5/5/11

La extraña muerte de Osama y su posterior desaparición

Esta foto de Osama es más falsa que un billete de Bs. 40

El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari. ¿Tendrá algo que decir?

Jaime Sierra

El 1 de mayo de 2011, el guionista decide acabar con su personaje. Osama bin Laden, (Usāma bin Muhammad bin `Awad bin Lādin), habría sido ejecutado de un tiro en la cabeza por los “SEALs” norteamericanos. El personaje principal desaparece, pero esta historia de terror, lejos de haber terminado, tiene saga. Porque esta muerte, celebrada por no pocos ciudadanos norteamericanos, siembra más dudas que certezas, y más temores que tranquilidades.

¿Cómo se generó este ataque?. ¿Cuánto tiempo estuvieron los espías de la CIA observando el lugar?. ¿Cómo es que nada de esto llamó previamente la atención de las autoridades de Pakistán?.

De acuerdo a las versiones oficiales, (entiéndase como tal a las fuentes norteamericanas), Bin Laden habría sido muerto en su mansión en Pakistán, ubicada en la ciudad de Abbottābad, en una zona de alta seguridad militar, luego de un combate de 40 minutos y de la muerte de cinco personas, sin que ocurriera ninguna intervención de parte de las fuerzas paquistaníes. La mansión del líder, (o ex líder), está ubicada en Abbottābad, en Pakistán, a cerca de 180 kms. de las ciudades limítrofes afganas de Do Bandi y de Zar Burawul. Si no se contó con la anuencia de las autoridades de tal república islámica, es probable que el asalto al lugar, definido como una “fortaleza” de un millón de dólares, (cifra exigua para una defensa eficaz), se gestara desde alguna de estas ciudades, a guisa de una película de Stallone, desde el cielo, desde un helicóptero; (¿sólo uno?). Esto, de no mediar connivencia de los pakistaníes. Porque otra cosa es si la hubiera, ya que resulta dudoso que estos no se enterasen ni de la permanencia de Bin Laden en el lugar, ni del accionar del aparato de inteligencia norteamericano, así como de su falta de participación o intervención durante la escaramuza y en los momentos posteriores. Cuarenta minutos son un lapso prolongado para una zona altamente militarizada. Sobre todo si hubo de por medio una explosión que se escuchó a seis kilómetros, según la versión del testigo Sohaib Athar, www.bbc.co.uk/mundo/noticias/

Resulta extraño que luego de cerca de diez años de su búsqueda, fuera encontrado en su propia mansión, en Pakistán, y más extraño que pudiera permanecer de incógnito, durante cerca de dos años, sin ser detectado. Es extraño que tras años de cruentos bombardeos irracionales, crueles y altamente destructivos contra poblados, montañas, cuevas y aldeas de Afganistán, finalmente, como en el último capítulo de una larga historia de dudosa, monótona trama, es encontrado en Abbottābad. (No hay que olvidar que las tensas relaciones entre EEUU y Pakistán han obligado a este último a ser un aliado estratégico obligado de la potencia imperial, participando de los bombardeos contra las fuerzas talibanes ubicadas en sus fronteras con Afganistán, causando una gran cantidad de víctimas civiles, y provocando a la vez la huída y búsqueda de refugio de entre 600.000 y un millón de aldeanos pobres pakistaníes, según diversas fuentes).

Entonces: ¿Por qué ahora?. ¿Porqué muere Osama Bin Laden, justo hoy?. Muchos proclives a la teoría de la conspiración estarán de acuerdo con que existe un simbolismo en todo esto. Las “coincidencias” de las fechas con el anuncio de la muerte del fhürer nacional socialista Adolf Hitler, en 1945, no serían tales. Y es porque los asociados a las sociedades ocultistas secretas no pueden prescindir de sus simbolismos, son prisioneros de ellos. Otra explicación es que es la hora para establecer el denominado “nuevo orden mundial”, con un gobierno unificado, radicado en los Estados Unidos de América, específicamente en el edificio de la Reserva Federal, (o FED, cuyo emblema es muy parecido al de la CIA), que es un organismo no federal, privado, que en ese país cumple las mismas funciones que el Banco Central en Chile, y que es equivalente al Banco Central Europeo. Esto está patrocinado por el mismísimo Nicholas Rockefeller, (ver zeitgeist en internet). El nuevo orden mundial será impuesto, aparentemente, siguiendo las reglas del Premio Nobel de Economía, M. Friedman, cuando habla acerca de la “Doctrina del Shock”.

No me resulta casual que hace pocos días, antes de este ataque contra el ¿escondite? de Bin Laden, se hiciera público un archivo de wikileak, (aún sin confirmar), en que Al Qaeda, (o Al Qaida, o al-Qa’ida, que significa “regla”, o “base”, organismo “terrorista celular”), según la cual se habría amenazado con detonar una bomba atómica en algún lugar de Europa si muriere o fuere atrapado el caudillo islámico. Y no me resulta casual porque me es dificultoso creer que las operaciones del gobierno norteamericano se supediten a wikileaks y, a contrario sensu, bien puede ser que wikileaks se encuentre subordinada al gobierno de USA. Ya lo dije hace tiempo: La suspicacia es uno de los pilares de la evolución; (http://www.granvalparaiso.cl/v2/2010/02/13/amistades-feisbuqueanas/). ¡Debemos sospechar, es nuestra responsabilidad!.

(Al Qaeda, o Al Qaida, o al-Qa’ida, significa “la regla”, o “la base”, y es una organización “terrorista celular”, es decir con regimientos independientes, de mandos independientes, no verticalizados, aunque si de escuela y adoctrinados, que fuera propiciada originalmente por el gobierno norteamericano, o por la mismísima CIA, agencia bastante independiente del gobierno imperial, quizás el mismo imperio que gobierna al imperio, cuando fue necesario financiar la lucha contra los soviéticos en Afganistán).

De acuerdo a tal eventual publicación de la rebelde wikileaks, quizás apócrifa, Al Qaeda haría estallar una bomba nuclear en Europa si Bin Laden es capturado, según algunas publicaciones, como dije, no confirmadas. Según los principios de Maquiavelo, concordantes con los dichos de Noam Chomsky, la desinformación y el terror son armas, que actúan principalmente sobre los valores de las personas, (o sea el pueblo). Eso responde el “porqué ahora”. Sería una oportunidad provocada por el gobierno fáctico norteamericano, para propiciar y llevar a cabo una intervención de control en territorio europeo, del mismo modo en que se llevó a cabo la intervención en los territorios en que tiene ingerencia el país del norte, y para volver proclive al orbe para instaurar tal nuevo “nuevo orden mundial”. Sin dudas, una situación peligrosamente “orweliana”, rayando en lo matrix. Y tal situación se hace extensible a todo el mundo.

Ahora, si una bomba atómica llegara a explosionar en el viejo continente, cosa hasta ahora poco probable, pero no descartable, está claro que se declararía un estado de “confusión pública” a la mayor escala jamás vista, y cierto sería que la opinión pública mundial se encontraría dividida secularmente, lo que sí sería un triunfo casi definitivo para aquellos que pretenden cosechar el orden a partir del caos. Sin embargo, nadie debe olvidar las lecciones del pasado. El nazismo declaró lícita su invasión a Polonia a partir del auto atentado homicida a sus propia guardia fronteriza, en 1939, para inculpar a los polacos y así invadir sus territorios. El gobierno de Lyndon B. Johnson habría ordenado el ataque a la embarcación USS Madox, de su propia bandera, en el Golfo de Tonkín en 1964, para justificar la entrada a la Guerra de Vietnam por Estados Unidos. Ejemplos de esta índole no en la historia de la humanidad, como para encontrar descabellada la tesis de la conspiración, declarada por Michael Moore en su documental Fahrenheit 9/11, y existen numerosos testimonios y pruebas que lo acreditan, para quien así lo quiera creer. Hechos como estos, habrían permitido las incursiones de la potencia norteamericana en Irak y Afganistán, al exculparla de ser esa nación la agresora, lo que le permitió repartirse las cuantiosas riquezas petroleras del primero y los yacimientos minerales del segundo, (hierro, cobre, plomo, cinc, carbón, cromita y principalmente litio, indispensable hoy para la fabricación de ordenadores, teléfonos celulares, etc. Según lo dicho en www.publico.es, informes del Pentágono establecerían que Afganistán posee recursos minerales por valor de 820.000 millones de euros, sin considerar el opulento negocio ilícito del tráfico de los opiáceos. Tendríamos entonces el porqué del ahora, es la hora del “nuevo orden”. Y para tenerlo y mantenerlo, se requiere del control global. Y ¿qué mejor pretexto que una bomba atómica oculta en un continente sumamente poblado?. Además, la ocasión puede servir para opacar los hechos que se están llevando a cabo en Libia. Y también resulta de utilidad política para una eventual re-elección de Barack Obama. Y esta sería una forma optimizada de utilizar el “recurso terrorista bin Laden”.

Otra pregunta válida, quizás la más válida para la ocasión: ¿A cuál Osama bin Laden habrán matado?. ¿Sería reconocible su cadáver, si no lo era el mismo en vida?. Hemos visto muchos rostros suyos durante los últimos diez años, muchos intentos oficiales por suplantarlo, desde que apareciera como amenaza en el libro Funky Business, de Ridderstrale y Nordström. Incluso han muerto personas parecidas a él, por errores de información de la inteligencia aliada. Aparentemente, es, (o era), de un tipo bastante más común de lo supuesto. Las informaciones nos sorprendieron, al exhibir una fotografía transformada del líder muerto, en el medio pakistaní Geo, lo que fue rápidamente desmentido. Para comenzar:¿Existió este hombre, más allá de su nombre y ese rostro al cual ya nos habíamos familiarizado?. Y si fue real: ¿Murió, fue el 1 de marzo del 2011, o cuándo?. Porque en la práctica, el mundo poco sabe sobre la realidad de bin Laden, no sabemos si existió y si murió, y cuándo habría ocurrido aquello. Pudo haber muerto incluso antes del atentado a WTC, ahora nos damos cuenta que la información es extremadamente manipulable por quienes ostentan el poder, sobre todo el poder máximo. ¿Se encontraba la información reservada y oculta hasta sacarle el mejor provecho?. Porque perfectamente pudo haber muerto hace más de una década, y nadie se habría enterado, al menos fuera de los círculos más estrechos de la inteligencia norteamericana. Así de turbia es la información “oficializada” que circula sobre los temas globales relevantes. Finalmente, no se tiene cuerpo. Este se arrojó al mar, en señal de respeto, para conservar las tradiciones, aunque Fuad Musa, Presidente del Centro de Cultura Islámica en nuestro país, negó en CNN que tal tradición islámica exista. No tiene importancia, puesto que no se trata del Osma bin Laden que nosotros imaginamos. Pudo haber puerto despedazado en el ataque, o haber quedado irreconocible. Para todos los efectos, es lo mismo. No existe más. El personaje Osama bin Laden no existe más, pasa a ser leyenda. Incluso es posible que esté vivo, bajo alguna ley de protección federal, con una nueva identidad. El gobierno de los Estados Unidos nunca iba a mostrar a bin Laden, ni vivo ni muerto. Ahora, su nombre pasará a la historia, ya deja de ser noticia, (a menos que la Casa Blanca desmienta la información de hoy, cosa poco probable). Surgen las últimas interrogantes:

¿Se ha hecho justicia para las víctimas del 9/11?

¿Se aproxima el nuevo orden mundial, definitivamente?

¿Habrá un último gran atentado en su nombre, para justificarlo?

Los días nos darán las respuestas. Mientras tanto, Afganistán sigue sumido en el caos, Libia sigue siendo atacada, y los derechos civiles en EEUU más conculcados que nunca. Hasta el momento, no se conoce en occidente ninguna declaración al respecto del presidente pakistaní Asif Ali Zardari. ¿Tendrá algo que decir?