adoptada por el Gobernador militar designado por el Comandante Ernesto Che Guevara, héroe de la épica acción que contribuyó a colapsar a la tiranía batistiana. 
Este 21 de junio negros, blancos, mulatos, todos juntos cantan, vitorean a Fidel Castro cuando asciende a la tribuna erigida a la entrada del ayuntamiento municipal. Fidel sonriente, levanta las manos, sonríe, se le observa feliz.
Resplandece la dignidad del cubano.
El acto multitudinario reafirma el apoyo unánime de los santaclareños a la Ley de Reforma Agraria, refrendada días atrás (el 17 de mayo) en la Sierra Maestra. Era el signo luminoso que anunciaba el rescate de todas la riquezas usurpadas por Estados Unidos principalmente.
Se ha escrito, y lo confirmé este 21 de junio que pocos hombres han conocido la gloria de entrar vivos en la historia y en la leyenda. Fidel es uno de ellos. Su presencia anuncia un porvenir radiante y que la injusticia, el racismo y la pobreza podrían ser extirpados de la faz de la tierra. La vida demostró la verdad de esta reflexión que luego en el siglo XXI recordara Ignacio Ramonet, director del mensuario parisino Le Monde Diplomatique, una de las voces más prestigiosas de la intelectualidad progresista europea de nuestros tiempos. Ramonet escribió éstas ideas acerca de la gloria, la historia y la leyenda, inspirado en el ejemplo de Fidel Castro.
Este 21 de junio registra la presencia de Fidel en Santa Clara, en actos públicos, por cuarta ocasión. Antes, el 15 de marzo habló a estudiantes, profesores y dirigentes de la Universidad Central; al día siguiente, en reunión con estudiantes del prestigioso centro docente, a cielo abierto, habló con ellos y diseñó la estrategia de la profunda transformación que experimentarían las universidades en Cuba, en junio de 1959 existían tres Universidades: en La Habana, Las Villas y Santiago de Cuba. En 2009, Cuba es una Isla rodeada de Universidades de un extremo a otro de su territorio, recordé el primer discurso de Fidel, también frente al parque Vidal. Fue el 6 de enero de 1959. En aquella ocasión la tribuna se instaló cercana a la biblioteca Martí, en el edificio del Gobierno Provincial. El pueblo, más feliz que nunca lo vitoreó reunido en el parque Vidal, donde, la caravana de la victoria que él encabezaba detuvo su marcha para que líder revolucionario platicara con su pueblo.
No fue aquel 6 de enero el instante en que los santaclareños conocimos de su presencia. Un día de diciembre de 1950, el joven abogado Fidel Castro llegó a Santa Clara por primera vez, convocado por el Tribunal de Urgencia de la antigua Provincia de Las Villas, tendría que responder, como acusado por encabezar una movilización estudiantil en Cienfuegos, que denunciaba los desmanes del régimen corrupto del presidente Carlos Prío y su Ministro de Educación Aureliano Sánchez.
El Doctor Castro de acusado, se convirtió en acusador. Fue su primera autodefensa ante un tribunal de excepción y conquistó su absolución.
Junto a Fidel, anoté en mi agenda, aquel 21 de junio de 1959, llegaron a Santa Clara por vía aérea, entre otros inolvidables compañeros, Haydée Santamaría, heroína del Moncada; Armando Hart, dirigente histórico de la revolución, en aquel momento Ministro de Educación; Serafín Ruiz de Zárate, titular de Salud Pública, y Enrique Oltuzki, de Comunicaciones.  Junto a Fidel, regresaba a Las Villas, el Comandante Víctor Bordón, pionero de la lucha guerrillera en el territorio central de Cuba.
Fue una tarde inolvidable, de apoyo a la Ley de Reforma Agraria, a la Revolución, era el 21 de junio, Mario Ferrer, fotógrafo del periódico Revolución, captó con su cámara la imagen de Fidel en aquella tribuna improvisada donde también aparecen los rostros de dos jóvenes locutores y periodistas, Eddy Mártin, (ya fallecido) y el que escribe estas memorias. El testimonio gráfico de Ferrer ilustró la crónica del acto popular, bajo mi firma, publicada en el matutino, Órgano Oficial del Movimiento 26 de Julio. Pocas semanas después Fidel cumpliría 33 años. Todos éramos tan jóvenes.
Cuentan que Fidel por decisión propia nunca festejó su onomástico, pero sentía un profundo regocijo interior, cuando niños, jóvenes, gente del pueblo festejaban el 13 de agosto.