24/5/11

La cólera de la #spanish revolution


“Canta, oh musa, la cólera del pélida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves; cumplíase la voluntad de Zeus desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles”
Sobre el resultado del 22-M se podría remedar aquel chiste de los hermanos Marx que tanto gusta a Slavoj Žižek: “El resultado de las elecciones se parece a una gran derrota”. “Es que es una gran derrota”, “Entonces no es nada raro que me recuerde a una gran derrota” concluye el inteligente observador marxista. En efecto, la supuesta derrota del bipartidismo -como causa primigenia de los males que afligen a la patria- que anhelábamos muchos indignados ciudadanos ha devenido en un despertar de pesadilla teñido de un azul monocromático como una pintura de Mark Rothko. Como dice Ignacio Escolar, del bipartidismo hemos pasado al monopartidismo.
La ocupación total, –salvo en las díscolas Catalunya y País Vasco- de todas y cada una de las instituciones autonómicas y municipales (con sus imnúmeros dispensadores de sueldos y prebendas que penden de ellas) por parte de las abigarradas y aguerridas huestes de Don Mariano y sus Gollums, resulta un energético bocado para cobrar fuerzas ante el asalto final para conseguir el  ansiado anillo del gobierno . El huracán de la  Gran Recesión  aplana el camino y limpia de obstáculos  al avance incontenible de la “blitzkrieg” de la derecha. Ahora se ve con deslumbrante nitidez que todos los que anticiparon  que la  claudicación de ZP ante sus majestades los mercados quebraba su base social no hacían más que proferir una perogrullada.
De imponerse la estrategia del PP de aquí a marzo (o en cinco o seis meses), nos adentraremos en un mundo orwelliano en el que  el totalitario Gran Hermano literario será suplantado por un gran PP superliberal, superrecortador de déficit y creador de riquezas para un IBEX 35 ampliado y de pobrezas a los pringaos de este mundo. En ese paraíso, bendecido por los Rouco de guardia, puede que se encuentre con sus díscolos primos hermanos- tan nacionalistas a fuer de liberales, o al revés, tanto da -de CiU y PNV-. Con ese panorama nos vamos a comer con patatas-preferentemente McCain, por aquello del que manda, manda, ese precario y castizo “walfare state” español del que apenas podrán disfrutar las generaciones venideras y de la que tan poco han podido disfrutar nuestros padre y abuelos.
La indignación multitudinaria del 15-M –que ha provocado la admiración y respeto universal- no ha producido ningún efecto electoral que se pueda ponderar, más allá del aumento del  voto en blanco y nulo, cuyos efectos políticos son lo más parecido al  recurrente brindis al sol tan pleno de tintineante estética como poco eficiente. Toda esa energía liberada por la dignidad y la combatividad de centenares de miles de indignados ciudadanos debido al ignominioso  secuestro de la democracia que perpetran los llamados mercados -con el lacayuno sometimiento de partidos y élites a sus imperiosos dictados-, corre el riesgo de derivar en un episodio más de la división de los partidarios del progreso, la democracia, la libertad y la igualdad.
Al final, esa consigna tan llena de rabia, denuncia y reproches de “PPSOE, la misma mierda son”, puede servir para eliminar sólo una de las partes del acrónimo (la del PSOE,claro) y dejar despejado el camino al otro imputadísimo componente. Item mas, no está nada bien establecer un silogismo que mete en el mismo saco a los acosados sindicatos y a los del IBEX/CEOE porque sino, al final, va a resultar que aquí no hay más que una nueva clase social de carácter psico/emocional (la indignación y sus indignados) en detrimento de las muy materiales clases sociales de toda la vida que, haberlas, haylas.
Tenemos un reto: convertir esa fuerza, esa energía, esa potencia ciudadana y democrática en un factor político de cambio de un sistema que se deslegitima día a día, que no afronta los problemas y las necesidades de la inmensa mayoría y, con ello, además, impedir a toda costa que, cual bumerán, esa fuerza liberada no retorne con duplicado poder para aplastarnos nuestras propias cabezas. No se trata de intentar manipular el movimiento 15-M sino de mirarnos a los ojos e interpelarnos sobre lo que queremos y las herramientas que se necesitan para  conseguirlo. López Bulla proponía, muy acertadamente, que sean los partidos de izquierda y los sindicatos los que se contagien de los planteamientos del #spanishrevolution y no al revés, como pretenden algunos duros de mollera.
Sean cuales fueran las limitaciones y las aporías de los campamentos rebeldes del 15-M,  los resultados electorales vienen a acreditar la  justeza y necesidad de ese movimiento lleno de virtudes cívicas. Así se comprende que  nos pueda dar un calambre de miedo al contemplar el advenimiento de los escuadristas de la porra de España 2000 en la ciudad de Cervantes -patrimonio de la humanidad- o de fascistas xenófobos como PxC en eméritas ciudades como Santa Coloma de Gramenet, Hospitalet, Mataró o en incontables barrios  del cinturón exindustrial (ciudades y barrios obreros hoy devenidos en dormitorios de parados) o al criptofascista García Albiol como lista más votada en la tercera ciudad de Catalunya  o ver la Asturias de los mineros en manos del camorrista Cascos; nos puede  soliviantar  constatar como los conspícuos representantes de las redes corruptas se ufanan, con insultante chulería,  desde balcones, micrófonos y yates de  aquí, de allá y de acullá, del respaldo electoral que han obtenido de centenares de miles de votantes satisfechos (que puede que esperen, también ellos, trincar alguna migaja que les arrojen los Ortiz, Sandokán, Correa, Millet y demás héroes de nuestro tiempo); puede escapársenos alguna lágrima por los otrora infranqueables bastiones rojos de todos los cinturones rojos,  que  han sido demolidos  por un tripartito constituido por una coalición de ultraliberales-nacionalcatólicos-franquistas y los oé/oé patrioteros de Rosa  Díez; también podemos sentirnos  decepcionados porque  la gran esperanza blanca de la izquierda, IU, crece sí, pero en realidad está más cerca de la suma cero que de un gran avance: la subida de votos es escasa( 0´9%) y contradictoria (sube en muchos sitios pero también baja en otros) pero además sufre graves retrocesos de gran simbología política (Córdoba, Sevilla y Seseña ) que a duras penas pueden ser compensadas con algunas estimables pero insuficientes victorias, máxime cuando IU se hizo la ilusión de atraer el voto protesta del DRY; eso sí –algo es algo- la esperanza de paz se mantiene en el País Vasco, aunque  la coalición PSOE/PP ha derivado en ultra minoritaria (es raro que allí no se pidan elecciones anticipadas dada la precariedad de la coalición, seguramente  porque el PNV  tenga  pactada con ZP la hoja de ruta hasta las elecciones generales), en todo caso la legalidad de Bildu es una posibilidad cierta del fin de la violencia, ¡a lo mejor¡, diga lo que diga la caverna mediática y el pesado de Oreja.
A los barones listos de Castilla/ La Mancha, Extremadura o Catalunya no les ha ido bien  el truco  de hacerse  el loco respecto al gobierno de ZP, como si no lo no conocieran de nada (al conocido estilo “Judas style”), pero, eso sí, soltando disimulando pellizcos de monja a la más mínima ocasión. ¿Pero esos tipos y sus asesores pensaban de verdad que el huracán provocado por la Gran Recesión iba a pasar por encima de sus poltronas sin tocarlos si se distanciaban de ZP?
¿Y Madrid?  Los objetivos -¿qué objetivos?- de  la campaña de perfil ultracongelado de Lissavetski y de Gómez resultan una tarea más propia de avezados  hermenéutas que de comentaristas políticos, con el resultado de parada cardiorespiratoria y fallo multiorgánico en el  llamado cinturón rojo, que se  ha derretido como un helado al sol. Lo peor es que Gallardón era el eslabón débil (ha perdido muchos votos y concejales ese rumboso gastador del erario público) y los PSOE e IU han preferido mantenerse a la sombra del dios sol  antes que presentar una auténtica alternativa de gobierno. Todavía me provoca una ira incontenible recordar a Aznar y Felipe (los dos expresidentes/consultores, en compañía de sus señoras, ataviadas de boda y bautizo, haciendo reverencias al faraón en su obsceno Palacio en plena campaña electoral (y ante ese promiscuo revoltijo de empresarios, jueces, cardenales, académicos y  políticos –incluidos los aspirantes de la leal oposición-, con caras de vanidosa  satisfacción por ser invitados a un evento lo más parecido  a la boda de la hija de Aznar)
Pero y ¿ahora qué? Me atrevo a pronosticar, entre bromas y veras, algunas cosas: las Comunidades Autónomas y ayuntamientos van a parecer Eduardo Manostijeras recortando servicios públicos a troche y moche y a echar, por supuesto, la culpa al gobierno ZP, además  seguro que se ensayarán actos de insumisión institucional como los ensayados por CiU (pero eso sí, reduciendo los impuestos propios a los privilegiados y orquestando un relato tipo Padania, “Madrid ladrona”, ”Agua para todos” y el “damos más de lo que recibimos” de las comunidades ricas y tal y tal); en el PSOE los cuchillos ocultos de los Felipe, Peces, Barreda, Varas, Guerra, Bono, y su compañía mediática de asalto muy pronto –quizás sea cosa de días- saldrán a la palestra en busca del cuerpo del César derrotado por los bárbaros (¿quién hará de Brutus y sus senadores asesinos? ¡Se admiten apuestas¡) Para empezar el espectáculo algunos ya han dicho que eso de las primarias no está nada  bien, que es mucho riesgo y divide muchísimo a la base (pero, ¿qué pasa con la democracia, acaso prefieren los oscuros cenáculos y las mesas camillas de antaño?); IU mantendrá su política de esperar y ver como les caen en el cazo puñados de votos del descontento difuso, unos por aquí (del PSOE, poco), otros por allá (del 15-M poco, de los disidentes periféricos IC/CHA/Compromis/Equo, aún menos) pero, eso sí, nada de refundaciones que pongan en cuestión el “statu quo” interno; los del PP querrán atraer -con éxito más que probable- a CiU (Barcelona y Tarragona bien valen poner una vela al diablo) a UPN (el requeté vuelve prietas las filas), a Cascos (ese hermano de Aznar), al PAR (¿qué harían sin sus pesebres?), a CC ( si les dan lo que hay que darles) y esa galaxia de candidaturas  municipales de “independientes unidos por el trinque urbanístico”, a esa marca  de gran potencial en el mercado que es el PP. ¡Qué Delfos me premie si acierto algún augurio¡
Más que predicciones, pertenecería al reino de la fantasía onírica o la intangible materia con la que se construyen  los sueños de los débiles mortales que, desde ya mismo, se empezasen a crear  candidaturas nuevas y rupturistas, con gente nueva o vieja , no importa, pero unidos por un programa capaz de ofrecer salidas electorales a los  ciudadanos indignados por hache o por be, o a aquellos otros que más les vale que espabilen porque sencillamente serán las víctimas “in secula secolorum” de la voracidad sin límite de los poderosos. La ocupación total por nuestra vetusta derecha/derecha de las instituciones creadas en la Transición puede que tenga el efecto de aumentar la desafección y la deslegitimación del régimen: por ello el camino de reconstrucción de la  desnortada izquierda quizás  sea ofrecer propuesta similares a las de  DRY que impliquen rupturas y reformas de calado constitucional, haciendo política concreta y no (sólo ) proclamaciones de principios ideológicos .
La perversión y la corrupción de la democracia española ha dado un paso más hacia el abismo, el siguiente paso se dará en  las generales de marzo (o noviembre)  si en vez de indignarnos no reaccionamos. Sólo hay un camino para evitar el desastre: política, política y más política. ¿Acaso se nota que estoy indignado?
¡Ojalá  la musa inspire a Aquiles para que su cólera se revuelva contra los troyanos y no hacía sus hermanos aqueos¡