7/8/11

El compadre Cipriano Castro

Foto: Cipriano Castro, Presidente de Venezuela

Luis Britto García  /  Especial para Gramscimanía
Año 99 ~ Todos me llaman loco por  tirar un alzamiento a estas alturas. En vano les explico. Que el siglo y el sistema se acaban. Que el gran partido de masas murió de  incumplimiento de promesas. Que su principal caudillo quedó fuera de juego. Que el fraude electoral deslegitimó al sistema. Que el Presidente se desprestigió al querer reelegirse. Que nadie da su vida para defender gobierno corrupto. Me miran con miedo. Unos  pocos me siguen. ¿Estaré en verdad loco? Es tarde para pensarlo. La madrugada se nos echa encima. ¿Arrancamos, Compadre? me pregunta el Compadre. ¡Arrancamos! ¡Y el que venga atrás que arree!
Año 00 ~ Todos me dicen águila invicta, Siempre Vencedor jamás Vencido, Titán de Acero y Luz de la Patria porque con dos tiritos y al machete vencí en  Tononó, Las Pilas, El Zumbador y Parapara y amarré el caballo en las ventanas de la Casa Amarilla. Ahora me dicen Presidente y Restaurador y Salvador de la Patria. ¿Lo seré? Lo que soy es un pelele mientras quieran mandar como reyezuelos esas bandas de emperadores aldeanos llamados caudillos regionales. Cada cual pretende tener Constitución particular, ejército privado, paisito propio para entregárselo a los extranjeros. ¿Miento, Compadre? Vea vusté: apenas me siento en la Silla y ya se me alza el bandidaje: que si la autonomía de Oriente, que si la independencia de Guayana. Para que haya país necesitamos un solo gobierno nacional y para que haya gobierno nacional necesitamos un solo ejército nacional.
Año 01 ~ Todos me acusan de autócrata porque no hay ejército nacional sin armamento y no hay armamento sin empréstito y no hay empréstito sin banquero y no hay banquero que no quiera mandar más que el Presidente y para que supieran quién manda los hice desfilar mecate al cuello desde la Plaza Bolívar hasta Caño Amarillo hasta que aflojaron los reales para el armamento y donde ronca ejército nacional con parque no hay caudillo regional con reumatismo.
Año 02 ~ Todos me dicen Jefe porque en cuanto el banquero Matos se conchaba con los caudillos regionales y con una compañía asfaltera para entregarle el país a los extranjeros ahí mismito les doy meremere con pan caliente en La Victoria. Vea, Compadre, al banquero Matos  picar los cabos con todo y sombrilla blanca en cuanto suena el plomo y aguaite cómo toda la caudillamentazón regional sale juyendo para que vusté le pueda poner después el parao en Ciudad Bolívar. Ya Venezuela es un solo país. ¿Cómo le parece al Compadre?
Año 03 ~ Todos me tildan de simio, monstruo, mínimo bobito, salvaje, bárbaro e indiecito que no cabe en su cuerito en la prensa internacional porque me niego a pagar las reclamaciones exageradas de Deuda externa. Los caudillos regionales derrotados y los banqueros fugados corrieron a meterse bajo la falda de las grandes potencias. Los acorazados de Inglaterra, Prusia e Italia bloquean nuestras costas. Los ingleses saquean La Guaira y Puerto Cabello. Los acorazados prusianos Vinneta y Pantherbombardean el Castillo de San Carlos en Maracaibo. El general Bello les responde con  cañoncitos viejos que se cargan por la boca. El Panther encalla. En Caracas todos lloriquean. Todos dicen que ante los acreedores de la Deuda Externa sólo cabe la rendición incondicional. Todos me creen tumbado.  Todos consideran ridículo que me encierre con Eloy G. González a redactar una patriotera proclama que seguramente no tendrá efectos en estos tiempos de pragmatismo: “¡Venezolanos! La planta insolente del extranjero ha hollado el sagrado suelo de la Patria...”
Año 03 y medio ~ Me proclaman Nuevo Bolívar, Napoleón redivivo. Al conjuro de mi manifiesto los venezolanos, hasta mis acérrimos enemigos, se unen como un solo hombre contra el invasor. Ante nuestra posición irreductible,  Estados Unidos  disuade diplomáticamente a los europeos de la invasión. La pretendida deuda es revisada y reducida a menos de la mitad. El diplomático argentino Drago enuncia la doctrina que condena la intervención militar para el cobro de las deudas. He frustrado los sueños expansionistas de los europeos: para realizarlos quizá deban comenzar una Guerra Mundial. Sueño el restablecimiento de la Gran Colombia, sueño una unión latinoamericana de partidos liberales que nos permita enfrentar  los desmanes de las grandes potencias. Sueño.
Año 04 ~ Todos repiten mi consigna de cambio “Nuevos hombres, nuevos ideales, nuevos procedimientos”. Los nuevos hombres me consiguen mujeres,  le dedican a mi esposa Doña Zoila  el vals “Las madreselvas”,  me pintan parecido al Libertador. Los nuevos ideales reforman la Constitución para que pueda reelegirme, a la voz de que “Bolívar ambicionaba la corona y no la merecía, mientras que Cipriano Castro la merece y no la ambiciona”. Los nuevos procedimientos son cargos, negocios, concesiones para los nuevos hombres con nuevos ideales, y correctivos para los demás. El mocito José Rafael Pocaterra me escarnece en un pasquín y va a parar al Castillo Libertador. Pío Gil escribe a escondidas una novela en mi contra. Los estudiantes hacen un desfile burlesco en homenaje a Alfonso Sacre, un pobre loco cubierto de medallitas, y les cierro la Universidad. ¿Soy sublime, o ridículo?
Año 06 ~ Todos me aclaman y piden mi reelección en cuanto amenazo con dejar el poder. No cabe duda: soy sublime. Y sólo el ser sublime puede permitirse  rasgos ridículos, como la oratoria mayestática, la vanidad gestatoria, la francachela epónima y la indefinición programática. Veamos qué pasa si añado el nacionalismo.
Año 08 ~ Todos me motejan de dictadorzuelo desde que anulé el contrato abusivo con la Compañía Francesa del Cable Interoceánico, demandé indemnización a una compañía asfaltera y expropié a las empresas estadounidenses Bermúdez Company y Orinoco Steamship Company. Estados Unidos rompió relaciones. Me enfermé por exceso de brandy y de mujeres. Tuve que viajar a Europa a operarme.  El Compadre Juan Vicente Gómez se alzó  a mis espaldas apoyado por los yanquis y tomó el mando bajo la protección de las cañoneras estadounidenses Maine, North Carolina y Des Moines. Los nuevos hombres son los mismos del gobierno anterior, que ahora cuidan los intereses de Washington. Los nuevos ideales son los del inversionista extranjero. Los procedimientos siempre son viejos. Me anularon mis cartas de crédito. Vivo de unas prenditas que se llevó Doña Zoila para el viaje. Soy una sombra que peregrina por el Caribe. Sólo vivo para esperar el regreso.
Año 17 ~ Todos me solicitan para que reasuma el mando porque hay Guerra Mundial y el Compadre disgustó a  Estados Unidos porque no quiere meter a Venezuela en la guerra contra los alemanes. Al emisario de la Casa Blanca le contesto: “Prefiero morir pobre y solitario como exiliado, a presidir una prosperidad custodiada por los Estados Unidos...”
Año 99 ~ Todos me llaman de todo, y quizá las palabras más duras son las que yo mismo me digo. Inútilmente. Estoy ya muerto. No sé si fui grande al conquistar el poder o al declinarlo. Pasó un siglo, o un día. Ahora soy apenas recuerdo,  signo o advertencia.