4/5/11

Slavoj Žižek prefiere El acoso de las fantasías


1. En este libro, Žižek se aproxima a otro asunto inabarcable con su ímpetu característico. La época actual, asegura, está plagada de fantasmas. Existe un creciente antagonismo entre la enorme abstracción de nuestras vidas, ya sea en la forma de digitalización o relaciones de mercado, y la avalancha de imágenes pseudo- concretas que nos rodean. El pensamiento crítico tradicional examina las conexiones entre las nociones abstractas y la realidad social concreta, pero ahora, sugiere Žižek, el procedimiento adecuado es el inverso: trabajar a partir de imaginería pseudoconcreta hacia lo abstracto. Alternando en sus ejemplos las diferencias nacionales en diseño de baños con el cibersexo, y las respuestas intelectuales a la guerra de Bosnia con la música de Robert Schumann, Žižek explora las relaciones entre fantasía e ideología, el modo en que la fantasía estimula el placer y a la vez protege contra sus excesos, las asociaciones del concepto de fetichismo con el de seducción fantasiosa, y el modo en que la digitalización y el ciberespacio afectan el estado de subjetividad.

2. La fantasía guarda con la realidad una curiosa relación de lejanía y proximidad. En definitiva, la fantasía crea un escenario en el que se opaca el horror real de la situación. Tal es la perspectiva lacaniana que rige todo este libro. Esa oscilación humana entre cercanía y alejamiento  de la realidad ocurre en todos los ámbitos de la vida, incluso en el amor. En nuestro tiempo, los medios masivos de comunicación no hacen más que apoyar fantasmáticamente ese acoso de fantasías que nos libera y nos aherroja. El cine, por ejemplo (y todo el libro está plagado de ejemplos fílmicos sobre este tema), nos da esa imagen fantasmática de la mujer "cuya fascinante presencia oculta la posibilidad inherente a la relación sexual".

Surge así un sujeto secreto  cuya libido relaciona lo sublime con lo abominable. Nada más peligroso que la apertura excesiva en el amor, la manifestación  de lo obsceno espiritual, que nos permite diferenciar teóricamente el goce del placer. En el terreno del poder político, esta obscenidad se hace flagrante: la nación se convierte en Cosa, en cosa nostra podría decirse. El "nacionalismo" es la irrupción de una serie de mitos  que organizan el goce social que al otro le parece excesivo.

La pregunta del sujeto consciente  no es ya "¿qué quiero?" sino "¿qué quieren los otros de mí?", lo cual nos introduce  en la turbiedad de los hechos en que nos vemos obligados a participar. Tal es el carácter intersubjetivo de la fantasía. A la postre, esa realización indulgente del deseo en forma alucinatoria (y no otra cosa es la fantasía) crea aquello que pretende ocultar y lo acrecienta, y acaba identificándose con una castración simbólica y una pérdida de realidad al desear y temer su cercanía.

Slavoj Žižek, cuyo prestigio intelectual ha crecido rápidamente en el mundo académico convirtiéndose en una de las personalidades más destacadas de la cultura contemporánea, tiene la extraordinaria virtud de exponer su notable talento de manera sumamente directa y seductora, llenando de ejemplos su profunda reflexión. Basta leer el primer párrafo del libro para que el lector inteligente descubra este nuevo ensayismo sorprendente.

El acoso de las fantasías es la versión en español de “The plague of fantasies”. La traducción es de Clea Braunstein Saal.

Žižek, Slavoj. El acoso de las fantasías, ed. Siglo XXI, México, 1999, 262 pp.