5/7/11

Chirica es el verdadero nombre de Ciudad Guayana

Vista panorámica de la ciudad que debería llamarse Chirica

Francisco Sierra Corrales
La zona de nuestra Orinoquia, en donde confluye el rio Caroní con el Orinoco, denominada desde hace 50 años, Ciudad Guayana (Guayana es una zona no una ciudad), que fue “fundada” por el cipayo Rómulo Betancourt, en 1961, en plena represión y aniquilamiento del movimiento revolucionario que generó el 23 de enero de 1958 (La juventud de AD que había constituido partido aparte llamado MIR, el PCV y la fracción revolucionaria de URD, encabezada por el héroe nacional Fabricio Ojeda).

Ciudad Guayana (El nombre, San Félix vieja, tiene 500 años, que debe dársele prioridad a su nombre indígena “Chirica”). Esa “Ciudad Guayana” del puntofijismo, que no fue ninguna ciudad “nueva”, ya que existía San Félix vieja, al margen derecho de la desembocadura del Caroní al Orinoco, y a la cual, quien al igual que a lo que hoy es Ciudad Guayana, debe dársele prioridad al nombre indígena de “Chirica”; ese debe ser el nombre de nuestra capital económica y urbe más poblada de la Guayana Venezolana (Estados Delta Amacuro, Amazonas y Bolívar), por lo que ese nombre nuevo, a algo que ya existía y tiene historia, fue una verdadera usurpación, un verdadero agravio a los Guayaneses.
Las nuevas generaciones de Guayaneses tienen la responsabilidad histórica de realizar el desagravio de que fuimos víctimas por parte de la falsa democracia adeco-copeyana y que la generación culpable de tal desagravio, no supo mantener ni cuidar, cual es un patrimonio histórico, que nació con la venezolanidad y la americanidad.
Lo que hoy en día se conoce por Venezuela fue tomada en cuenta por el invasor fundamentalista Español (Estado sometido a la tutela del Vaticano), precisamente por la leyenda de El Dorado, que los invasores cruzados no habían detectado muy bien su ubicación, pero se imaginaban que su penetración era por el Orinoco, ora la ubicaban en Colombia pero dentro de la Orinoquia, ora al sur de lo que hoy es Chirica, hoy conocido como San Félix, y allí fue donde nació el nombre de Guayana, que significa “Hombre Blanco”, de haber vivido más tiempo Moroquito, cacique indígena de la zona, asesinado por la expedición en donde vino Diego de Ordaz, en vez de darle ese nombre, le hubiese dado el nombre “maldición” porque para el indígena el hombre blanco fue una verdadera maldición.
La leyenda de El Dorado hace que Chirica sea permanentemente atacada por piratas ingleses, de la talla de Francis Drake y Morgan, fundadores del Imperio filibustero anglosajón del cual es heredero el yanqui, el que “aquí lo tenemos hoy”, como dijo nuestro Alí Primera, quienes fueron derrotados y jamás pudieron penetrar la Guayana para llegar a El Dorado, y no les tocó de otra que irse con su música a otro lado, pero Chirica, no solo fue asediada por piratas ingleses, lo fue también por piratas franceses y holandeses, quienes hoy, no es casual que tengan las Guayanas Francesas o Cayena y la Holandesa o Surinam. Y la historia, a la cual hay que profundizar e investigar porque es la historia de Venezuela y del origen de nuestra americanidad y venezolanidad o Abya Yala (Tierra de gracia en Maya, que debe ser el verdadero nombre de Centro y Sur América y el Caribe conjuntamente con México), en este caso sería nuestra Abyalidad.
La historia anterior, es la historia de 300 años, hasta que llegó Piar a Chirica, y dio la batalla del cerro que le debe dar el nombre a la ciudad, es decir, que cuando celebramos los 50 años de una “nueva ciudad”, le estamos robando esos 300 años a nuestra Chirica de historia y heroicidad: pero no conforme con eso, somos tan abusadores que después de robarle a Chirica 300 años, como si fuera un día, le robamos otros 150 años más, que son años de historia patria e independencia, ya que de Piar no haber dado la lidia en Chirica, no queda el camino abierto para tomar Angostura e instaurar el cuartel general allí y hacer el Congreso de Angostura, piedra angular de la Colombia Bolivariana y de la libertad definitiva del imperio Español en Nuestra América.

Luchando en contra del naciente imperio filibustero anglo-sajón, fue cómo nació nuestra verdadera nacionalidad
Muchos historiadores dicen que nuestras nacionalidades nacieron con la invasión de Napoleón a España, lo que dio motivo a que las colonias de ultra mar se independizaran, pero si bien la invasión napoleónica fue la gota que rebasó el vaso, nuestras nacionalidades nacen luchando en contra del imperio pirata y filibustero Anglo Sajón (Inglaterra), ya que la metrópoli había sufrido una derrota con la Reina Isabel I, en donde fue derrotada la armada invencible de Felipe II en 1585, todo los dos siglos subsiguientes, (XVII y XVIII), Inglaterra trato en vano de apoderarse de las “Indias Hispánicas”, pero el éxito fue muy poco, mas por resistencia de los “Españoles de ultramar” que por los Españoles peninsulares quienes recibían una pela del imperio inglés.
En esa defensa en contra del filibustero inglés, padre del nuevo filibustero yanqui, se forjo nuestra nacionalidad nuestra americanidad, nuestra venezolanidad, nuestra abyalidad, durante 200 años, y allí está la heroicidad de Chirica, una de las poblaciones más atacadas por el pirata anglosajón, francés y holandés y que fue quemada más de tres veces, producto de una las riquezas que el hombre blanco cruzado mas ambicionó como lo fue la ciudad de El Dorado.
Por ello concluyo, protestando por la celebración de apenas 50 años de Chirica, protesto el robo de 450 años de gloria, de grandeza, de resistencia de abyalidad.
Chirica tiene 500 años y no 50; la revolución bolivariana aun no ha reivindicado la falsificación y distorsión de la historia de Guayana por parte de la partidocracia puntofijista. Robándole la historia anti-piratesca y de resistencia y luego de piedra angular para la independencia de América del Sur, el Imperialismo y su lacayo, el puntofijismo pensó que así harían más fácil de dominar y dócil al Guayanés, y con ello se les haría fácil impulsar lo que llamaron el “Proyecto Guayana”, que no era el mismo de la Junta Revolucionaria de Gobierno de 1945 o del PDN sino que era un proyecto adocenado e hijo del pacto de New York (Verdadero nombre del puntofijismo), hacer de Guayana un enclave para sacar por el rio padre hacia el Atlántico, materia prima y semi-elaborados baratos, hechos en Matanzas.
Ese fue el proyecto de Leopoldo Sucre Figarella y de crear una “nueva” ciudad en 1961, ese no es el proyecto Guayana del 45, el cual, y parece mentira, su impulsor fue Pérez Jiménez y por eso, en parte su caída jaloneada por Washington, de ahí la reunión en New York, en el Hotel Waldorf Astoria y luego en la Casa Blanca de Betancourt, Caldera y Villalba con los hermanos John y Allan Foster Dulles, el primero director de la CIA y el segundo, Canciller de Dwight Eisenhower, presidente gringo en 1953-1961.
El proyecto Guayana que debe desarrollar la revolución bolivariana es el del 1945, mejorado y ampliado, del desarrollo de una empresa pesada propia, es el del desarrollo aguas abajo para convertirnos en un poderosos país industrializado, es el del plan Guayana Socialista, el del control obrero y no el del puntofijismo cocinado en New York de 1961, cuyo ejecutor fue Leopoldo Sucre Figarella; es el proyecto que quiso borrarle la historia de 450 años a Chirica, para iniciar una nueva historia adocenada, sometida, sumisa.
Nos corresponde, y es un compromiso obligante, de los Guayaneses contemporáneos, reivindicar y hacerle desagravio histórico a Chirica, en su verdadero espíritu anti-filibustero anglosajón cuyo heredero genuino es el Imperialismo Yanqui, que hasta al inglés y español jodió como dijo Alí Primera. 
Título original: “Chirica: el robo de 450 años de historia heroica”
Fuente: http://www.aporrea.org/regionales/a126181.html