4/5/11

El euro perjudica la solvencia de España


Por eso vuelve a estar en el punto de mira de Martín Wolf y Paul Krugman

El economista Paul Krugman aplaude hoy desde su 'blog' en el New York Times un artículo de Martín Wolf en el Financial Times en el que se explica que a España le perjudica estar en el euro y depender de la política fiscal del BCE porque resta liquidez a su mercado de deuda.

Krugman en un artículo titulado "La pena de España" recoge el análisis de Wolf, que a su vez se basa en un estudio de Paul de Grauwe. Este informe realiza una comparativa entre la situación económica de España y la de Reino Unido.

"Si sólo nos fijáramos en la deuda y el déficit, se podría concluir que la situación fiscal en España era mejor que la de Gran Bretaña. Pero la realidad es que España está bajo una fuerte presión del mercado, mientras que Gran Bretaña no", asegura Krugman.

De hecho, Wolf aludiendo al estudio señala cómo la diferencia entre las posiciones actuales de España y Reino Unido se refleja en el mercado: "la rentabilidad de los bonos españoles a 10 años es casi dos puntos porcentuales superior a la de los del Reino Unido (5,3% frente al 3,5%). Y esta diferencia es mayor de lo que parece. Si se tiene en cuenta que tanto el Banco de Inglaterra como el BCE han alcanzado su objetivo de inflación del 2%, el tipo de interés real de España duplica el del Reino Unido", explica.
"La causa de esta discrepancia no radica en las posiciones fiscales de ambos países", explica Wolf. "La deuda pública bruta y neta en relación con el PIB de España será menor al menos hasta 2016. También tendrá un menor déficit fiscal hasta 2014 y un menor déficit fiscal primario (antes de pagar intereses) hasta 2013. Es verdad que el Fondo Monetario Internacional prevé que en 2016 el déficit fiscal del Reino Unido equivalga al 1,3% del PIB y el de España, al 4,6%. La economía española también crecerá menos: el 1,6% anual de media entre 2011 y 2016, frente al 2,4% de Reino Unido"
Como señala De Grauwe, la liquidez de los mercados de deuda es un aspecto vital. "Si, por ejemplo, un Gobierno renueva su deuda cada seis años y tiene un déficit fiscal del 3%, necesita emitir deuda nueva por el equivalente a un quinto de su PIB cada año. Si no hubiera nuevos compradores, se produciría una “parada repentina” y un impago. Si los titulares de la deuda creyeran que esta falta de liquidez supone un riesgo, se negarían a comprar bonos, su interés se dispararía y la economía se hundiría. Pero tampoco tiene sentido comprar bonos con tipos altos: cuanto mayor es el interés, más probable es que se produzca un impago obligado", defiende el FT.

"Si hubiera dudas sobre la liquidez del Gobierno británico, los tenedores de bonos los venderían y meterían el dinero en depósitos en libras. Luego podrían vender estos depósitos para comprar divisas, con lo que la libra se depreciaría. Pero los nuevos titulares de los depósitos en libras tendrían que comprar activos en libras, entre ellos probablemente bonos", asegura Wolf.

"En el peor de los casos posibles, el Banco de Inglaterra podría ayudar a salir del apuro al Gobierno hasta que surtieran efecto las medidas de ajuste fiscal. La depreciación de la libra también estimularía las exportaciones, incrementando así la confianza en las perspectivas fiscales", añade.

"Por tanto, el Reino Unido no puede sufrir una crisis de liquidez de su deuda en libras y cualquier duda sobre su solvencia da lugar a ajustes beneficiosos", asevera este columnista.

"En el caso de España, por el contrario, las dudas sobre su liquidez se retroalimentan a medida que los tipos de interés suben y el dinero sale del país. El resultado es una falta de liquidez tanto en el mercado de deuda pública como en la banca", explica Wolf.

"De hecho, España es como un país en vías de desarrollo que ha pedido prestado dinero en divisas, salvo por el hecho de que el BCE financia a sus bancos. Por desgracia, el BCE se comporta de manera similar al FMI: está decidido a recuperar su dinero", mantiene el artículo.

"A los tipos de interés actuales, el Reino Unido puede permitirse un déficit fiscal primario mientras estabiliza su ratio de deuda, pero España necesita un superávit fiscal primario considerable para hacerlo", concluye el FT.