30/7/11

Fischer-Stein: El encuentro de ajedrez que nunca se realizó

Leonid Stein y Robert Fischer, La Habana 1966

Romelio Milián González
Desde el siglo XIX hasta nuestros días, la afición ajedrecística se ha visto privada de atestiguar encuentros entre trebejistas que, por derecho propio, se han hecho acreedores de un lugar de privilegio en la biografía del noble juego. Por una u otra razón, diversos factores se han alzado como muros infranqueables que imposibilitaron la concertación de numerosos matches, cuya celebración hubiese arrojado cierta luz acerca de las reales potencialidades de cada trebejista en su momento histórico concreto.
Ejemplos que lo ilustran van desde el fallido encuentro Morphy-Staunton en la segunda mitad del siglo XIX, pasando por el de Fischer-Karpov en 1975, y el de la revancha Kasparov-Kramnik en la primera década del tercer milenio.
La Habana, 45 años atrás
Wilhelm Steinitz, el primer campeón mundial de ajedrez, calificó a la capital cubana como el Dorado del Ajedrez, pues en las postrimerías del siglo XIX se habían efectuado aquí varios matches de importancia, entre ellos las dos defensas de su corona ante Mijaíl Chigorin. (Recuérdese además que en 1921, José Raúl Capablanca se proclamó tercer monarca del planeta en dicha urbe, al vencer al inmenso Emanuel Lasker).
La realización en 1966 de la XVII Olimpíada Mundial de Ajedrez en La Habana fue todo un éxito, y durante mucho tiempo el orbe trebejístico la ha reconocido por su extraordinaria calidad organizativa y porque en su momento constituyó récord de países participantes.
En el marco de la celebración de este colosal certamen se produjo un hecho que, pese a no llegar a concretarse jamás, pasó a formar parte de uno de los sucesos más pintorescos y sonados del evento…
Fischer y Stein hablan con Fidel en 1966
Fischer y Stein hablan con Fidel en 1966
Aprovechando la recepción ofrecida por el Gobierno Revolucionario en el Palacio de la Revolución a todos los ajedrecistas, dirigentes y delegados de la FIDE en la noche del primero de noviembre, se produjo una interesante conversación entre los GG.MM. Robert Fischer, de Estados Unidos, y Leonid Stein, de la URSS, con el entonces Primer Ministro de Cuba, el Dr. Fidel Castro:
“Comandante, me gustaría, después de la Olimpíada, jugar en Cuba un match con Stein, sin tablas, a ver quién gana primero diez partidas”, dijo Fischer. “Todo lo que haga bien al ajedrez es positivo.  Me gustó mucho el libro que me regaló. He leído algunas páginas y espero sacar provecho de él”, le respondió Fidel.
“Espero que le sirva”, repuso Fischer, y continuaron la conversación sobre temas ajedrecísticos con Fidel, Barreras y Stein.
¿Por qué un match Fischer-Stein?
Se conoce que los trabajos sobre rating de los ajedrecistas realizados por el célebre físico-matemático Dr. Arpad Elo, húngaro nacionalizado en EE.UU., datan de los años 60, pese a que 1970 se acepta como fecha oficial. Sin embargo, en ese decenio se publicaron varias listas por la Federación de Ajedrez de los Estados Unidos (USCF), donde los jugadores que sobrepasaban la cifra de 2600 apenas alcanzaban la veintena. A manera de curiosidad les muestro la siguiente tabla:
Jugador
Lug
1961/63
Lug
1964/65
Lug
1966/67
Lug
1966/68
Fischer
1/2
2690
2
2675
1/2
2670
1
2710
Stein
11/12
2610
6
2660
6
2640
12
2610
Lug: posición que ocupaba cada jugador en el ranking en los períodos seleccionados, debajo de los cuales aparecen sus respectivos coeficientes ELO de la etapa.
Foto: Robert (Bobby) Fischer
Con independencia del valor alcanzado por estos ajedrecistas, el solo hecho de encontrarse ambos en tan selecta nómina y en todos esos años, avalaban sus méritos para celebrar un encuentro. Y más, si a ello adicionamos que tanto Fischer como Stein en ese momento eran campeones en sus respectivos países: así, podemos formarnos una idea más precisa de la importancia que cobraría este match entre un estadounidense y un soviético, en momentos de extraordinaria tirantez política debido a la Guerra Fría.
“¡Estoy dispuesto a jugar con Fischer!”
El campeón de la URSS Leonid Stein declaró en entrevista concedida a Prensa Latina: “Yo mismo o cualquiera de los maestros soviéticos, estamos dispuestos a jugar un encuentro personal con el campeón de los EE.UU., Robert Fischer, en cualquier fecha y hora que se señale para el año entrante de 1967″.
Stein, defensor del tercer tablero del equipo soviético que intervino en la Olimpíada, respondió así a la proposición hecha por el campeón norteamericano, de acuerdo con la cual, el encuentro se efectuaría en La Habana.
Al opinar sobre estas bases, Stein dijo que el match resultaría muy interesante y que “yo con mucho gusto vendré a La Habana para celebrarlo”. Explicó que el resto de ese año 1966, los maestros soviéticos lo tenían comprometido para participar en una serie de competiciones ajedrecísticas que tendrían lugar en su país, y citó como ejemplo la celebración del campeonato de la URSS. “Después que finalicen todas estas actividades, vendré con mucho gusto a La Habana para dedicarle a mister Fischer todo el tiempo que él desee. En la misma disposición estará cualquiera de mis compañeros de equipo”, subrayó.
Foto: Leonid Stein
… y el match no se realizó
En una entrevista concedida al periodista Reinaldo Peñalver, de Prensa Latina, Bobby Fischer declaró:
“Yo estoy dispuesto a jugar con el GM Stein o con cualquier otro maestro soviético. Ahora bien, yo hablé ayer con Stein sobre el asunto, y al parecer, no está muy de acuerdo. Me dijo que yo lo que estaba buscando era publicidad. Yo le había hecho la propuesta a Stein durante el agasajo que se nos ofreció en el Palacio de la Revolución. Al principio pareció interesado y se lo dijimos a Barreras, quien mostró su conformidad, luego hablamos del asunto con el Primer Ministro y nos respondió que no había problemas y que le gustaría presenciar el encuentro. La realidad es que después de eso volví entusiasmado a hablar con Stein, al día siguiente, y fue cuando me dijo que yo lo que estaba tratando era de ganar publicidad a costa de este encuentro. Por eso es que pienso que el maestro soviético se está arrepintiendo de celebrar el encuentro. Por mi parte, estoy dispuesto a celebrarlo”.
El tiempo continuó su inexorable paso, finalizó la Olimpíada y los jugadores regresaron a sus países respectivos. Sin embargo, Bobby Fischer permaneció aproximadamente un mes más en Cuba, donde visitó algunas de nuestras principales ciudades.
¿Fischer o Stein? ¿Stein o Fischer?
Estos grandes jugadores solamente midieron sus fuerzas en dos oportunidades. La primera, durante el Interzonal de Estocolomo 1962, justa brillantemente ganada por Fischer con 2,5 puntos de ventaja sobre el dúo soviético de Geller y Petrosian. (Stein, pese a compartir los lugares del sexto al octavo, tuvo que ceder su puesto al GM estadounidense Pal Benko, por la absurda cláusula que impedía el paso hacia el torneo de Candidatos a más de tres jugadores de una misma federación).
Esta fue la partida que dirimieron entonces
Stein, Leonid - Fischer, Robert James [D35]
Interzonal Estocolmo SUECIA  Ronda XVI  21.02.1962
1.d4 d5 2.c4 e6 3.Cf3 Cf6 4.cxd5 exd5 5.Ag5 c6 6.Cc3 Af5 7.Db3 Db6 8.Axf6 gxf6 9.e3 Ca6 10.Dxb6 axb6 11.Rd2 Rd7 12.g3 b5 13.a3 Cc7 14.Ch4 Ae6 15.Ad3 Ce8 16.Cf5 Cd6 17.Cxd6 Axd6 18.e4 b4 19.axb4 Axb4 20.exd5 Axd5 21.Txa8 Txa8 22.Te1 h6 23.Rc2 Ta5 24.Te3 Ae6 25.Te4 Axc3 26.Rxc3 Th5 ½-½.
Un lustro después, en el Interzonal de Túnez 1967, volvieron a coincidir y jugaron el cotejo que sigue, comentado por el propio Fischer, que lo incluyó en su célebre obra “Mis memorables 60 partidas”.
Fischer,Robert James - Stein,Leonid [C92]
Interzonal Sousse TUN   Ronda VII  24.10.1967
1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Aa4 Cf6 5.0-0 Ae7 6.Te1 b5 7.Ab3 d6 8.c3 0-0 9.h3 Ab7 (Una rara línea, 9.-…..Ca5 10.- Ac2 c5 es una secuencia más conocida. La textual es demasiado pasiva y define la posición del alfil demasiado pronto. Habitualmente Stein continua, 9.-…Cd7 10. d4 Af6 11.- a4 y la posición es un poco mejor para las blancas. Fischer) 10.d4 Ca5 [10...exd4 11.cxd4 d5 12.e5 Ce4 13.Cc3 Ca5 14.Ac2 f5 15.exf6 Axf6!÷] 11.Ac2 Cc4 N 12.b3 Cb6 13.Cbd2 [13.dxe5 dxe5 14.Dxd8 Taxd8 15.Cxe5 Cxe4 16.Axe4 Axe4=] 13…Cbd7 14.b4! exd4 15.cxd4 a5 16.bxa5 c5 17.e5!² dxe5 18.dxe5 Cd5 19.Ce4 Cb4 [19...Txa5!?] 20.Ab1 Txa5 21.De2 Cb6?! (Muy probablemente la jugada perdedora. Es mejor reservar este caballo para la defensa de su rey. Más prudente es 21.-…Te8 22.-Td1 Dc7 no conduce a nada. Tampoco 22. e6 permite obtener ventajas palpables, después de 22…fxe6 23. Ceg5 Axg5 24.- Cxg5 Cf8 25.- Dh5 g6, etc. Fischer) 22.Cfg5!± Axe4 [22...h6 23.Ch7! Te8 24.Chf6+! gxf6 25.Dg4+ Rh8 26.Axh6 Af8 27.Axf8 Txf8 28.Cxf6+-] 23.Dxe4 g6 24.Dh4 h5 25.Dg3 Cc4!? 26.Cf3? [26.Ce6 Ah4!=; Más ejecutivo era 26.- e6!  f5 27.- Cf3 (no 27.- Cf7 Txf7! 28.- exf7+ Rxf7 29.- Axf5! gxf5 30.- Df3 Rg6 31.- g4 Dd4 y se bosquejan las tablas.)27...Rg7 28.- Df4 Th8, trasponiendo a la partida, (pero no 27... Tf6 28.- Ag5 Rh7 29.- Axf6 Axf6 30.- Axf5! gxf5 31.- Tadl Cd5 32.- e7! Axe7 33.- Txd5 es decisivo). A estas alturas se fue la luz. En plena oscuridad empecé a preocuparme por 26...Cd3!. Si 27.- Td1 Cxc1! Y las blancas no tienen nada). Volvió la luz y pude ver que 26... Cd3?, se refutaba con 27.- Axd3! Dxd3 28.- Ag5! Y las blancas penetran decisivamente por las débiles casillas negras. Fischer) 26...Rg7 27.Df4 Th8 28.e6 f5 [28...f6 29.Ch4!+-] 29.Axf5! Df8 [29...gxf5 30.Dg3+! Rh7 31.Cg5+ Axg5 32.Axg5 De8 33.Tad1+-] 30.Ae4 Dxf4 31.Axf4 Te8 [31...Txa2 32.Tad1] 32.Tad1 Ta6 33.Td7! Txe6 34.Cg5 Tf6 35.Af3!+- Txf4 36.Ce6+ Rf6 37.Cxf4 Ce5 38.Tb7 Ad6 39.Rf1 Cc2 (Una bonita clave se pone de manifiesto tras, 39…Cxf3 40.-Txe8 Cd2 +  41.-Re2 Axf4 42.-Tf8+  Rg5 43.-Txf4 Rxf4 44.-Rxd2, y el negro rinde. Fischer) 40.Te4! Cd4 41.Tb6! Td8 42.Cd5+ Rf5 43.Ce3+ Re6 44.Ae2 Rd7 45.Axb5+ Cxb5 46.Txb5 Rc6 47.a4 Ac7 48.Re2 g5 49.g3 Ta8 50.Tb2 Tf8 51.f4 gxf4 52.gxf4 Cf7 53.Te6+ Cd6 54.f5 Ta8 55.Td2 Txa4 56.f6 [56.f6 Tf4 57.Cd5! Te4+ 58.Txe4 Cxe4 59.f7]  1-0
Cuando Fischer y Stein se enfrentaron en Túnez, ambos se encontraban en plenitud de forma. Por cierto, luego de sus respectivas actuaciones en la Olimpíada de La Habana, Fischer obtuvo una convincente victoria en el campeonato de los EE.UU 1966/67, invicto con 9,5 puntos de 11 posibles, y en 1967 venció en el Internacional de Mónaco con 7 de 9 (+6=2-1) y en Skopje, con 13,5 de 17 (+12=3-2).
Mientras, Stein triunfó en el XXXIV Campeonato de la URSS 1966/7, que a su vez era Zonal, con 13 de 20 (+8=10-2), para obtener así su tercer título nacional. También en 1967 compartió la victoria con Ivkov en el X Sarajevo con 10,5 de 15(+7=7-1) y en Moscú, con 11 de 17 (+6=10-1).
Es lógico que otorgar la condición de favorito para vencer en un match entre ambos campeones, siempre estaría mediado por la subjetividad. Pero me atrevo a afirmar, aunque el pecado del optimismo me absorba, que los miembros de mi generación, aquellos mismos que en los años sesenta disfrutábamos de Los Beatles, apostaríamos todo a Bobby Fischer, con independencia de haber extrañado por siempre el match que nunca existió.
Título original: Fischer-Stein: el match que nunca existió”
Fuente:
http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/07/29/fischer-stein-el-match-que-nunca-existio/