14/8/11

Fidel da vuelta a su retiro y vigila de cerca la salud de Chávez


Gerardo Arreola
Fidel Castro llega a los 85 años de edad ya sin cargos ni obligaciones públicas, remontando una enfermedad que lo puso al borde de la muerte, pero con un giro inesperado en su retiro: la vigilancia cercana de la salud de Hugo Chávez.
Fidel es el médico de la familia, dice Chávez a menudo, desde que empezó su tratamiento contra el cáncer. Según su testimonio, Castro fue quien lo persuadió de hacerse una inmediata revisión médica, en junio pasado.
En marzo de 2003 Castro tenía 76 años, llevaba cuatro décadas en el poder y más de medio siglo de liderazgo en Cuba, cuando fue relegido para un sexto periodo quinquenal como jefe de Estado y de gobierno. Les prometo que estaré con ustedes, si así lo desean, mientras tenga conciencia de que pueda ser útil y si antes no lo decide la propia naturaleza, expresó entonces el mandatario a los diputados cubanos. Ni un minuto menos, ni un segundo más. Ahora comprendo que mi destino no era venir al mundo para descansar al final de la vida.
Fidel Castro no completó ese mandato. En 2006 la enfermedad lo obligó a delegar sus funciones en su hermano Raúl, quien fue electo jefe de Estado y de gobierno en 2008 y líder del Partido Comunista de Cuba (PCC) en 2011. Ahora el menor de los Castro encabeza una ofensiva para reformar desde dentro el sistema cubano. La dirigencia histórica de la isla logró así una sucesión en el mando y está emprendiendo un cambio de estructuras, sin convulsiones sociales ni la intervención de Estados Unidos.
Fidel se ha retirado de la escena pública paulatinamente. Ha escrito más de 350 artículos, casi siempre sobre asuntos internacionales, y se le ha visto en fotos y videos con frecuencia en compañía de visitantes extranjeros. Hace un año apareció en público, dialogando con diplomáticos, intelectuales, jóvenes y científicos, y concediendo entrevistas, una de ellas a La Jornada. Asistió en abril pasado a la clausura del sexto congreso del PCC, donde dejó su último cargo y algunas versiones indican que hace pocas semanas ha vuelto a salir a la calle.
Los detalles sobre su enfermedad aún son secreto de Estado. Sin embargo, es más conocido que pasa su tiempo en su casa del oeste de La Habana, donde vive con su esposa Dalia Soto del Valle.
Varias celebraciones han recordado estos días en Cuba el cumpleaños de Fidel.
Hace una semana, poco antes de viajar a La Habana para su segunda ronda de quimioterapia, Chávez contó por televisión cómo abandonó sus planes para dedicarse ante todo a enfrentar el cáncer que padece. Fue una larga noche con Fidel, resumió el presidente venezolano.
Hasta esa declaración, Chávez había mantenido en secreto que sufrió varias crisis severas. En una de ellas el dolor era tan terrible que lo tiró en el suelo del Palacio de Miraflores, frente a unos pocos y azorados ministros.
Pero el líder bolivariano no quería saber de médicos hasta el bicentenario de la independencia venezolana, la fecha prevista para la cumbre de América Latina y el Caribe. Déjenme llegar al 5 de julio –repetía el presidente a su primer círculo. Después hagan de mí lo que quieran.
El viaje a La Habana, el 8 de junio, cambió todo. Aquella larga noche Castro lo convenció de que su primer deber era cuidar su salud. Semanas después, Chávez contaría que Fidel ya le ha salvado la vida dos veces: la primera, cuando lo persuadió de que no se lanzara a un combate en desventaja, durante el golpe de abril de 2002. La segunda fue cuando lo hizo someterse de inmediato al tratamiento contra el cáncer.
Castro no publica artículos desde el 3 de julio, en una de sus más largas ausencias de la prensa cubana durante su enfermedad. Ahora es Chávez quien cuenta que su amigo lo visita todos los días, le manda comida preparada en casa y sigue en detalle el tratamiento médico.