2/8/11

Bienestar antisistémico: Evo Morales y otro mundo


Daniel González Almandoz
El líder boliviano continúa en sus acciones para que otras cosmovisiones, en clara ruptura con el mercantilismo capitalista y el eurocentrismo. Luego de reconocer los derechos de la Madre Tierra y postular el derecho al Sumak Kawsay, Evo Morales impulsa en la ONU el reconocimiento del agua como Derecho Humano universal. El presidente de Bolivia, Evo Morales convocó a que las Organizaciones de Naciones Unidas (ONU) implementen las políticas necesarias para que el agua se respete como un Derecho Humano Universal.
De acuerdo a lo informado por la cadena Telesur, Morales afirmó ante el organismo multilateral que “no puede haber objetivos que conviertan el agua en comercio, ni fuentes, ni empresas que puedan lucrar con el agua” e hizo un llamado para seguir creando conciencia sobre el uso de este recurso natural.
En el mismo sentido, la Agencia Boliviana de Noticias (ABI) recalcó que “el gobernante sudamericano puso de ejemplo la política instrumentada por su gobierno en Bolivia, donde el Estado invierte 100 millones de dólares en el proyecto Mi Agua, que apunta a la generación de agua potable, para riego y consumo animal, en tiempos en que arrecian sequías y heladas”. 
En sintonía con esto, Morales agregó: "Si los presidentes, los gobiernos, los Estados no garantizan al agua como un derecho humano, estoy seguro que no se respetan todos los derechos de cualquier ser humano que habita el planeta Tierra".
El reclamo del Presidente tuvo lugar durante el acto de conmemoración por el primer aniversario del establecimiento, por parte de la ONU, de la condición de Derecho Humano al agua, determinación que se concretó luego que 122 países apoyaran en 2010 una propuesta emanada desde el Estado Boliviano, en la cual se insta a que “se garantice su disfrute a los 884 millones de personas que carecen de acceso a ese elemento esencial para la vida”.
En esa ocasión, y como afirmó Telesur, “la resolución, que también declara que el acceso a servicios sanitarios básicos es un derecho, ya que la contaminación del agua con materia fecal es una de las principales causas de mortalidad en los países más pobres del planeta, recibió 41 abstenciones entre ellos la delegación de Estados Unidos”.
Esta iniciativa se enmarca en una serie de políticas ejecutadas por el Estado Plurinacional de Bolivia que, desde la llegada de Morales al poder, activó una revolución cultural y democrática, que trasciende la dimensión jurídico-administrativa para instalarse con bases sólidas en el reconocimiento y establecimiento de cosmovisiones distintas.
Un claro ejemplo de esto fue el decreto, por parte de la Asamblea Legislativa Plurinacional, que estableció los derechos de la Madre Tierra en diciembre de 2010. Esta norma, entre otros puntos, reconoce “los derechos de la Madre Tierra, así como las obligaciones y deberes del Estado Plurinacional y de la sociedad para garantizar el respeto de estos derechos”. 
Entre estas garantías, la legislación boliviana especifica que se encuentran los derechos a la vida, a la diversidad de la vida, al agua, al aire limpio, al equilibro, a la restauración y a vivir libre de contaminación.
A su vez, obliga al Estado, entre otros aspectos, a: desarrollar políticas públicas y acciones sistemáticas para evitar la extinción y la alteración de los ciclos y procesos que garantizan la vida, incluyendo los sistemas culturales que son parte de la Madre Tierra. También a desarrollar formas de producción y patrones de consumo equilibrados para la satisfacción de las necesidades del pueblo boliviano para el Vivir Bien.
A estos requerimientos se suman los de desarrollar políticas para: defender la Madre Tierra en el ámbito plurinacional e internacional de la sobreexplotación de sus componentes, de la mercantilización de los sistemas de vida o los procesos que los sustentan y de las causas estructurales del Cambio Climático Global y sus efectos; asegurar la soberanía energética a largo plazo a partir del ahorro, el aumento de la eficiencia y la incorporación paulatina de fuentes alternativas limpias y renovables en la matriz energética; y promover el reconocimiento y defensa de los derechos de la Madre Tierra en el ámbito multilateral, regional y bilateral de las relaciones internacionales.
La semantización del proceso en el sentido de revolución se torna pertinente y adecuado, fundamentalmente cuando, como sostuvo la ambientalista colombiana Tatiana Roa Avendaño en su artículo “Sumak Kawsay como expresión de la descolonialidad del poder”, esto se convierte en “una respuesta antisistémica al concepto individualista del bienestar de la sociedad occidental”.