31/8/11

Camila Vallejo, la bella líder estudiantil que tiene en jaque al gobierno de Chile


Militante de izquierda, atractiva y carismática, esta joven de 23 años es la cara visible del reclamo multitudinario, y por momentos violento, de los universitarios chilenos, que piden democratizar la educación pública. Algunos ven en ella a una nueva estrella de la política trasandina; otros, a una marioneta manipulada por el PC local
Carlos Vergara
De cepa comunista, desde su más tierna infancia, Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling, de 23 años, es la explosiva y carismática líder del movimiento estudiantil que tiene por las cuerdas al gobierno del presidente Sebastián Piñera con masivas -y también violentas- manifestaciones en procura de una educación pública de calidad y el fin del lucro en la enseñanza.
En Chile existen tres tipos de establecimientos de educación superior, creados durante la dictadura de Pinochet: centros de formación técnica, institutos profesionales y universidades. Estas últimas se dividen en tradicionales -con aportes estatales- y privadas. La postulación a las mismas está sujeta a créditos muy poco regulados y de condiciones muy disímiles, que terminan con los estudiantes pagando su deuda y sobrecostos a lo largo de toda su vida laboral. Todo para recibir a cambio una educación que además es de baja calidad. El estallido era entonces inevitable tarde o temprano. La ex presidenta Michelle Bachelet sufrió en 2006 el "pingüinazo" de los alumnos secundarios. A Piñera le explotó el conflicto mayor, con Camila Vallejo como una figura central.
Nieta de un ex integrante del Movimiento Izquierdista Revolucionario (MIR) e hija de los militantes comunistas Reinaldo Vallejo y Mariela Dowling, el arraigo político de esta joven tiene, sin embargo, poco que ver con su cuna: ninguno de ellos fue detenido o exiliado. Nacida en la comuna de Macul, hoy vive en La Florida, al poniente de Santiago, símbolo nacional de una nueva clase emergente aspiracional asociada al consumo masivo y cuyos hijos se convertirían en la primera generación en ingresar a la universidad. "Es el lugar donde crecí, pero representa la expansión urbana sin ningún tipo de regulación. En La Florida hay una gran cantidad de fronteras que se superponen. Hay mucha gente que imita formas de vida, que viven ahí aspirando a vivir en otro sitio", explica.
Su biografía es compleja. Asegura haber leído al anarquista Mikhail Bakunin antes de cumplir 14 años. Gusta del arte, se confiesa admiradora de Gustav Klimt y Roberto Matta, y ama bailar todo tipo de música: pop, rock, cumbia, trova e indie . Su disco favorito es Kid A, de Radiohead, y su película fetiche es "El club de la pelea", con Brad Pitt y Edward Norton. "Tiene un tema potente de fondo: generar catarsis a través de la violencia y a eso darle una conducción. Provocar un estado de descontento que al final plantea un cuestionamiento sobre la vida cotidiana de la gente que estimule una ruptura", plantea ella.
Su referente político es claro y cercano: Evo Morales. "Es humilde, honesto y ha sabido plantear el tema indígena, generar cambios estructurales. Chávez es distinto. Es más figurín", refrenda.
Pese a su formación familiar de izquierda, Camila no se definió hasta su llegada a la universidad. "Llegué superentusiasmada y empecé a indagar. Conocí a las Juventudes Comunistas y me convenció mucho su política, su organización. Creo que era la agrupación más preparada y acertada".
A los pocos meses, se convirtió en consejera, vicepresidenta y, finalmente, presidenta del centro de estudiantes de Geografía. Luego vendría su salto a la fama. A fines de 2010, se convirtió en la segunda mujer en la historia en ganar las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) -decimonónico enclave de la izquierda en el estudiantado chileno- e inmediatamente llamó la atención por su atractivo físico. Congeló sus estudios y se dedicó las 24 horas del día a sus nuevas funciones. Aún debe presentar su tesis, que versa sobre "La construcción social de territorios vulnerables".
Siempre viste de la forma más hippie posible, pero se maquilla y se las arregla para salir bien en todas las fotos que le sacan. Su aro en la nariz ya es otra característica reconocida del ícono pop en que se ha transformado. Su objetiva belleza, sin embargo, no es tema para ella. "Confío en el estudiantado de la Chile, en su criterio para evaluar la capacidad política más que el aspecto físico", dijo en su primera entrevista, sentando las bases de su aguerrido discurso. "La política es parte de mi vida. Todo es política. Donde vea injusticia, yo estaré para dar mi opinión".
Antes de su encumbramiento definitivo, a comienzos de 2011, Camila volvió a sorprender con una respuesta inesperada: ¿Serías candidata presidencial? "Ningún militante del partido puede descartar esa opción. Cuando el colectivo te da la tarea de seguir una misión mucho más importante uno está a disposición. Yo no lo descarto", respondió ella.
A mediados de mayo se produjo la primera marcha de la confederación de estudiantes, que sumó más de 50 mil personas y terminó con un saldo de 138 detenidos. Se produjeron también los primeros enfrentamientos serios entre los jóvenes y carabineros.
Y llegó entonces el 21 de mayo, la fecha de la cuenta pública de Piñera ante el Congreso en Valparaíso. Sus anuncios sobre educación -ambiguamente tibios- fueron la chispa que necesitaban los estudiantes para levantar la voz: dirigieron sus dardos contra el entonces ministro de Educación, el ex candidato presidencial Joaquín Lavín, y anunciaron una gran marcha para comienzos de junio. El ministro les ofreció dialogar. Camila no aceptó.
"No nos vamos a sentar a ninguna mesa de trabajo sin una señal clara con respecto a recuperar la educación pública, regular el sistema privado y poner fin al lucro", respondió, poniendo acento en el principal conflicto de interés que tenía Lavín en ese entonces, como fundador y propietario de la Universidad del Desarrollo, una institución privada cuyas ganancias se redistribuyen gracias a un vacío en la ley que permite su explotación a través de sociedades inmobiliarias.
Mientras, Camila sumó nuevas causas a su ideología y participó de una masiva marcha en protesta por la construcción de una gigantesca hidroeléctrica en el sur de Chile, la controvertida HidroAysén, causa apoyada por ambientalistas internacionales.
A fines de mayo, Lavín y los estudiantes se sentaron a conversar. Después de dos horas de intransigencia, no hubo humo blanco. A la salida, y mientras los estudiantes reafirmaban el paro, Lavín los acusaba de poner sobre la mesa temas tan alejados de su ámbito como la nacionalización del cobre o la reforma al sistema político binominal.
Entonces fue cuando comenzaron los conflictos de verdad. A las protestas se sumaron los rectores de las universidades públicas, los estudiantes convinieron en diversas tomas de liceos, colegios y la siempre inmaculada casa central de la Universidad de Chile -en plena Alameda-, cuyo salón de honor comenzó a ser utilizado como dormitorio y cocina de ollas comunes. La cabecilla de la toma no fue otra que la propia Camila.
TV y redes sociales
Invitada al estelar político de la televisión chilena, marcó la segunda mayor audiencia del año. Su agenda empezó a atorarse. Ya no responde su teléfono celular personalmente y en las marchas ha debido ser protegida por una suerte de guardia pretoriana.
Hábil ella, coordinó las marchas a través de Facebook y Twitter. Todos engancharon. Pero también hubo de lo otro. Un usuario anónimo la amenazó directamente: "Camila podría sufrir un accidente camino a su casa". Otro publicó la dirección y el teléfono de su casa, mientras un grupo hacía un violento llamado a apedrearla. Una funcionaria del Ministerio de Cultura retrotrajo los más oscuros años de la historia de Chile, con un comentario en Twitter que fue transversalmente rechazado: "Una vez muerta la perra, se acaba la leva", las mismas palabras utilizadas por el general Augusto Pinochet, en referencia al ex presidente Salvador Allende, mientras el palacio presidencial era bombardeado.
A mediados de junio, 80.000 estudiantes marcharon frente a La Moneda, en la protesta más masiva desde la dictadura. Saqueos, detenidos y carabineros heridos marcaron la jornada. El ministro Lavín cedió y entregó una propuesta a los estudiantes. Camila Vallejo la rechazó, convocó a una nueva marcha y subió su apuesta: exigió avanzar hacia una educación superior gratuita, renacionalizar las riquezas básicas del país, garantizar a las universidades estatales aportes de al menos un 50%, terminar con el crédito con aval del Estado y realizar una reforma tributaria para financiarlo todo.
Otra marcha de casi 100 mil personas a fines de junio obligó a Piñera a anunciar una inversión de US$ 4 mil millones en educación y una nueva propuesta, llamada GANE (Gran acuerdo nacional por la educación). Camila y los suyos volvieron a rechazarla.
Pocos días después, la dirigente consiguió parte de lo que buscaba: Lavín fue trasladado a Planificación y su cargo lo asumió el entonces titular de Justicia, Felipe Bulnes, quien a sólo horas más tarde volvió a toparse con los fantasmas de la intransigencia.
Fuentes del gobierno reconocen que Camila no está "empoderada" y que tampoco es la interlocutora ideal, por cuanto siempre termina recurriendo a las bases. Un ministro, sin embargo, advierte que "podemos estar en presencia de una nueva Gladys", por Gladys Marín, la histórica y fallecida secretaria general del PC chileno durante la dictadura y quien, tras la caída de Pinochet, amplió la base crítica del partido con un fuerte rechazo a la Concertación.
Muchos acusan que la dirigente está manipulada directamente por el PC chileno y específicamente por los intereses del presidente del Colegio de Profesores, el también comunista Jorge Gajardo. También dicen que Camila, finalmente, no es más que un títere en el macabro teatro de la política chilena.
Ella cree lo contrario.
¿Quien es?
Nombre y apellido:
Camila Vallejo Dowling
Edad: 23 años
Con cuna de izquierda:
Nació en 1988, en Santiago de Chile, en una familia de militantes comunistas. Ella comenzó a militar tras comenzar en 2006 estudios de Geografía en la Universidad de Chile. Su referente político, dice, es Evo Morales.
De estudiante a líder estudiantil:
En 2010, se convirtió en la segunda mujer en la historia en ganar las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. Y como tal lidera ahora los reclamos de cambio en el sistema educativo del país vecino…