1/6/11

¿Qué opciones tienen los países en desarrollo para hacer frente a la crisis financiera?

Daniel Munevar
Con esta pregunta como eje central de las discusiones, fue celebrado en Ginebra, Suiza, el Foro “Turbulencia Financiera Global: Opciones para Países en Desarrollo”. El evento, organizado conjuntamente por el South Centre, CAP y TWN, tuvo lugar entre los días 25 y 26 de Mayo. Este contó con la participación de representantes de ONGs especializadas en temas de finanzas, comercio y desarrollo provenientes de 5 continentes, así como investigadores de la OIT y UNCTAD. La Red CADTM Abya Yala Nuestra America estuvo presente con la asistencia de Jorge Marchini (Argentina-OID) y Daniel Munevar (Colombia-CADTM).
Las cuestiones abordadas en el Foro tienen una fuerte resonancia con las controversias que actualmente tienen lugar en America Latina respecto a los posibles caminos a seguir para asegurar un desarrollo sostenible e inclusivo en la región. Es interesante resaltar los contrastes entre las perspectivas optimistas que caracterizan a los pronósticos oficiales respecto al futuro crecimiento económico de la región, con la sombría perspectiva expuesta en los debates.

La dependencia de los países de America Latina de sus ingresos por exportaciones de materias primas, así como el rol cada vez mas prominente flujos especulativos en su financiamiento externo, pone a la región en una posición especialmente vulnerable ante cambios en la situación financiera global. Ello se debe a que ambas tendencias están sustentadas en dinámicas especulativas y por ende pueden experimentar un fin abrupto e imprevisto. En el caso de los altos precios de las materias primas, asociadas a la financierizacion de los mercados de futuros donde se fijan los precios. En el caso de los flujos de capital, asociadas a las políticas monetarias de la Reserva Federal de los Estados Unidos y el Banco Central de Europa que inducen al llamado carry trade con las monedas de la región.
Es preocupante entonces la falta de esfuerzos a nivel oficial para proteger los países de los efectos financieros y estructurales de la actual coyuntura, y crear las condiciones para evitar una nueva crisis. Ante este panorama, se requiere que America Latina comience a prepararse para lo que se vislumbra como un difícil periodo de caída de precios de materias primas y falta de disponibilidad de fuentes de financiamiento externo, asociado a varios factores tales como la desaceleración del crecimiento económico de China, o la crisis de la deuda en Europa. Entre las medidas que podrían tomarse en el corto plazo esta la creación por parte de los países de America Latina, junto con otros países del Sur Global, de un frente común para pedir la regulación de los mercados de futuros de materias primas y así eliminar la fuente de la inestabilidad y volatilidad que aqueja a dichos mercados. A lo anterior es necesario agregar la adopción de fuertes controles de capital que busquen controlar los impactos negativos, en términos de apreciación de las monedas y rápida expansión del crédito, causados por los flujos de capital especulativo que están entrando de forma masiva a la región.
En las discusiones también se trato el tema del impacto negativo de las finanzas sobre la actividad productiva, desde las perspectivas del empleo y la inequidad. El director de estudios económicos de la OIT, señalo como el crecimiento del sector financiero a nivel global no se ha traducido en mayores niveles de inversión. Por el contrario, en aquellos países donde las finanzas se expandieron mas rápidamente durante periodos de desregulación financiera se han presentado los mayores deteriores en términos de incrementos del desempleo y la desigualdad. Ello se debe a la mayor volatilidad económica asociada a la fragilidad financiera causada por la desregulación del sector. De esta forma la OIT hace énfasis que a la hora de enfrentar el desempleo y la informalidad, lo importante es el tipo de crecimiento económico mas que su velocidad. Su propuesta es el apoyo activo y directo a sectores dinámicos con alta capacidad de generación de empleo que permitan aumentar la inclusividad del mercado laboral. Es claro que este tipo de propuesta dista mucho del discurso y practica en materia de política económica en la mayoría de los países de la región.
El ultimo bloque de debate estuvo relacionado con las limitaciones en materia de políticas para el desarrollo y riesgos que imponen la firma de TLC y TBI. Se llamo especialmente la atención sobre el hecho que este tipo de acuerdos impiden la imposición de controles de capital para proteger a los países de ataques de capital especulativo. Al mismo tiempo pueden bloquear la declaración de moratorias o default sobre deuda soberana de un país toda vez que en algunos de estos tratados, los flujos de deuda están incluidos dentro de la categoría de flujo de inversión. De esta forma en un evento de cesación de pagos, los acreedores de un país pueden recurrir a la protección legal ofrecida por el tratado para forzar el pago de las acreencias independiente de las razones que justifican la acción soberana del no pago.
Ante un panorama tan complejo, dominado por los intentos del G-20 de controlar de acuerdo a sus interés la agenda multilateral en temas claves como finanzas o cambio climático, se hace apremiante acelerar el proceso de integración regional. En la medida que los foros multilaterales tradicionales fallen en atender los reclamos y necesidades de los países del Sur, es necesario crear mecanismos propios que permitan defender aspectos claves tales como la soberanía alimentaria, energética o de la salud. Solo en la medida que los países de la región reconozcan la importancia de defender dichas premisas será posible avanzar en la búsqueda de un sistema económico sostenible y equitativo para todos los habitantes del planeta.