19/6/11

La "quiebra suave" de Grecia fue idea del Deutsche Bank


Rafael Poch
El ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble, convirtió en propuesta alemana en Europa un recurso del sector financiero para recuperar imagen sin apenas desembolso.
 Las propuestas de “quiebra suave” para Grecia con participación voluntaria de los bancos en el rescate, presentadas por Alemania a principios de mes y que ahora están en el centro del agitado debate europeo sobre la crisis del euro, fueron obra del Deutsche Bank. Las líneas maestras de la carta enviada el 6 de junio al Banco Central Europeo y al Ecofin por el ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, fueron confeccionadas por el principal banco alemán, bajo la dirección de su jefe, Josef Ackermann.
Así se desprende del documento Proposal for Burden sharing without haircouts (Propuesta para distribuir cargas sin quita) elaborado por el Deutsche Bank al que ha tenido acceso la televisión pública alemana WDR. El documento recoge los aspectos esenciales del actual debate; la ampliación de siete años del plazo de vencimiento de la deuda griega, y una “reprogramación suave” con participación de los bancos y acreedores privados, una coincidencia casi total con la propuesta del Ministerio de Finanzas alemán. El ministerio ha reconocido haber “recibido” el documento, pero niega cualquier influencia de este en su política.
“Es el procedimiento habitual del departamento de finanzas para obtener una imagen completa del estado del debate”, ha dicho un portavoz del ministerio. Respecto al Deutsche Bank, “no comenta sus contactos con el Ministerio de Finanzas”, ha dicho su portavoz.
La propuesta atribuida al Deutsche Bank, que Schäuble presentó el 6 de junio y que se filtró a la prensa al día siguiente, sirvió para aplacar el escepticismo del Bundestag ante un segundo rescate griego. El 10 de junio el Bundestag aprobó nuevas ayudas a Grecia con la condición de que los acreedores privados (bancos, fondos y compañías de seguros) participaran en el esfuerzo, sin que los diputados supieran que estaban votando una receta del Deutsche Bank.
“Que debamos hacer que el sector privado participe por razones de política interna alemana, sólo sirve para que todo nos salga mucho más caro”, ha declarado el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, al Sudddeutsche Zeitung.
Durante el último año, el sector público ha venido comprando la deuda griega de la banca, las cajas de pensiones y las compañías de seguros, en lo que no es más que la continuación del salvamento de los bancos practicado en la primera fase de la crisis. En este proceso la banca alemana se ha desprendido de mucha más deuda griega que la francesa. Gracias a este proceso, la siempre popular “participación del sector privado” alemán en el rescate griego, relacionada con el monto de deuda que posee, se ha podido convertir en un asunto muy barato para el sector financiero alemán, tal como muestran las estadísticas. 

Nacionalización de riesgos 
En 2009 el grueso de la deuda griega estaba en manos privadas. Hoy el 37% es responsabilidad de instituciones públicas, como el BCE y el FMI. Con cada tramo del rescate europeo que se da a Grecia, disminuye el peso de la deuda de bancos, cajas y fondos privados, y aumenta la parte sostenida por instituciones públicas europeas. Se estima que para 2015 esa parte habrá aumentado a un 56%, mientras que los bancos sólo tendrán un 8% y las aseguradoras privadas un 11%. 
En lugar de afrontar el problema griego con una enérgica reestructuración, los ministros de finanzas de la UE y el Banco Central Europeo juegan a ganar tiempo. Ese tiempo se dedica a alterar la estructura de la deuda griega, mediante su nacionalización a cargo del contribuyente europeo. Europa está poniendo dinero público en una deuda cuyo pago es más que problemático. El único sentido de la operación es continuar subvencionando al sector financiero. 
Esta nacionalización de los riesgos ha sido maquillada en Alemania por la retórica de “implicar al sector privado en el salvamento de Grecia”, lo que de paso sirvió para evitar que el Bundestag votara en contra de un segundo paquete de rescate a Grecia, lo que habría sido muy complicado para el gobierno. En su carta del 6 de junio, Schäuble propuso ampliar siete años el vencimiento de la deuda griega e implicar al sector privado en el rescate a fin de que, “al final el contribuyente europeo no acabe haciéndose cargo de todo”. 
“Debemos intentar poner fin al jueguecito según el cual unos se embolsan los beneficios y cuando las cosas no salen bien, pagan los contribuyentes”, explicó Schäuble en una entrevista con el Bild am Sontag. Sin embargo esta popular voluntad de “poner en cintura a los bancos” no es más que una comedia. Una comedia ideada y originada por el primer banco alemán, representante de un sector que se desprende de su riesgo griego transfiriéndoselo al sector público.
El resultado ha sido que un recurso del sector financiero alemán para recuperar imagen sin apenas desembolso, que sintonizó con el interés del gobierno de Berlín para superar una complicada votación en el Bundestag, determina un debate europeo sobre la participación del sector privado que el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, describe como “jugar con fuego”. Juncker advierte de los riesgos de un contagio de la situación griega a Irlanda y Portugal, con duras repercusiones para la deuda de países como Bélgica, Italia y España. 
“Situación seria”
La situación del sector bancario alemán, “continua siendo seria”, reconoce la canciller Angela Merkel. En San Petersburgo, Josef Ackermann, dijo que “hay que evitar imperativamente que Grecia quiebre”. “Hemos de ayudarle y si necesita mas fondos hay que dárselos”, dijo. 
Según el diputado del Partido verde Sven Giegold, la polémica sobre la participación del sector privado en el rescate griego es “absurda”, lo que está pasando, dice, es que el sector financiero está dictando la agenda política europea. 
Dirigida al consumo interno alemán, la posición alemana en Europa ha creado otra tormenta en Bruselas y en los mercados, temporalmente aplacada el viernes por una declaración conjunta de Merkel y Sarkozy. En Alemania no puede evitarse cierta perplejidad por el protagonismo del Deutsche Bank. 
“Es inaudito que una de las partes interesadas, el Deutsche Bank, claramente involucrado en el sector financiero, presente una propuesta y que ésta se adopte sin más y se presente como la posición de Alemania en Europa”, dice Carsten Schneider, diputado del SPD. “Eso quiere decir que no se están representando los intereses generales, sino los de una gran corporación alemana”, dice. 
"Me parece muy preocupante que el Deutsche Bank lleve la batuta de las propuestas que el Señor Schäuble presenta a nivel europeo, porque significa que no representa los intereses de los contribuyentes de este país, sino los del sector financiero”, dice Frank Schäffler, miembro del grupo parlamentario liberal (FDP). 
La confianza de los ciudadanos en los políticos cae en picado en toda Europa. Sólo el 17% de los europeos declaran confiar en sus políticos. En Alemania sólo el 9%, cuando en 2010 era el 14%, según una encuesta divulgada esta semana por Die Welt.