17/6/11

La política del disimulo


Gustavo Márquez Marín  /  Especial para Gramscimanía
La MUD es una convergencia variopinta de factores políticos conservadores, con el denominador común  de buscar la derrota a Hugo Chávez y dar contramarcha a la revolución bolivariana, aunque sin explicitar la nueva dirección que le imprimirían al Estado, de resultar exitosos en su intento. A lo sumo, algunos de sus precandidatos están intentando  cabalgar el discurso bolivariano de la inclusión social y la participación popular, llegando incluso a ofrecer la continuidad de las Misiones. Pero, jamás se refieren abiertamente a  si mantendrán la política de soberanía petrolera o a la consolidación del Poder Popular o a si mantendrán una política exterior independiente de EEUU o a si continuarán dándole un papel protagónico a Venezuela en la construcción de la integración latinoamericana y caribeña. 
Pareciera que su intención es evadir el debate de fondo, mimetizando su verdadero perfil ideológico y programático cuarto republicano, agazapados en los resquicios de la coyuntura y promoviéndose como  “los gerentes eficiente que gobernarán para todos”. Esta “política del disimulo” reproduce el modo de hacer política de la IV en la “década dorada” del neoliberalismo. Basta recordar a CAP II y el desenlace del 27F para curarse en salud. Afortunadamente, el pueblo venezolano, habiendo alcanzado altos niveles de conciencia crítica y de participación política, sabrá valorar   lo que estará en juego en el 2012. No un mero cambio de Presidente sino,  la continuidad de un Proyecto  de País hacia la construcción de una Democracia Real y del Buen Vivir. Es en este terreno que debe darse el debate electoral.
A pesar del disimulo, en la posiciones negativas que asumen los Diputados de la MUD frente a temas medulares de las políticas públicas, se evidencia la verdadera orientación antinacional y antipopular que tendría un hipotético gobierno en manos suyas. Ejemplos recientes de ello,  es su no respaldo -en el PARLATINO- al ingreso de Venezuela al MERCOSUR, su abstención  en el rechazo de la AN a las sanciones de EEUU contra PDVSA y su negativa de apoyar los recursos para garantizar el financiamiento de la Gran Misión Vivienda y la Misión Agro Venezuela.