19/8/11

Crisis del Euro y estallido en Inglaterra


Gustavo Giménez
Como en una espiral de crisis signadas por bruscas caídas de las bolsas, estallidos sociales y brutales represiones en respuesta, se han sucedido los acontecimientos mundiales de las últimas dos semanas. Europa en el centro de la tormenta, que en los últimos días acaparó la atención mundial con su “Batalla de Londres” y una brutal inestabilidad financiera y bursátil, puede ser la falla por la que se desate el terremoto que tanto temen los analistas internacionales.
 “Zona de peligro” dijo Robert Zoellick titular del Banco Mundial, “Crecen los rumores de una nueva recesión en EEUU y Europa¨ tituló Ana Baron para Clarín. Son solo algunos de los titulares de una semana donde en el televisor se podía ver en pantalla dividida, por un lado una recurrente caída de las bolsas mundiales con epicentro en Europa y EEUU y en la otra a los jóvenes sin futuro de Tottenhan en Inglaterra movilizándose, saqueando, enfrentando a la policía, a los jóvenes chilenos enfrentando a los pacos peleando por la educación pública de la que carecen, a los indignados españoles protestando ante la llegada del Papa, o decenas de miles de indignados israelíes movilizados contra la carestía de la vivienda y el costo de vida. Donde podía verse la brutalidad del régimen sirio del carnicero Assad, que ante el temor de ir a parar a la cárcel como Murabak en Egipto no duda en masacrar con el ejército, tanques y buques de guerra a un pueblo que ya no soporta su régimen y se rebela.
El fantasma de la recesión
Los analistas internacionales señalan que estamos entrando en una nueva etapa de la crisis desatada en el 2007 y que pegara un salto con la caída del Banco Lehman Brothers: la de una gran recesión de las economías centrales en Europa y EEUU. Es que la primera reacción de los gobiernos imperialistas frente al estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera fue volcar centenares de miles de millones de dólares para salvar a los bancos, con lo que las economías centrales adquirieron deudas enormes, que ahora tienen que solventar. Y como es clásico en el capitalismo “la fiesta” del despilfarro nunca la pagan los grandes capitalistas y banqueros, la pagan los trabajadores y los pueblos.
Así se llegó al precario acuerdo entre demócratas y republicanos para evitar el default de la economía estadounidense. La plata para el mayor endeudamiento no va a salir de impuestos a las grandes fortunas, sino del recorte a las prestaciones sociales a los más pobres. “Estados Unidos tiene hoy un récord de 44,2 millones de personas obligadas a vivir de la ayuda gubernamental, cinco millones más que hace un año y el mayor drama de desocupación desde los años 30″ (Clarín 02-08-2011).
La clase media yanqui esta profundamente endeudada lo que afecta directamente al consumo y los índices de crecimiento no llegan a ser sustanciales como para achicar la desocupación.
En Europa para evitar el estallido de la crisis griega, tuvieron que desembolsar no hace mucho la friolera de 135 mil millones de euros. Esto ahora puede parecer una cuestión menor si estallan las economías italiana y españolas (tan grandes que no se pueden rescatar). Berlusconi, el primer ministro de Italia, la tercera economía europea, acaba de lanzar un nuevo paquete de ajuste, que sumado al anterior totaliza unos 130 mil millones de dólares, que si bien contempla algunas pequeñas subas de impuestos a los ricos, centra su ajuste principal en elevar la jubilación de las mujeres de los 60 a los 65 años y en recortes a los subsidios al transporte y otros servicios claves que afectaran a las clases más modestas.
Este camino elegido por los líderes europeos, que ante la inminencia de una debacle económica que haga saltar el euro por los aires, hablan tímidamente de imponer algún impuesto a las transacciones financieras, mientras descargan y promueven brutales ajustes fiscales (léanse recortes históricos en los beneficios sociales de toda la población), no hacen sino alimentar la recesión en ciernes.
Así mientras Francia no ha crecido nada en el último trimestre, Alemania que es la locomotora europea apenas creció el 0,1% en el mismo periodo. Ni hablar de las economías menores del continente. Y como si se tratará de una tormenta anunciada las burguesías más sólidas, en particular la alemana, se niegan a tomar medidas que impliquen “socializar” los costos de la crisis de las economías más débiles, a los cuales siguiendo el ejemplo griego pretenden disciplinar con ajuste tras ajuste a sus pueblos, creando el riesgo que ante la respuesta social cada vez más intensa de los trabajadores europeos, surjan países que pretendan declarar un default que haría estallar el euro y produciría una grave pico de la crisis europea y mundial.
La batalla de Londres
Vándalos, delincuentes… etc., fueron los epítetos con que el primer ministro conservador Cameron y la burguesía inglesa denominaron a los miles de jóvenes que salieron en Tottenham y las barriadas pobres de Inglaterra a protestar contra su situación de marginación social. Hoy pasado el pico de la protesta pretenden descargar penas durísimas a niños y adolescentes que participaron del estallido (la mitad de los 1.900 detenidos por la policía británica tiene menos de 18 años). Lo cierto es que en estas barriadas llamadas states (casas municipales), donde viven las poblaciones más pobres de Inglaterra provenientes de la inmigración africana y asiática, la desocupación y la falta de oportunidades pega en forma durísima en una juventud que no tiene futuro y es víctima del racismo.
Si ya la tasa de desempleo juvenil era muy elevada (cerca del 20%), el recorte en el empleo público para afrontar la crisis no hizo sino aumentarla, sumado a la liquidación de programas enteros dedicados a la atención comunitaria de los jóvenes de estos barrios, los centros de salud para ancianos y bibliotecas. Producto de un recorte generalizado que hasta liquido miles de puestos en la policía y que ha llevado a Inglaterra a ser hoy el país más desigual de Europa. En Tottenham por ejemplo, la expectativa de vida de los hombres es de 63 años, 14 años menos que la media nacional, muy cerca de la de Irak.
Lo que ha estallado en Londres entonces no es sino la falta de oportunidades para la juventud (se calcula que existe cerca de un millón de jóvenes sin trabajo ni estudio), la desintegración social, el abandono y las lacras que esta terrible marginación imponen con el aumento de la droga y el alcoholismo.
Pero esa es la moral de Cameron y la burguesía británica, mientras no tiemblan en imponer trabajos comunitarios a un niño de 12 años que tomo una caja de chicles de un kiosco roto o en varios meses de prisión a un joven por sustraer 4 botellas de agua mineral, no han tocado a uno solo de los banqueros y financistas que han provocado este desastre social.
La juventud pobre londinense no es sino parte de una vanguardia joven en el mundo, que en la Plaza del Sol en Madrid, o en las plazas Tahrir de Egipto, o en los pingüinos chilenos o indignados israelíes están encabezando una dura resistencia a la política imperialista de descargar la crisis sobre los pueblos.
Crisis aguda del capitalismo
“Karl Marx tenía razón. El capitalismo puede auto-destruirse”, dijo hace poco el economista que previó el estallido de la crisis de 2008, Nouriel Roubini. En realidad, el capitalismo en su crisis y decadencia provoca un aumento de las penurias humanas. Los capitalistas, con tal de salvar sus ganancias, especulan en la timba financiera, atacan el nivel de vida de los pueblos o hasta causan la barbarie como la que se produce en Somalia, donde antes que termine el mes morirán de hambre 10.000 personas si no llega la ayuda alimentaría internacional prometida desde hace tiempo.
Únicamente la acción de la clase trabajadora y los pueblos, enfrentándolo y luchando conscientemente por un modelo distinto puede destruir a este capitalismo salvaje, enterrador del hombre y de su hábitat.
Esta enorme vanguardia mundial de la juventud es la gran materia prima de donde pueden surgir los hombres y mujeres capaces de organizarse, luchar, terminar con él y desarrollar una sociedad más justa, más humana, socialista.
En sus luchas esta ese germen, con ellos construiremos la herramienta política de cambio que tanto le hace falta a la humanidad.