14/8/11

Fidel: Eterno joven rebelde

Fidel por Liborio Noval

Raysa Mestril Gutiérrez
Fidel,  Comandante en Jefe de este valeroso ejército que es su pueblo, irradia juventud en sus diarios aportes de ideas y principios éticos; en su labor incansable, llena de detalles y ejemplos para moldear a los hombres del mañana que soñó el Che y él hace realidad. 
Defensor a ultranza de la magnífica  juventud que le rodea, cree en ella sin cortapisas ni dobleces.
En manos de la nueva generación ha puesto la obra revolucionaria para que la conduzcan hacia mejores y seguros puertos, con la mira puesta todo el tiempo en el avance irreversible de la Socialismo.
Su eterna juventud es ejemplo de tesón y firmeza para quienes, con el privilegio de nacer en plena Revolución, se saben sus continuadores.
La inmortalidad de su espíritu juvenil ha transitado por diferentes y fructíferas etapas que tuvieron como punto de partida, en los años mozos, las luchas estudiantiles universitarias; luego el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953; el desembarco del yate Granma, con la convicción de ser libres o mártires, y a continuación la lucha guerrillera en la Sierra Maestra.
Con 33 años emprendió la difícil construcción de un modelo socialista, a sólo 90 millas del más poderoso imperio del orbe, al que había despojado de la apetitosa “fruta madura”, tal y como Estados Unidos veía a Cuba en medio del mar Caribe.
Ahora su consejo llega oportuno y cargado de sapiencia en cada una de sus reflexiones, que se convierten en guía a seguir por todos.
Con argumentos más que suficientes, hoy el nombre de Fidel es referencia en muchas latitudes y para los jóvenes latinoamericanos, desde el Río Bravo a la Patagonia, deviene símbolo de rebeldía y perseverancia junto al  legado de Ernesto “Che” Guevara, de José Martí y Simón Bolívar, en la formación de la Patria Grande delineada por los próceres.
Los 85 años del líder de la Revolución cubana son la multiplicación de muchas y permanentes juventudes acumuladas; se yerguen como la constancia del bien y el saber en beneficio de la Humanidad. Son la alegría de un pueblo que lo acoge –tal y como él pidió- como el Compañero Fidel, pero que siempre lo tendrá como su Comandante en Jefe.