31/7/11

Veinte años de capitalismo en Hungría

Vista panoramica de Budapest

NSV Liit
Este año se cumple el vigésimo aniversario de la caída del comunismo en Hungría. Sobre este y otras temas de interés escuché el otro día en la emisora InfoRádió una interesante entrevista a László Pesty, un destacado intelectual de derechas, cercano al Fidesz (la oposición al gobierno socialista), participante en el movimiento que acabó con el régimen comunista, periodista y director de documentales sobre temas espinosos como la nueva realidad social húngara o la violencia policial durante los acontecimientos del 2006. En la entrevista se habló un poco de todo, del avance de la extrema derecha, del futuro de Hungría y también de su pasado comunista, del cambio de régimen, de cómo valora la gente lo que pasó, etc.
Hay puntos de la entrevista que me parecen geniales, comparta yo o no la opinión del entrevistado. Por eso me he decidido a escribir sobre ella, en concreto cuando hablan del cambio de régimen y de la postura de la gente ante él. Seguro que muchos se sorprenderán de las cosas que dice Pesty, quiero aclarar que no estoy de acuerdo con parte de su discurso, pero no es eso lo importante, sino que permite comprender un poco la Hungría del 2009. Además la emisora en la que le hicieron la entrevista también está también vinculada a la derecha, lo cual, en mi opinión da más validez a lo que dice. Por desgracia no la he encontrado por escrito, aunque se puede escuchar en la página web de la emisora InfoRádió, en concreto aquí, claro está en húngaro. Tuvo lugar durante el programa Aréna, de análisis político.
Un chiste húngaro sobre los años posteriores a la caída del comunismo en Hungría. Cartel de la izquierda: Baloldali megoldás – “solución de izquierdas”. Cartel de la derecha: Jobboldali megoldás – “solución de derechas”. Cartel de abajo: Rendszerváltás – “cambio de régimen”. Fuente: www.kisalföld.hu). El dibujo es de György Németh
Después de hablar de los acontecimientos del 2006 (los disturbios en contra del gobierno, que acabaron con la ocupación del edificio de la televisión pública y la famosa imagen de los manifestantes dirigiendo un tanque contra la policía, que dio la vuelta al mundo), así como de lo que le espera a Hungría con el futuro gobierno de la derecha, el entrevistador cambia de tema bruscamente y sorprende a Pesty con una curiosa pregunta: ¿Ha existido el cambio de régimen? Y no es baladí la cosa, entre los círculos de derecha y extrema derecha está muy extendida en la actualidad la idea de que no ha habido cambio de régimen (los húngaros lo suelen llamar "rendszerváltás"). La razón es que no ha llegado "el paraíso" que esperaban, el nivel de vida ha bajado y además la antigua nomenclatura comunista ha conseguido recuperar en parte el poder, y es que muchos de los antiguos dirigentes comunistas hoy gobiernan con los colores de la socialdemocracia, basta con que mencionemos a los ex-primer ministros Gyula Horn o Ferenc Gyurcsány.
Pesty califica este tipo de opiniones de demagogia pura. Por supuesto que hubo cambio de régimen (él fue de los participantes en los acontecimientos). Sin embargo el entrevistador intenta profundizar en el tema: ¿cómo se le puede explicar a una de esas personas que no ha sentido ningún beneficio por la caída del comunismo que mereció la pena? (hay que destacar que a ese grupo quizás pertenezca la mayoría de la población húngara).
No sé si el entrevistador lo hace intencionadamente o solo es casualidad, en la propaganda del Partido Comunista Obrero Húngaro (comunista), se hace incapié en esa idea: ¿han merecido la pena estos veinte años?
Pesty lo tiene claro, por supuesto que ha merecido la pena. Hemos conseguido la libertad. Si no hubiera habido cambio de régimen no estaríamos en el estudio discutiendo de este asunto.
El periodista no queda muy convencido. ¿Tan importante es la libertad? ¿Es tan importante la libertad para una persona que a fin de cuentas no se ocupa de la política o como mucho va a hablar de ella solo con su círculo familiar más cercano?
El entrevistado da una respuesta bastante típica, por supuesto para esa gente no. En todas las sociedades hay gente ciega que rechaza a sus libertadores. Para ellos evidentemente la caída del comunismo no ha traído nada bueno.
Aquí me detengo un momento, porque es algo importante. Me parece que Pesty y su entrevistador tienen un punto de vista bastante limitado y cerrado de lo que es la libertad. A mi me parece que la libertad es otra cosa, pero no voy a discutir ahora de ello, solo quiero destacar que Pesty reconozca que para parte de la población (la mayoría) la caída del comunismo no ha traído nada bueno. No deja de ser curioso oírlo de labios de alguien que participó activamente en la caída del régimen anterior. Pero continuemos, porque lo siguiente no tiene desperdicio:
Para esta gente la caída del comunismo no significó nada bueno porque "junto a la libertad trajo también la miseria". "Puede que fueramos demasiado inocentes. Lo fuimos, pensábamos que las cosas serían mucho mejor. Contábamos con un cambio social mucho más grande. No pensábamos que el nivel de vida bajaría o que se extendería tanto la pobreza por Hungría. No sabíamos que la corrupción iba a convertirse en un problema tan grave. (...) No sabíamos que algunas empresas iban a limitar el trabajo de los sindicatos. No sabíamos que llegaría un momento en el que desaparecerían líneas de ferrocarril, escuelas, hospitales, no pensamos en muchas cosas, y lo que menos pensamos aún fue que la élite postcomunista regresaría al poco tiempo con otro nombre fortalecida y de paso tomaría el poder. En definitiva la antigua élite ha permanecido. Eso no llegamos a pensarlo en ningún momento".
La continuación también es sorprendente, el entrevistador le pregunta qué pensaban conseguir, cómo veían la nueva Hungría en ciernes. "Pensábamos que recuperaríamos el terreno perdido con los países occidentales". "Pensábamos que estaríamos como en Viena".
La respuesta es cuando menos chocante, sobre todo si pensamos que el atraso de los países de Europa Central y Oriental respecto a Occidente viene de largo, y era algo característico de la zona mucho antes de que se instalaran allí gobiernos comunistas. Basta con echar un vistazo a un libro de historia para saberlo. De hecho, en el caso que nos ocupa, la Hungría de los años 30 era mencionada en muchos lugares como "el país de los tres millones de mendigos".
Pesty continúa: "éramos jóvenes e inocentes y pensábamos que todos los males eran culpa del sistema de partido único y de la economía basada en la planificación socialista. Pensábamos que el sistema multipartidista y la economía de mercado resolverían esos problemas automáticamente".
El entrevistador habla luego de otro tema interesante, hasta qué punto el cambio de régimen fue un movimiento de masas o la consecuencia de una élite intelectual minoritaria, quizás de entre 3 mil- 5 mil personas. La pregunta tiene su miga porque en general se suene mencionar (fuera de Hungría) los acontecimientos de 1989 como uno de los casos típicos de "revolución desde arriba", el cambio de régimen fue algo pactado entre las élites comunistas reformadoras y los disidentes, no hubo tiempo a que hubiera una presión real desde abajo, o al menos una presión fuerte, como pudo haber quizás en otros lugares (digamos la RDA). Evidentemente el entrevistado se muestra contrario a esta idea y afirma que también entonces hubo manifestaciones multitudinarias con decenas de miles de participantes. Según él, una de las cosas que demuestran que los movimientos partidarios de la caída del comunismo eran populares fue que en las primeras elecciones "libres" estos partidos triunfaron, los socialistas en cambio, fracasaron (en las elecciones de 1990 los socialistas no llegaron al 11% de los votos, el resto de los partidos del parlamento estaban vinculados al movimiento anticomunista, los comunistas quedaron fuera con menos de un 4% de los votos). El entrevistador le recuerda entonces que eso fue un periodo relativamente corto, ya que en las siguientes elecciones los socialistas consiguieron la victoria. (En 1994 los socialistas se hicieron con la mayoría absoluta de los escaños en el parlamento, al lograr un 33% de los votos, el MDF, del gobierno anterior, sufrió un varapalo impresionante quedándose en un 12% y desde entonces no levantan cabeza, luchan continuamente por no desaparecer). El entrevistado asiente, sí, pero no fue en 1989-90, sino después. En su opinión, en 1989 la mayoría de la gente deseaba el cambio de régimen.
Luego continúan hablando de las consecuencias de los cambios: "Sabíamos lo que queríamos, claro que no queríamos lo que hay ahora. Queríamos capitalismo, libertad de mercado, multipartidismo, libertad. Lo que no teníamos claro eran las consecuencias que traerían estas cosas".
El entrevistador sigue poniendo el dedo en la llaga: ¿Qué le podemos decir a una persona que siente que el cambio de régimen no ha merecido la pena? ¿Qué decirles a esa mayoría de personas que piensan con nostalgia en la época comunista?
"Es cierto que hay una nostalgia por la época de Kádár, por el pan barato, por las salchichas baratas, por la cerveza barata. Pero por otro lado también hay esa nostalgia porque la sociedad sufre de anmnesia. Sencillamente han olvidado la historia, en parte porque no les interesa y en parte porque les interesa pero la han olvidado".
Me parece una forma de despreciar la gente que piensa de otra manera. Es muy fácil criticar al que no tiene pan, sobre todo cuando uno no tiene ese problema. Por lo demás me parece que las cosas son más complicadas que eso. Y que hable de amnesia quien ha demostrado una falta de luces increible (pienso en eso de alcanzar a Occidente). De hecho el propio entrevistador lo ve también así y le hace una curiosa observación: "¿Y si es así porque los crímenes del régimen anterior no les han sucedido a ellos, sino solo a los que estaban en contra del régimen?. "
Evidentemente cada cual valoras las cosas según su situación personal, esto es lógico. Yo he conocido intelectuales que sufrieron en mayor o menor medida persecución durante la época comunista, evidentemente son anticomunistas. Pero mucha gente, la mayoría, no sufrió esos problemas. También en la valoración del capitalismo podemos hacer el mismo análisis, a fin de cuentas, si László Pesty fuera un mendigo, o una persona sin hogar, quizás no mencionaría tantas veces la palabra "libertad" en su discurso, como lo hace. Entre otras cosas por que la libertad es algo mucho más profundo que poder hablar mal del que tiene el poder, o poder elegir cada cuatro años quién te va a explotar (¿de verdad tenemos la opción de poder decidir? creo que muchas personas en países occidentales tienen muy claro que no, y de ahí la alta abstención en muchos lugares). El propio entrevistador lo plantea cuando afirma: qué les podemos decir a la gente que no tiene tiempo para escuchar por ejemplo este programa porque tienen que tener dos trabajos para poder sobrevivir. Para ellos, ¿ha merecido la pena?
Nota: La idea original era haber transcrito exactamente la entrevista, pero era demasiado larga, además tenía que hacerlo mientras escuchaba el programa ya que no encontré el texto escrito, y por último a mitad del trabajo se me borró todo -cosas de la informática- por eso finalmente he dejado solo un resumen de la parte que me pareció más interesante. Espero que con este artículo se pueda entender un poco mejor el tema de la nostalgia por el comunismo, y también el avance de la extrema derecha, sobre todo entre los jóvenes, que surge de un rechazo absoluto a los 20 años de capitalismo (y también, es cierto, a los años de comunismo).