23/6/11

Análisis semiótico del ideolograma del liberalismo


Francisco Umpiérrez Sánchez
Las referencias bibliográficas
Las causas que motivan la elaboración de las reflexiones teóricas tanto en lo que afecta a la motivación como en lo que afecta al contenido son muy diversas. Tres textos teóricos han confluido en la elaboración de esta reflexión: “El dinero como relación social”, de Marx, “Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”, de Adam Smith, y “Pensamiento y Lenguaje”, de Lev Vygotsky.

Con Vygotsky he sabido apreciar la importancia del significado como unidad interna entre pensamiento y lenguaje o pensamiento e ideología, con Adam Smith he sabido apreciar el modo natural en que puede expresarse los intereses del capitalismo, y con Marx he sabido que la clave no está en ponerte de frente al ideolograma del liberalismo y echarlo a bajo por medio de otro ideolograma, sino en explicar cómo y bajo qué condiciones aquel ideolograma se genera.
El ideolograma del liberalismo
Por liberalismo entenderemos la ideología del capitalismo. El padre del liberalismo es Adam Smith. Este gran economista es el creador del ideolograma del liberalismo. Este ideolograma tiene distintos formatos, aunque todos tienen el mismo contenido esencial. En el capítulo II de la obra “Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”, Adam Smith se expresa en lo siguientes términos: “Cada individuo está siempre esforzándose por encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga. Es evidente que lo mueve su propio beneficio y no el de la sociedad. Sin embargo, la persecución de su propio interés lo conduce natural o mejor dicho necesariamente a preferir la inversión que resulte más beneficiosa para la sociedad”. Dicho de forma sucinta: persiguiendo los intereses particulares los individuos promueven necesariamente los intereses de la sociedad. Este es el ideolograma del liberalismo. Uno de lo significados de este ideolograma es el siguiente: el egoísmo lejos de perjudicar beneficia a la sociedad.
Definición de semiótica
Por semiótica entenderemos la ciencia que estudia el problema del significado en su integridad, esto es, atendiendo a todas sus dimensiones: histórica, política, económica, ideológica, sociológica, etc. Uno de los más importantes principios filosóficos marxistas es el siguiente: el ser social determina la conciencia. Expresado en términos semióticos quedaría como sigue: el ser social determina el significado de los ideologramas. En el caso que nos ocupa se trataría de analizar las determinaciones sociales concurrentes en el individuo de la sociedad burguesa que hacen posible la formulación del ideolograma del liberalismo. Podemos formular esta tarea en los siguientes términos: ¿De qué determinaciones sociales es expresión el ideolograma del liberalismo?
Sobre el término “ideolograma”
Inicialmente donde he puesto “ideolograma” había puesto “logotipo ideológico”. Reflexioné después sobre el significado de logotipo: elemento gráfico que sirve para identificar a una empresa, persona, institución, etc. Pensé primero que lo esencial al logotipo era la función identificadora y no la función significadora. Comprendí después que a los logotipos ideológicos no les era sólo esencial la función identificadora sino también la función significadora. Pensemos en algunos de los logotipos ideológicos. Pensemos en el logotipo ideológico del socialismo: a cada uno según su capacidad y a cada cual según su trabajo. Pensemos en el logotipo del comunismo: a cada uno según su capacidad y a cada cual según su necesidad. Pensemos en el logotipo ideológico del liberalismo: buscando su interés particular el individuo procura el interés social. Hay en todas estas consignas algo más que una función identificadora. La consigna del socialismo implica que si en esa sociedad cada persona percibe la riqueza según la cantidad y calidad del trabajo que ha aportado, entonces todavía predomina el derecho burgués. La consigna del comunismo, por el contrario, implica que predomina el principio de la necesidad en el reparto de la riqueza. Luego en esas consignas además de la función identificadora podemos destacar dos funcione semióticas más: la significadora y la ideologizadora. Por estas razones me he inclinado por emplear el término “ideolograma” en vez del término “logotipo ideológico”. Y entenderemos por ideolograma la consigna o consignas que cumplen por parte de quien la emite y respecto de las causas que defiende tres funciones semióticas: la identificadora, la significadora y la ideologizadora. Por medio de la función identificadora no sólo identificamos a la persona que emite el ideolograma, por ejemplo, ser liberal, sino la causa social que defiende, por ejemplo, el liberalismo. Con la función significadora destacamos todos los enunciados o consignas implicados en el ideolograma: uno de los significados fundamentales del ideolograma del liberalismo es el egoísmo. Y con la función ideologizadora damos cuenta de que por medio del ideolograma se persigue formar y dar contenido a la conciencia social de la gente.
El interés individual y el interés social
Les transcribo primero una cita extraída del capítulo del libro de Adam Smith mencionado anteriormente. Siempre es conveniente familiarizarse con la terminología y las formas discursivas del discurso o ideolograma que vamos a someter a análisis: “En la medida en que todo individuo procura en lo posible invertir su capital en la actividad nacional y orientar esa actividad para que su producción alcance el máximo valor, todo individuo necesariamente trabaja para hacer que el ingreso anual de la sociedad sea el máximo posible. Es verdad que por regla general él ni intenta promover el interés general ni sabe en qué medida lo está promoviendo. Al preferir dedicarse a la actividad nacional más que a la extranjera él solo persigue su propia seguridad; y al orientar esa actividad de manera de producir un valor máximo él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en sus propósitos. El que sea así no es necesariamente malo para la sociedad. Al perseguir su propio interés frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentase fomentarlo”.
Hay tres aspectos en estas ideas de Adam Smith que debemos destacar. Una: Adam Smith habla de los individuos que invierten capital, esto es, habla de los capitalistas, no de los trabajadores. Dos: reconoce que los capitalistas por término medio sólo piensan en su beneficio y seguridad particulares. Y tres: reconoce igualmente que los capitalistas no son conscientes del interés general, no saben que buscando su interés particular promueven los intereses generales y no saben en qué medida lo promueven. De esta manera Adam Smith, sin él tampoco pretenderlo, señala las limitaciones históricas de la clase capitalista y la inconciencia respecto de los intereses generales. En un mundo tan globalizado y donde los riesgos ecológicos son tan graves, carecer de conciencia de los intereses generales y de en qué medida son promovidos, invalidan a la clase capitalista como clase dirigente.
El ser social en el capitalismo
Debemos situar nuestra reflexión semiológica en una época histórica determinada: en la sociedad burguesa, en la sociedad de la libre competencia. Si bien los precios y el valor de cambio, esto es, el dinero, pueden encontrarse ya en las sociedades esclavistas, sólo en las sociedades capitalistas los precios se establecen con arreglo a los costos de producción, y el cambio, y con ello el valor de cambio, ha penetrado en todas las relaciones sociales de producción. Estas son dos determinaciones históricas del capitalismo: que los precios se determinen de acuerdo a los costos de producción y que el dinero haya alcanzado a todas las relaciones sociales de producción.
Hablemos del individuo de Adam Smith, aquel que busca que su capital produzca el máximo valor y el máximo beneficio. Imaginemos que es un industrial. La producción de este individuo depende de los demás productores. Necesita maquinaria, materias primas, combustibles e instalaciones. Necesita, por lo tanto, de los otros. Pero no sólo vive esa dependencia, necesita también vender su producto para obtener dinero y así procurarse sus propios medios de vida. Necesita por tanto del consumo de los otros. Vemos que este individuo del que habla Adam Smith es un individuo absolutamente dependiente. Esta dependencia se expresa en la continua necesidad del intercambio y en la continua necesidad de un medio universal de cambio, esto es, del dinero. Resulta curioso que el individuo del que habla Adam Smith, y que es presentado como el prototipo del egoísmo, es un ser absolutamente dependiente.
¿De qué es expresión el ideolograma del liberalismo?
Según Marx el chiste de la cosa no está en que buscando el interés particular el individuo procura el interés social, sino que el interés particular está socialmente determinado, que ese interés sólo puede realizarse bajo las condiciones impuestas por la sociedad. No está el interés particular por un lado y enfrente el interés de la sociedad, tal y como nos lo habíamos representado de acuerdo con las palabras de Adam Smith, sino que el interés particular del individuo capitalista está socialmente determinado. Cuando produce y cuando vende, esto es cuando actúa como individuo particular, necesita de los demás, no es nada sin los demás.
Expliquemos entonces por qué el capitalista al buscar su beneficio particular procura el beneficio general. Muy fácil: si quiere producir, tiene que comprar medios de producción. Por lo tanto, procura beneficio social en la medida que estimula la producción de los otros. Y si quiere vender, tiene que producir un bien o un servicio que sea necesario para la sociedad. Por lo tanto, en cuanto vendedor, procura un beneficio social, en primer lugar, porque produce algo que la sociedad necesita, y en segundo lugar, porque estimula el consumo.
Entonces ¿de qué es expresión el ideolograma del liberalismo? De la naturaleza interdependiente de la actividad del capitalista, de la naturaleza social de los intereses particulares del individuo capitalista. Resulta ahora que el ideolograma del liberalismo, que siempre ha sido presentado como una exaltación del individualismo y del egoísmo, no es más que el reconocimiento de la determinación social de los intereses particulares del capitalista, de la dependencia o interdependencia en la que viven todos los individuos en la sociedad capitalista.
Pequeña reflexión semiótica
Al ideolograma del liberalismo le hemos dado una base social. Hemos expuesto las condiciones donde ese ideolograma adquiere su significado y su sentido. Hemos expuesto las determinaciones sociales e históricas del individuo capitalista. Y hemos demostrado así como de esas condiciones, de esas determinaciones sociales, brota necesariamente el ideolograma del liberalismo. Hemos demostrado también que la naturaleza dependiente del individuo capitalista se expresa en tres factores: en el intercambio, en el medio universal de cambio o dinero, y en el ideolograma del liberalismo.
El significado no se presenta como un acto arbitrario del ideólogo del capitalismo -en este caso nos referimos a Adam Smith-, ni es resultado tampoco del acuerdo o convenio entre los hombres. El ideolograma del liberalismo es fruto del cambio que se produjo en las relaciones económicas entre los hombres que se inició en el siglo XVI y se fue consolidando durante el siglo XVIII. Fue un producto histórico. Y su necesidad y su sentido se conservarán mientras se siga conservando el sistema capitalista. Tal vez el futuro esté en esa generación de hombres que en sus actividades particulares sean conscientes del interés general y de la medida en que lo promueven. Tal vez el futuro esté necesariamente en la superación del individuo capitalista.