8/7/11

El paradigma de la felicidad desde la concepción de Karl Marx


La felicidad es la motivación principal de los seres humanos. Esta motivación nos lleva a conseguir todo aquello que nos satisface, pero en una visión de conjunto de lo que se busca es la satisfacción de la sociedad en general. Las grandes desigualdades no han podido ser controladas, sino que han ido creciendo con el paso del tiempo, esta situación no permite que los seres humanos dedicamos un tiempo a autoanalizarse, para saber cuáles son nuestras necesidades espirituales.
Lo espiritual ha pasado a un segundo plano, ya que, en la realidad en la que nos encontramos importa más el hecho de tener riqueza material para poseer todo lo que queremos. En la contemporaneidad, ha ido creciendo la gran influencia de las grandes potencias mundiales en lo que tiene que ver con la imposición de modelos económicos, políticos y culturales en los países menos desarrollados, pero esta imposición no ha tenido una muy buena repercusión en estos países de nivel económico, social y político crítico, donde las crisis estructurales son determinantes del grado de pobreza, como consecuencia de la débil presencia del Estado en los mismos.
Desde este punto de vista, el propósito de este ensayo es analizar la visión de Karl Marx sobre la felicidad dentro del contexto social, para lograr este objetivo, partiré de mi propia tesis:
“La felicidad representa para los seres humanos aquellos momentos o situaciones de las que se deriva la consecución de un fin material o espiritual que le permiten a cada persona alcanzar el máximo de satisfacción para un beneficio adquirido, desde el punto de vista social, la felicidad se consigue a través del bienestar de la sociedad a través de las políticas de Estado “.
Esta tesis será desarrollada a través de los siguientes capítulos:
El primero plantea una definición sobre el término paradigma,
El segundo capítulo plantea una definición de riqueza material y riqueza espiritual.
El tercer capítulo plantea la racionalidad como contradicción entre ricos y pobres.
El cuarto capítulo trata sobre las implicaciones de las relaciones de producción en la felicidad del ser humano.
El quinto capítulo desarrolla el concepto de Marx sobre la felicidad como un puente para conseguir el bienestar del conjunto de la sociedad. Algunos paradigmas han tenido un importante discernimiento en el campo de las ciencias, pero para personas del común no están sencillo discutir o refutar sobre temas que se vuelven confusos y quizás no son de su interés.
El grado de significación de un paradigma varía de acuerdo a la importancia que representa tanto para el especialista en el tema como para el conjunto de la sociedad.
Un paradigma es el resultado de los usos y costumbres, de creencias establecidas de verdades a medias, un paradigma es ley, hasta que es desbancado por otro nuevo.
Khun establecía que al cambiar el paradigma todo volvía a cero, pero los paradigmas son más complejos ya que no actúan aislados, interactúan así mismo con los demás.
Cada vez surgen más paradigmas, ya que entendiendo que no hay verdades absolutas, que en cambio a lo largo de la historia el hombre ha intentado aproximarse a una explicación científicamente válida sobre nuestra existencia en la tierra, lo que ha generado una necesidad urgente de llegar a la verdad a través de diferentes medios.
La ciencia en particular se ha convertido en el eje central para desvelar los paradigmas.
Los paradigmas pueden tener vigencia miles de años como consecuencia de los intereses creados por algunos círculos de poder que intentan prolongar este paradigma creando soportes y otros paradigmas que sostengan el paradigma actual.
En las épocas de crisis los viejos paradigmas se rompen para dar paso a uno nuevo. El cambio de paradigma supone una visión particular de la realidad en turno.
Estas clases tienen un grado de dependencia entre sí que se traduce en:
"... la relación del obrero con los objetos de su producción, pero estos objetos de su producción son concebidos como las cosas de la naturaleza incorporadas y transformadas por los sujetos”.
El sistema capitalista, es aquel donde los individuos privados y las empresas de negocios llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes y servicios mediante complejas transacciones en las que intervienen los precios y los mercados. (“Capitalismo”, Microsoft ® Encarta ® 2009).
Esta apropiación de la naturaleza para transformarla en pro de su propio beneficio es el que genera la lucha por el control de la tierra.
La riqueza material puede representar para las personas sinónimo de felicidad, aunque este concepto es bastante amplio y cada persona lo interpreta de acuerdo con la situación vivida.
Algunas personas asocian la felicidad con la riqueza material, ya que según ellas les provee de todo lo que necesitan.
La visión que ha surgido en la contemporaneidad es asociar la felicidad con el dinero, lo que le crea al sujeto un nivel o grado de dependencia, por tanto, en las sociedades los fenómenos de producción (aquellos donde el trabajador transforma la materia prima en un producto determinado que tiene como finalidad satisfacer unas necesidades), han fundamentado una gran influencia en la mentalidad de los ciudadanos: el surgimiento de la sociedad de consumo, entendida como el consumo no productivo que es el resultado de la decisión de un individuo o de una familia de adquirir determinados bienes y servicios, en general para su sostenimiento y manutención. De forma análoga, puede ser el resultado de la decisión de una administración pública, los fines son similares: el mantenimiento de la actividad y la prestación de servicios a los ciudadanos.
El mercado es considerado como un dios, el cual está dotado de todo lo que necesita el sujeto para entrar en línea con otras culturas.
El nivel de consumo determina el grado de satisfacción de las personas, sus intereses individuales estarán permeado por la idea de competir con otros sujetos en la tenencia del poder.
Los principios de las personas se debilitan, lo que genera la ruptura de las relaciones sociales, la consecuencia es el desencadenamiento de actos violentos, relaciones de producción basadas en el monopolio del capital, sectores vulnerables y sometidos el control de grandes grupos de poder.
A partir de 1989 aparece el segundo mundo y el tercero no existe.
Este mundo unipolar se consolida desde la política, el económico, pasando por el de las comunicaciones.
Este mundo unipolar viene del paradigma del neoliberalismo, que plantea como ideas centrales:
El centro es el mercado, produce para vender, vende para ganar, gana para acumular, acumula para invertir, invierte para producir
Dentro de esta nueva concepción de Estado, se plantea que el Estado es absoluto y que es necesario para posibilitar la libertad absoluta del mercado y garantizar militarmente su funcionamiento libre. Por tanto, el mercado es fino, medio y método, no hay nada ni nadie más importante que el mercado y todo lo que se oponga al mercado hay que eliminarlo.
Surgen entonces cuatro ideas fundamentales dentro de la globalización:
Generar un pensamiento único: Tenemos que ser pragmáticos, acabar con sueños, esperanzas, utopías y otras realidades. Tenemos que conseguir individualismo : El sujeto desarrolla una mentalidad egoísta, que se basa en la defensa de sus intereses particulares. El hedonismo: La búsqueda del placer a través del consumo . Nihilismo : Es un desgaste de las religiones, donde la búsqueda de la trascendencia se logra en lo trascendente, pero sin duda no hay una trascendencia que lo satisfaga.
El desarrollo de la dimensión espiritual del hombre es una de las más importantes y la más frágil, ya que el predominio de nuevos modelos económicos ha generado la deshumanización total del hombre.
La globalización es un fenómeno el cual ha generado un gran impacto sobre valores y representaciones de una época de cambios acelerados, donde el signo de la contemporaneidad es la aceleración de los tiempos y el creciente individualismo. Porque no sólo se trata de una época de grandes cambios, sino de un cambio de época, donde el viejo se derrumba y el nuevo no llega a aparecer, lo que tiñe la existencia de un sentimiento dominado por el malestar difuso y la incertidumbre.
Las certezas conquistadas por la Modernidad son socavadas por la turbulencia de los cambios que desnudan las limitaciones de la comprensión humana para entender lo que está sucediendo así como acechar las tendencias a futuro. Y este aumento del dinamismo del cambio económico-tecnológico y cultural, genera una crisis de los mapas cognitivos previos, provocando no sólo que la nuestra sea caracterizada como la era “del vacío”-de acuerdo a Lipovesky-, de pérdida de fundamentos, sino que también lo sea, por la disolución de la comunidad homogénea, nacional o patriótica, la de “la pérdida del nosotros”.
La riqueza espiritual es aquel grado de relación que establece un ser humano con un ser superior y esta relación le permite adquirir valores que contribuyen a la formación de su personalidad y el desarrollo de una sensibilidad, la que le permitirán ejercer facultades en pro de una comunidad.
Muchas personas a través del desarrollo de la vida espiritual han encontrado motivos para vivir, es decir, lo han encontrado sentido a la vida [y] .
Para algunos la felicidad la encuentran a través de la espiritualidad, no hay pesimismo, ni egoísmo, ni envidia ni falta de seguridad. Hay una fuerza interna que te da pleno control sobre tus decisiones y sobre tus actos.
En consecuencia hay una gran división en el mundo que se traduce en sectores clasificados entre ricos y pobres.
La pobreza concebida como un impedimento para acceder a todo lo que el mismo hombre ha creado: la transformación de la naturaleza en los medios necesarios para sobrevivir.
Piensa entonces, que los pobres son más infelices, cuanto más pobre son.
Aquí debemos detenernos a reflexionar: hay dos clases de riqueza. La riqueza material y la riqueza espiritual, pueda que se tenga una, pero abunde la otra.
Tomas Hobbes en su obra Leviatán, plantea que la naturaleza ha hecho a los hombres tan iguales en las facultades del cuerpo y el espíritu que, si bien hay un hombre más sagaz de entendimiento que otro , si se hace una comparación entre uno y otro, tanto el débil como el fuerte tienen las mismas condiciones para acceder a un beneficio cualquiera.
Por lo tanto, si ambos desean la misma cosa, y de ninguna manera pueden disfrutar ambos, se vuelven enemigos y en consecuencia intentan aniquilar o subyugar uno a otro.
Se puede decir bajo el argumento anterior, que no hay razón para excluir al hombre que no tiene las mismas capacidades, ya que en efecto éste también tiene herramientas que puede utilizar a su favor para lograr este beneficio .
En la naturaleza del hombre, se encuentran tres causas principales de discordia: la competencia, la desconfianza y la gloria.
La primera causa impulsa a los hombres a atacar para conseguir un beneficio, la segunda, para conseguir seguridad, la tercera para ganar reputación. (Hobbes Tomas, Leviatán. Págs., 99, 100,101).
Para Karl Marx las relaciones de producción se dan entre agentes de la producción las cuales pueden agruparse en: relaciones técnicas de producción y relaciones sociales de producción.
En las relaciones técnicas de producción debemos distinguir entre dos tipos de proceso de trabajo: individual y cooperativo. El proceso de trabajo individual es realizado por un trabajador que trabaja de manera aislada transformando una materia prima determinada en un producto determinado. Este es el caso del artesano o del pequeño productor campesino.
El proceso de trabajo cooperativo es realizado con la participación de varios trabajadores. Se caracteriza fundamentalmente por la existencia de un trabajo social común, que si se realiza a una escala suficientemente amplia requiere una dirección para poner en armonía las diferentes actividades individuales.
Por lo tanto, las relaciones sociales de producción, se establecen entre el propietario de los medios de producción y el trabajador, este último se encarga de transformar la materia prima en producción, y esta producción le garantiza al propietario el crecimiento de su capital.