4/7/11

Los excesos según Herbert Marcuse

Herbert Marcuse por David Levine

Matías Mosquera
Los extremos cada vez se corren más y el descontrol no conoce límites. Herbert Marcuse se apoya en Freud para analizar las causas sociales de los excesos
La sociedad tiene que tener lugar para el esparcimiento y la diversión, incluso cuando se fuerzan límites. Salir de la linealidad y la rutina, experimentar riesgos y extremos, son razones que alimentan la adrenalina del ser humano, su espíritu. De todas maneras por momentos se torna en un sin sentido, sobre todo en la actualidad, donde el valor del viernes, sábado y domingo es más alto que nunca y el reviente de fin de semana en el fondo es literal y remite a reventar, explotar, desaparecer, morir.
El filósofo y sociólogo alemán Herbert Marcuse tomó las enseñanzas de Sigmund Freud, especialmente las de su texto "El malestar de la cultura" y las trabajó desde sus propias raíces marxistas para encontrar las causas más profundas de los problemas del ser humano, conectados directamente con la existencia de la civilización, la sociedad y la cultura.
El aparato psíquico
Freud describió los motores del individuo: El yo, el súper yo y el ello. El súper yo es la negación, es decir, los imperativos y mandatos externos impuestos por la cultura, la costumbre, la religión, la familia, es el deber ser que se le impone. El ello es la afirmación, la parte instintiva que responde a las tendencias del líbido, la búsqueda de placer y satisfacción. Por su parte el yo es la síntesis, la cual lidia con estas contradicciones para mantener la integridad del sujeto.
Freud agrega que para que haya civilización debe haber inhibición metódica de los instintos primarios. El ello debe limitarse para que el súper yo establezca un orden posible para la convivencia, la sociedad. La sexualidad y los instintos destructivos son, para Freud, las principales sublimaciones que el individuo hace, no totalmente, pero sí de manera parcial. El hombre puede aceptar esta negación de sus placeres, pero con la condición de que haya gratificación, que ese placer llegue en algún momento.
La principal tensión que atraviesa al ser humano es la que se da entre la vida y la muerte. La materia orgánica es la anomalía de lo inorgánico, que predomina. Lo orgánico rompe el equilibrio, pero sabe que en algún momento volverá al estado inorgánico, a la quietud. Para permanecer más tiempo lo orgánico debe complejizarse. Por eso el hombre crea la sociedad, la civilización. Los ciclos de la naturaleza presentaban un peligro, no le garantizaban la existencia. La sociedad debe imponer el trabajo y el esfuerzo, sublimando los instintos. Pero esto es un acuerdo, es aceptado, ya que es la única forma de garantizar la satisfacción, de asegurarla, aunque sea mañana, sabe que está. El trabajo es duro, pero el pan estará sobre la mesa. Marcuse entiende que el problema surge cuando la gratificación no llega. Se espera, pero no llega.
Eros y Tánatos
Mracuse explica la negociación entre Eros, la vida, y Tánatos, la muerte. Ambos están presentes. Eros busca el placer, aunque sea postergado, mientras que Tánatos, controlado por Eros, desata su violencia de manera parcial, por ejemplo, para que el hombre se alimente. Matar un animal para comerlo representa la presencia de Tánatos, pero lo hace de manera subordinada, controlada. El problema surge cuando esta relación se invierte, cuando pasa a gobernar la muerte sobre la vida, Tánatos sobre Eros. Ésto sucede por la frustración que genera la sublimación de los instintos cuya gratificación no llega. La sociedad actual cada vez aumenta más sus exigencias, el esfuerzo y el trabajo cada vez son más duros y la retribución cada vez tarda más en llegar.
La represión en la sociedad pasa a ser excesiva, por eso el fin de semana cada vez es más vanagloriado, porque en la semana se la pasa mal y viernes, sábado y domingo son los días en donde se puede encontrar ese placer. Pero el equilibrio se perdió, ese placer es insignificante comparado al esfuerzo realizado en la semana, donde hace rato la muerte gobierna sobre la vida. Esa es la razón por la cual se busca tomar alcohol hasta morir, drogarse hasta morir, dormir hasta morir, la vida ya no vale y el que menos tiene sale a robar para conseguir más droga, porque ya su vida no vale, no importa drogarse hasta morir, no importa robar hasta morir. Si el ello y el super yo no logran un acuerdo, Tánatos gobierna y el único deseo es la muerte y en el fin de semana, se revienta.
Principio de Nirvana
Marcuse introduce el principio del Nirvana, surgido del budismo, que representa un estado, el paraíso budista donde se desaparece del mundo, donde no hay ni sufrimiento ni pena, aunque tampoco hay goce, no hay nada. Ya no hay búsqueda de liberación, sino que se busca el Nirvana, la paz final. La cultura se encuentra bajo el mando del Nirvana y esto es lo que se busca en el fin de semana, alcanzar ese estado, donde ya nada importa y que no haya lunes de nuevo. La cultura ofrece tal represión que es preferible morir, el individuo no puede con la exigencia extrema de la cultura.
Fuente: Los excesos según Marcuse | Suite101.net http://www.suite101.net/content/los-excesos-segun-marcuse-a59175#ixzz1RBIySjCP