4/5/11

El Banco Central de EE UU (Reserva Federal) está intimidado


Paul Krugman

Más de 14 millones de estadounidenses estaban desempleados el mes pasado, con base en la definición oficial; esto es, en busca de empleo pero incapaces de encontrarlo. Millones más estaban atascados en empleos de tiempo parcial porque no podían encontrar puestos de tiempo completo. Y no estamos hablando de penuria temporal. El desempleo en el largo plazo, alguna vez raro en este país, se ha vuelto demasiado normal: Más de 4 millones de estadounidenses han estado sin trabajo durante un año o más.

Dada esta lamentable perspectiva, se habría esperado que el desempleo, y qué hacer al respecto, hubiera sido un tema importante de la conferencia de prensa de este miércoles con Ben Barnanke, presidente de la Reserva Federal. Debería haber sido, pero no fue así.

Tras la conferencia, Reuters dio forma a una “nube de letras” con los comentarios de Bernanke; esto es, una representación visual de la frecuencia con que él usó diversas palabras. La nube estuvo dominada por la palabra “inflación”. En tipografía mucho menor, “desempleo” aparece en el fondo.

Este énfasis fuera de lugar no fue enteramente responsabilidad de Bernanke, ya que estuvo respondiendo a preguntas, y esas preguntas se centraron mucho más en la inflación que en el desempleo. Sin embargo, ese énfasis fue, en sí, un síntoma del grado hasta el cual Washington ha perdido el interés en la dura situación de los desempleados. Además, la Reserva Federal (o Fed) de Bernanke, que debería estar asumiendo una firme postura en contra de estas distorsionadas prioridades, más bien está permitiendo que la intimiden para que siga al rebaño.

He aquí algunos antecedentes: La Fed suele asumir responsabilidad principal por la administración económica en el corto plazo, haciendo uso de su influencia sobre las tasas de intereses para enfriar la economía cuando se está calentando demasiado, lo cual hace que surja la amenaza de la inflación, y que se caliente cuando se está enfriando demasiado, lo cual conduce a altos índices de desempleo. Además, la Reserva ha señalado más o menos de manera explícita lo que ve como un resultado Goldilocks, ni muy caliente ni muy frío: inflación de 2% o poco menos, desempleo rondando por 5% o un poco más.

Sin embargo, Goldilocks ya salió del edificio y no da señales de que vaya a regresar pronto. Los pronósticos más recientes de la Fed, dados a conocer en dicha conferencia de prensa, muestran baja inflación y alto desempleo para el futuro previsible.

Cierto, la Fed espera que la inflación ascienda este año un poco por arriba del objetivo, pero Bernanke declaró (y yo coincido) que estamos ante un salto temporal de precios mayores de materias primas; las medidas de inflación subyacente siguen muy por debajo del objetivo, en tanto el pronóstico dice que la inflación caerá drásticamente el año entrante y permanecerá en bajos niveles cuando menos hasta el 2013.

En el ínterin, como ya he señalado, el desempleo, aunque ha bajado respecto de su máximo nivel en el 2009, sigue siendo devastadoramente alto. Aunado a esto, la Fed solo anticipa una lenta mejoría, previendo que la tasa de desempleo al final del 2013 siga rondando cerca de 7%.

Todo se suma para dar como resultado un claro caso para más acciones. Sin embargo, Bernanke indicó que él ya hizo todo lo que probablemente hará. ¿Por qué?

Podría haber argumentado que carece de la habilidad para hacer más, que él y sus colegas ya no tienen mucho empuje sobre la economía. Pero, no lo hizo. Por el contrario, argumentó que la reciente política de la Fed con respecto a la compra de bonos en el largo plazo, a lo cual se refieren generalmente como “aligeramiento cuantitativo”, ha sido efectivo. ¿Entonces, por qué no hacer más?

La respuesta de Bernanke fue profundamente desalentadora. Declaró que una expansión ulterior pudiera conducir a mayor inflación.

Lo que se debe tener en mente aquí es que los propios pronósticos de la Reserva Federal dicen que la inflación de hecho sería algo positivo, no una razón para evitar que se intente resolver el desempleo. Esos pronósticos podrían, por supuesto, estar equivocados, pero pudieran ser tanto muy altos como muy bajos.

La única forma de dar sentido a la aversión de Bernanke a acciones ulteriores es decir que le teme enormemente a exceder el objetivo de la inflación, al tiempo que le preocupa mucho menos quedarse corto; aun cuando hacer muy poco equivale a condenar a millones de estadounidenses a la pesadilla del desempleo en el largo plazo.

¿Qué ocurre aquí? Mi interpretación es que Bernanke está permitiendo que lo intimiden los inflacionistas: las personas que siguen viendo una inflación descontrolada justo a la vuelta de la esquina y no se convencen por el hecho de que siguen estando equivocadas.

En últimas fechas, los inflacionistas han capitalizado crecientes aumentos de los precios del petróleo como evidencia a su favor, aun cuando –como el mismo Bernanke destacó– estos precios no tienen nada que ver con la política de la Fed. La forma en que los precios del petróleo están tiñendo la discusión llevó al economista Tim Duy a sugerir, de manera sarcástica, que la política básica de la Reserva ahora consiste en no hacer nada con respecto al desempleo “porque algunas personas en Oriente Medio están buscando la democracia”.

Sin embargo, yo lo expresaría de otra manera. Yo diría que la política de la Fed radica en no hacer nada con respecto al desempleo porque Ron Paul ahora es el presidente del subcomité de la Cámara Baja sobre política monetaria.

Hasta ahí llegó la independencia de la Reserva Federal. Y hasta ahí llegó el futuro de los desempleados de Estados Unidos, cada vez más desesperados.

© 2011 The New York Times News Service.