11/8/11

De cómo Neruda devino comunista (sin ‘conversión poética’)


Hernán Loyola
Hay estrellas que atisban faros adormecidos,
abogados con compases, ciegos con telescopios,
y poetas que atrapan los instantes que vuelan
y eternizan los hechos y las dudas del hombre.
Raúl González Tuñón, “Poema caminando”, en Caballo Verde para la Poesía Nº 1, Madrid, octubre de 1935
Por la defensa de la cultura: escritores en París (1935)
El 21 de junio 1935, apenas una semana después de la cena de celebración del Homenaje de los poetas españoles en Madrid, encontramos a Pablo Neruda en el Palais de la Mutualité, situado en el Barrio Latino de París, entre las dos mil quinientas personas allí reunidas para inaugurar el Congrès International des Écrivains pour la Défense de la Culture, cuyo intenso y multitudinario desarrollo se extenderá hasta el 25 de junio. 
A pesar del calor ya estival y del ingreso pagado, aquel día 21 no sólo la gran sala está repleta sino que los organizadores han debido instalar altoparlantes exteriores para quienes no lograron entrar. Abierto con una alocución de André Gide—uno de los dos presidentes de honor, el otro es André Malraux—, el Congreso prevé diez sesiones que no sin fatiga incluirán casi un centenar de intervenciones.