19/7/11

Féisbuc: “Con amigos como éstos…”


Tom Hodgkinson
Detesto féisbuc.  Este negocio estadounidense enormemente exitoso que se describe a sí mismo como “una empresa social  pública que lo conecta a Ud. Con gente a su alrededor”.
Pero esperen: ¿por qué diablos yo necesitaría de un ordenador para conectarme con la gente que me rodea?  ¿por qué mis relaciones deberían estar mediadas a través de la imaginación de un montón de “súper-tragas” en California?
¿Qué tenía de malo el bar de la esquina?.
Y Facebook, ¿realmente conecta a la gente?  ¿no nos desconecta , en realidad, ya que en vez de hacer algo placentero como charlar, comer, bailar o beber con mis amigos, estoy meramente enviándoles pequeñas notas sin sintaxis y fotos entretenidas por el ciberespacio, mientras permanezco encadenado a mi escritorio?  Un amigo hace poco me dijo que se pasó toda una noche de sábado sólo en su casa, conectado a Facebook, bebiendo en su escritorio.  ¡Qué imagen depresiva!  Lejos de conectarnos, Féisbuc de hecho nos aísla en nuestros escritorios.
Féisbuc también apela a una cierta vanidad y auto-presunción existente en nosotros.  Si pongo una fotografía halagadora de mí mismo junto a una lista de mis cosas favoritas, puedo construir una representación artificial de quién soy, a efectos de obtener sexo, o aprobación (“me gusta féisbuc”, me dijo otro amigo; “conseguí echarme un polvo a través de él”).
Féisbuc también promueve una preocupante competitividad alrededor de la amistad: parece que con los amigos hoy en día la calidad no vale nada, y la cantidad es el rey.  Cuantos más amigos tienes, mejor eres.  Tú eres “popular”, en el sentido tan amado en las escuelas secundarias estadounidenses.  Como prueba, vean el titular de la revista “Facebook Magazine” de Dennis Publishing’s: “Cómo duplicar tu lista de amigos”.
Parece, sin embargo, que yo estoy bastante sólo en mi hostilidad: al momento de escribir esto, féisbuc reclama tener 59 millones de usuarios activos, incluyendo 7 millones en el Reino Unido –tercer cliente de féisbuc después de EEUU y Canadá.  Esto es, 59 millones de mentecatos, todos los cuales han entregado voluntariamente su cédula de identidad y patrones de consumo a una empresa estadounidense de la que no saben absolutamente nada.  En estos momentos, 2 millones de personas se unen cada semana.  A este paso, féisbuc va a tener más de 200 millones de usuarios activos el próximo año.  Y yo puedo predecir que, si acaso, su tasa de crecimiento se va a acelerar en los próximos meses.  Como su vocero Chris Hughes dice: “se ha incrustado a un extremo tal que es difícil de librarse de él”.
Todo lo dicho arriba sería suficiente para que yo rechace féisbuc por siempre.  Pero hay más razones para odiarlo; muchas más:
Féisbuc es un proyecto muy bien financiado, y la gente detrás de él –un grupo de capitalistas de riesgo del Silicon Valley- tienen una claramente definida ideología que esperan diseminar por todo el mundo.  Féisbuc es una manifestación de esta ideología.  Como PayPal antes de féisbuc, se trata de un experimento social, una expresión de una forma particular de libertarianismo neoconservador.  En féisbuc tú puedes ser libre de ser quien tú quieras ser, en tanto no te importe ser bombardeado por publicidad de las mayores marcas comerciales del mundo.  Así como con PayPal, las fronteras nacionales son cosa del pasado.
Foto: Mark Zuckerberg
Aunque el proyecto fue inicialmente concebido por la estrella mediática Mark Zuckerberg, el rostro real detrás de féisbuc es el capitalista de riesgo del Silicon Valley de 40 años de edad y filósofo futurista, Peter Thiel.  Hay solamente tres miembros del Directorio de féisbuc, y son Thiel, Zuckerberg y un tercer inversionista llamado Jim Breyer, de una firma de capital de riesgo llamada Accel Partners (volveré sobre él más abajo).
Thiel invirtió medio millón de dólares en féisbuc cuando los estudiantes de Harvard Zuckerberg, Chris Hughes y Dustin Moskowitz fueron a verlo en San Francisco en Junio del 2004, apenas luego de haber lanzado el sitio por internet.  Thiel es hoy propietario del 7% de féisbuc, lo cual –a la valorización actual de Facebook de 15 mil millones de dólares- vendría a ser un valor de más de mil millones de dólares.
Hay bastante debate acerca de quiénes exactamente fueron los cofundadores de féisbuc.  Pero quienes quieran que hayan sido, es Zuckerberg el único que ha quedado en el directorio, aunque Hughes y Moskowitz aún trabajan para la empresa.
Thiel es ampliamente considerado en el Silicon Valley -y en el escenario de los capitales de riesgo en los EEUU- como un genio libertario.  Él es el cofundador y CEO del sistema de banca virtual PayPal, el cual vendió a Ebay por 1.500 millones de dólares, tomando 55 millones para sí mismo.
Thiel también gerencia un grupo de fondos de cobertura de 3 mil millones de Libras Esterlinas llamado Clarium Capital Management, y un grupo de capitales de riesgo llamado Founders Fund.
La revista de negocios Bloomberg Markets recientemente lo llamó “uno de los más exitosos gerentes de fondos de cobertura del país”.  Ha hecho dinero apostando a los crecientes precios del petróleo y prediciendo correctamente que el dólar se iba a debilitar.  Él y sus absurdamente acaudalados piernas del Silicon Valley fueron etiquetados “la mafia de PayPal” por la revista Fortune, cuyo reportero observó también que Thiel posee un mayordomo uniformado y un súper coche McLaren de medio millón de dólares.  Thiel es también un maestro del ajedrez e intensamente competitivo.  Es conocido por barrer las fichas del tablero de ajedrez con furia cuando pierde.  Y no se disculpa por su hiper-competitividad, diciendo: “muéstrame un buen perdedor y yo te mostraré un perdedor”.
Pero Thiel es más que solamente un inteligente y avaro capitalista.  Es un filósofo futurista y un activista neoconservador.  Graduado en filosofía de la universidad de Stanford, escribió conjuntamente con otros en 1998 un libro llamado “El mito de la diversidad”, el cual es un deliberado ataque al liberalismo y a la ideología de multi-culturalismo que dominaba Stanford.  Sostuvo que la “multicultura” condujo a una disminución las libertades individuales.  Mientras era estudiante en Stanford, Thiel fundó un periódico de derecha –todavía siendo editado hoy- llamado The Stanford Review.  Su lema: Fiat Lux –“hágase la luz”.  Thiel es miembro de TheVanguard.Org, un grupo de presión neoconservador que se instauró para atacar a MoveON.Org, un grupo de presión liberal que trabaja en internet.  Thiel se llama a sí mismo “totalmente libertario”.
El sitio web The Vanguard es dirigido por un tal Rod D. Martin, un filósofo del capitalismo a quien Thiel admira grandemente.  En el sitio, Thiel dice: “Rod es una de las mentes líderes de nuestra nación en la creación de nuevas y necesarias ideas en política pública.  Él posee un entendimiento más completo de los EEUU que la mayoría de ejecutivos tienen de sus propios negocios”.
Esta pequeña picadita del sitio de internet de The Vanguard les va a dar una idea de su visión de mundo:  “TheVanguard.Org es una comunidad virtual de estadounidenses que cree en valores conservadores, el mercado libre y gobierno limitado, como los mejores medios para traer esperanza y oportunidades siempre crecientes para todos, especialmente los más pobres de nosotros”.  Su objetivo es el de promover políticas que vayan a “reformar Estados Unidos y el mundo”.  The Vanguard se describe a sí mismo como “Reaganista/Thatcherista”.  El mensaje de su Secretario dice: “hoy le enseñaremos a MoveOn (el sitio web liberal), a Hillary y a los medios de izquierda algunas lecciones que ellos no imaginaron nunca”.
Entonces, las posiciones políticas de Thiel no están en dudas.  ¿Qué hay de su filosofía?
Escuché la grabación de una charla dictada por Thiel acerca de sus ideas para el futuro.  Su filosofía, brevemente, es ésta: desde el siglo XVII, ciertos pensadores iluminados han estado apartando al mundo del concepto de la vida al estilo tradicional, orientada a lo natural -y acá él cita a Thomas Hobbes en su famosa caracterización de la vida como “repugnante, brutal y corta”- y dirigiéndolo hacia un nuevo mundo virtual donde habremos conquistado a la naturaleza.  El [concepto de] valor ahora existe en cosas imaginarias.  Thiel dice que PayPal fue motivado por esta creencia: uno puede encontrar valor, no en objetos reales manufacturados, sino en relaciones entre seres humanos.  PayPal era una forma de mover dinero alrededor del mundo sin restricciones.  La revista Bloomber Market lo pone de esta manera: “para Thiel, PayPal era totalmente acerca de la libertad: le permitiría a la gente esquivar controles de cambio y mover dinero alrededor del mundo”.
Claramente, féisbuc es otro experimento supra-capitalista:  ¿puedes hacer dinero a partir de amistad? ¿puedes crear comunidades libres de fronteras nacionales y venderles Coca Cola?.
Féisbuc es profundamente no-creativo.  No crea absolutamente nada. Simplemente media en relaciones que ya existían de todas maneras.
El mentor filosófico de Thiel es un tal René Girard, de la Universidad de Stanford, proponente de una teoría de conducta humana llamada de deseo mimético.  Girard advierte que la gente se comporta esencialmente como ovejas, y se copiarán unos a los otros sin mucha reflexión.  La teoría se probaría correcta en el caso de los mundos virtuales de Thiel: el objeto deseado es irrelevante; todo lo que uno necesita saber es que los seres humanos tienden a moverse en manadas.  De allí hechos como la burbuja financiera.  De allí fenómenos como féisbuc.
Girard es un habitué de las veladas intelectuales de Thiel.
Y a propósito, lo que no vas a escuchar en la filosofía de Thiel son conceptos tradicionales del mundo real, tales como arte, belleza, amor, placer y verdad.
El internet es inmensamente atractivo para neoconservadores como Thiel porque promete un cierto tipo de libertad en relaciones humanas y negocios; libre de irritantes leyes nacionales, de fronteras nacionales y de cosas por el estilo.  El internet abre un mundo de libre comercio y expansión estilo laissez-faire.  Thiel también parece aprobar las islas de paraísos fiscales, y sostiene que el 40% de la riqueza mundial reside en lugares como Vanuatu, las Islas Caimán, Mónaco y Barbados.  Creo que es justo decir que Thiel, como Rupert Murdoch, está en contra de los impuestos.  También le agrada la globalización de la cultura digital porque hace que los dueños de los bancos sean difíciles de atacar: “no se puede dar una revolución proletaria que tome un banco si el banco se encuentra en Vanuatu”, dice.
Si la vida en el pasado era repugnante, brutal y corta, en el futuro Thiel quiere hacerla mucho más larga, y para este fin él ha invertido en una firma que está explorando tecnologías de extensión de la vida.  Ha comprometido 3,5 millones de libras a un gerontólogo de Cambridge llamado Aubrey de Grey, quien está investigando la llave de la inmortalidad.  Thiel es también miembro del consejo directivo de algo llamado “Instituto Singularidad por la Inteligencia Artificial”.  Tomado de su fantástico sitio web, lo siguiente: “la Singularidad es la creación tecnológica de una inteligencia superior a la humana.  Hay varias tecnologías...dirigidas en esta dirección…Inteligencia Artificial…interfaces directas de computadoras a cerebros…ingeniería genética…tecnologías diferentes que, si alcanzaran un nivel crítico de sofisticación, permitirían la creación de inteligencia superior a la humana”.
En admisión propia, Thiel está tratando de destruir el mundo real, al que llama también “naturaleza”, e instalar un mundo virtual en su lugar; y es en este contexto que debemos ver el surgimiento de féisbuc.  Féisbuc es un deliberado intento de manipulación global, y Thiel es una joven cosa brillante en el panteón neoconservador, con inclinación por alocadas fantasías tecno-utópicas.  No se trata de alguien a quien yo quiera ayudar a hacerse más rico.
El tercer miembro del Directorio de féisbuc es Jim Breyer.  Es socio de la firma de capitales de riesgo Accel Partners, que puso 12,7 millones de dólares en féisbuc. En abril del 2005.  Miembro del Directorio de gigantes entadonudenses tales como Wal-Mart y Marvel Entertainment, es también un ex secretario de la Asociación Nacional de Capitales de Riesgo (NVCA).
Ahora, ésta es la gente que está realmente haciendo que las cosas ocurran en EEUU, porque invierten en nuevos talentos jóvenes, los Zuckerberg y similares.  La más reciente rueda de inversores de féisbuc fue liderada por una empresa llamada Greylock Venture Capital, que puso la suma de 27 millones y medio de dólares.  Uno de los socios principales de Greylock se llama Howard Cox, otro ex secretario de la NVCA, quien está también en el Directorio de In-Q-Tel.  ¿Qué es In-Q-Tel?  Pues, créalo o no (y revise su sitio web), éste es el ala de capitales de riesgo de la CIA.  Después del 11 de Septiembre, la comunidad de inteligencia de EEUU se entusiasmó tanto con las posibilidades de nuevas tecnologías y las innovaciones efectuadas en el sector privado, que en 1999 crearon su propio fondo de capitales de riesgo, In-Q-Tel, el cual “identifica y se asocia con empresas que desarrollan tecnologías de punta para ayudar a proveer estas soluciones a la Agencia Central de Inteligencia y la amplia comunidad de inteligencia de los EEUU para desarrollar sus misiones”.
El Departamento de Defensa de EEUU y la CIA adoran la tecnología porque facilita el espionaje.  “Tenemos que encontrar nuevas formas de disuadir a nuestros adversarios”, dijo el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld en el 2003.  “Tenemos que dar el salto hacia la era de la informática, el cual es la base crítica de nuestros esfuerzos de transformación”.  EL primer Secretario de In-Q-Tel fue Gilman Louie, quien sirvió en el Directorio de la NVCA con Breyer.  Otra figura clave en In-Q-Tel es Anita K. Jones, ex directora de Investigación de Defensa e Ingeniería para el Departamento de Defensa de los EEUU, y –con Breyer- miembro del Directorio de BBN Technologies.  Cuando ella dejó el Departamento de Defensa de los EEUU, el Senador Chuck Robb le rindió el siguiente tributo: “ella aunó la tecnología con las comunidades operativas militares a efectos de diseñar planes para un dominio sostenido de los EEUU en el campo de batalla hacia el próximo siglo”
Ahora, aun si tú “no compras” la idea de que féisbuc es un tipo de extensión del programa imperialista de los EEUU, cruzado con una herramienta masiva de recolección de información, no hay forma de negar que, como negocio, es simplemente genial.  Algunas redes de tragas han sugerido que su valor fijado en 15 mil millones de dólares es excesivo, pero yo voy a argumentar que si es algo así, es demasiado modesto.  Su escala es realmente vertiginosa, y su potencial de crecimiento no tiene virtualmente límites.  “Queremos que todos sean capaces de usar féisbuc”, dice la voz impersonal de Gran Hermano en su sitio web.  Seguro que sí.  Es el enorme potencial de féibuc el que condujo a Microsoft a comprar el 1,6% de sus acciones por 240 millones de dólares.  Un rumor reciente dice que el inversionista asiático Lee Ka-Shing, de quien se dice que es el noveno hombre más rico del mundo, ha comprado 0,4% de féisbuc por 60 millones de dólares.
Los creadores del sitio no tienen que hacer gran cosa para ejecutar el programa.  En general, ellos simplemente se sientan y observan mientras millones de adictos a féisbuc “suben” voluntariamente sus detales de identidad, fotografías y listas de sus objetos de consumo favoritos.  Una vez recibida esta vasta base de datos de seres humanos, féisbuc
simplemente tiene que vender la información a publicistas, o como Zuckerberg lo pone en su blog: “tratar de ayudar a la gente a compartir información con sus amigos acerca de cosas que ellos hacen en la red”.
Y ciertamente, esto es precisamente lo que está ocurriendo.
En noviembre del año pasado, féisbuc anunció que 12 firmas globales se habían incorporado.  Estas firmas incluyen Coca-Cola, Blockbuster, Verizon, Sony Pictures y Condé Nast.  Entrenados en hablar mierda de mercadotecnia del más alto orden, sus representantes hicieron entusiastas comentarios en los siguientes términos:
“Con avisos en féisbuc, nuestras marcas pueden ser parte de la forma en que los usuarios se comunican e interactúan en féisbuc” – Carol Kruse, Vicepresidente de mercadotecnia global interactiva, Coca-Cola Company.
“Nosotros vemos esto como una manera innovadora de cultivar relaciones con millones de usuarios de féisbuc al hacer posible que ellos interactúen con Blockbuster de manera conveniente, relevante y entretenida” – Jim Keyes, Secretario y CEO de Blockbuster. –“Esto va más allá de crear impresiones de publicidad.  Esto es haciendo que Blockbuster participe en la comunidad de consumidores para que, en retribución, los consumidores se sientan motivados a compartir los beneficios de nuestra marca con sus amigos”.
“Compartir” es idioma/féisbuc para decir “publicitar”.  Firma tu contrato con féisbuc y te vuelves un libre, caminante y parlante aviso de Blockbuster o Coca-Cola, exaltando las virtudes de estas marcas a todos tus amigos.
Vemos la “comodificación” de las relaciones humanas, la extracción de valores capitalistas de la amistad.
En comparación con féisbuc, los diarios, por ejemplo, comienzan a verse desesperanzadamente anticuados como modelo de negocios.  Un diario vende espacio de publicidad a negocios buscando vender cosas a sus lectores.  Pero el sistema es mucho menos sofisticado que féisbuc por dos razones: una es que el diario tiene que acarrear con los molestos costos de pagar a los periodistas para que suministren el contenido.  Féisbuc obtiene el contenido gratis.  El otro es que féisbuc puede orientar la publicidad con una precisión mucho mayor que la de los diarios.  Basta que admitas en féisbuc que tu película favorita es “This is Spinal Tap”, y cuando salga una nueva versión de la película puedes estar seguro de que van a estar mandándote publicidad directa.
Es cierto que féisbuc recientemente se metió en problemas con su programa de publicidad intrusivo Beacon: los usuarios fueron notificados que uno de sus amigos había hecho una compra en ciertas tiendas en línea.  Unos 46.000 usuarios sintieron que este nivel de publicidad era intrusivo, y firmaron una petición llamada “¡féisbuc: basta de invadir mi privacidad!” para expresarlo.
Zuckerber se disculpó en el blog de su empresa.  Ha escrito que han cambiado por un sistema de opción positiva del usuario dispuesto a recibir publicidad.  Pero yo sospecho que esta pequeña rebelión contra el ser despiadadamente comodificados va a ser olvidada pronto.  Después de todo, fue en la mitad del siglo XIX que en el Reino Unido hubo una revuelta civil contra la idea del establecimiento de una fuerza policial.
Aún más, ¿alguno de ustedes, usuarios de féisbuc, ha leído alguna vez la política de privacidad?  Ésta te dice que en realidad no tienes mucha privacidad.  Féisbuc pretende que se trata de libertad, pero...¿no es en realidad más como un régimen virtual totalitario, ideológicamente motivado, con una población que pronto va a ser mayor que la del Reino Unido?
Thiel y el resto han creado su propio país; un país de consumidores.
Ahora tú, como Thiel y los otros nuevos maestros del ciber-verso, puedes encontrar este experimento social tremendamente excitante.  Aquí finalmente está, ese estado de Ilustración largamente añorado desde que los Puritanos del siglo XVII partieron a norte américa, un mundo donde todos son libres de expresarse como quieran, de acuerdo a quién está observando.  Las fronteras nacionales son cosa del pasado y todos retozan juntos espontáneamente en un espacio virtual.  La naturaleza ha sido conquistada a través de la ilimitada ingeniosidad del hombre.  Sí, y tú puedes decidir mandarle al genio inversionista Thiel todo tu dinero, y ciertamente vas a estar esperando impaciente la venta pública de acciones del imparable féisbuc.
O puedes reflexionar que en realidad no quieres ser parte de este fuertemente financiado plan de crear una árida república virtual global, donde tu mismo yo, y tus relaciones con tus amigos son convertidas en mercaderías en venta a gigantescas marcas globales.  Puedes decidir que no quieres formar parte de este intento de adquisición hostil de las acciones del mundo.
Por mi propia parte, yo me voy a retraer de todo esto; permanecer lo más desconectado posible, e invertir el tiempo que ahorro al no entrar a féisbuc haciendo algo útil, como leer un libro.
¿Por qué quisiera yo perder mi tiempo en féisbuc cuando no he leído todavía el poema Endymion de John Keats?  ¿Y cuando todavía hay semillas que plantar en el fondo de mi casa?
No me quiero retraer de la naturaleza.  Me quiero reconectar con ella.  ¡Al diablo con el aire acondicionado!
Y si me quiero conectar con la gente a mi alrededor, voy a recurrir a una vieja tecnología; es gratis, es fácil y proporciona una experiencia individual única en materia de compartir información: se llama hablar.
Traducción del inglés: Rolando “El Negro” Gómez
Coyoacán, 17 de julio del 2011
The Guardian – 14 de enero del 2008