28/7/11

Sin salida para Obama

Edmar Ariel Lezama

Por estos días el mundo entero está pendiente de lo que ocurre en Estados Unidos y la opción de elevar el techo de endeudamiento de esa nación. La discusión entre republicanos y demócratas muestra una faceta muy conocida en países como el nuestro, al trabar las negociaciones y anteponer las elecciones presidenciales sobre cualquier asunto de interés nacional.
Obama piensa que de lograr el endeudamiento, ganaría un bono importante para una posible reelección, mientras que los republicanos han comprado esa tesis, razón por la cual no dan los votos necesarios para aprobar la propuesta. Enfrascados en asuntos pre electorales, ni demócratas o republicanos han entrado al debate de fondo sobre por qué razón deben llegar a un techo de deuda mayor al existente, pues hoy día, Estados Unidos tiene ese dato ubicado en el 40% de su PIB.
Obama y sus acciones mostraron la manera en como es el capitalismo para algunos y para otros, ya que mientras Grecia es castigada con severas medidas restrictivas a su economía por pedir algo similar por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), ese mismo organismo nada dice sobre la propuesta Obama de más deuda.
Barack al ingresar a la Casa Blanca, intentó quedar bien con todos, al rescatar a quienes crearon una burbuja financiera que explotó con la actual crisis, e intentar un inútil aumento de gasto público para los afectados, que solo sirvió para regalar dinero a personas de clases desprotegidas.
Con los creadores de la crisis hubo dinero para rescatarlos, y con los afectados por parte de ella, también existió ese regalo monetario; a final de cuentas, dicha decisión es muy grave, ya que esas fuertes sumas de efectivo jamás fueron a parar a asuntos de creación de infraestructura, ya que ese tipo de medidas, además de generar desarrollo, permite encadenar el empleo con el consumo. Justo aquí Barack Obama tuvo una confusión en teoría económica, ya que la escuela de Chicago desaconseja ese tipo de medidas, pues en algún momento el gasto irresponsable e improductivo debe ser cubierto con otra entrada. Obama pide más deuda para tapar un hoyo, sin tener la certeza de que eso generará crecimiento.
Si Barack revisa los libros de economía que existen en Harvard, la universidad donde se graduó, es muy probable que encuentre títulos como "El retorno de la economía de la depresión" de Paul Krugman, el cual fue un fuerte crítico de las medidas aplicadas por Bush padre e hijo, razón por la cual, los demócratas lo han tomado como estandarte económico.
Obama sigue a Krugman sin entender corrientes del pensamiento. Paul Krugman se define como un neo keynesiano  que afirma que no hay recetas concretas para una crisis, pero, que como inicio  se pueden considerar elevadas tasas de inversión en capital y aumento de mano de obra. La idea es que a mayor aumento de máquinas y herramientas, junto con la fuerza de los trabajadores, se pueden crear bienes de desarrollo y empleo.
La falla en la teoría de Krugman, es que la mano de obra explosiva no se encuentra en todos los países, pues las medidas de natalidad han contenido las elevadas cifras de población, además de que el dinero para invertir en capital puede venir de cualquier lado, como  elevar el techo de deuda.
Obama debe entender que el dinero extra que piensa obtener, no irá a parar al sector productivo como Krugman recomienda, sino a pagar deuda contraída años antes.
El riesgo de que sea aprobada la medida, generaría un grave problema, ya que una fuerte cantidad de dinero comenzaría a circular de manera ociosa en el sistema financiero. Habría mayor circulante creando una presión inflacionaria con estancamiento en la actividad productiva.
Con o sin endeudamiento extra, Estados Unidos no tiene garantizada una solución a sus problemas  ni a los del mundo entero.