28/4/11

Žižek tiene razón: No hay comunistas, ni populistas, ni estatistas en la izquierda europea

Foto: Slavoj Žižek
Vladimir Cares

Slavoj Žižek es uno de los filósofos de moda, con todo lo que eso significa. Presencia mediática sostenida, tono desacartonado, vestimenta juvenil, aire de provocador y, además, esloveno. Pero también están sus ideas, eclécticas, cuestionadoras, en donde se entrecruzan Lenin y Lacan, Freud y Heiddeger, un coctel perfecto para el debate. Traducida su obra a varios idiomas –desde el español al japonés, del inglés al noruego–, Žižek es una referencia obligada en las controversias políticas, ideológicas y filosóficas de la actualidad. Pero no se crea que todos los aportes de Žižek quedan en el terreno de la discusión estéril, académica, aquella que genera ríos de tinta a su alrededor pero que no vislumbra soluciones definitivas para los contrapuntos.


Hay momentos en que sentimos que el esloveno baja a tierra y podemos contrastar sus opiniones con la realidad, con los hechos crudos (aquellos hechos no dependientes de nuestra subjetividad).

Vayamos con un ejemplo notable al que, tiempo atrás, hacía también referencia nuestro Alejandro Dolina: las posturas de la progresía socialdemócrata europea (cuyos ecos repiquetean notablemente en ciertos cenáculos de las costas sudamericanas). La cuestión es así.

Tesis de Žižek. Una nueva generación de izquierdistas –políticamente correctos– tras la caída del Muro de Berlín rompe amarras con el pasado y plantea una agenda política basada en supuestos tales como:
• No hay una clase trabajadora única explotada hoy.
• Hay, por el contrario, sólo problemas concretos que han de ser resueltos;
• Ejemplo de tales problemas son el hambre en África, la situación de la mujer y de las minorías, el calentamiento global, el recurso agua, la violencia religiosa fundamentalista, el respeto y tolerancia por la "otredad", los perjuicios de la deforestación en las bantúes africanas, el reclamo del Dalai Lama y los tibetanos, etcétera.
• El problema (o crisis) debe abordarse de manera creativa y no convencional, sin preocuparse por las anticuadas etiquetas ideológicas, haciendo hincapié en la ecología, el desarrollo ambiental sustentable y la economía verde.

Si, en cambio, los problemas son de raigambre económica o de alta conflictividad social, se aplicarán recetas ortodoxas que garanticen el libre mercado. Están descartadas acciones tales como la nacionalización de bancos, controles y regulaciones del Estado. Aquellos nostálgicos que las implementan serán calificados, con poco respeto y escasa tolerancia, con los peores insultos: populistas, comunistas, estatistas, etcétera.

Veamos si estas referencias de Žižek tienen algún asidero. Pensemos en el PSOE, el Partido Socialista Obrero Español. En el poder durante varios períodos de gobierno desde el retorno a la democracia en España –con, además, una influencia nada desdeñable en América Latina– ha desplegado políticas que muy difícilmente pueden ser catalogadas de socialistas u obreras. Eso sí, están empapadas en aquellos criterios señalados por Žižek. Veamos.
• El PSOE entiende que "nuestro principal reto legislativo es la incorporación formal a nuestro ordenamiento jurídico de la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad" (PSOE, Comisión Ejecutiva Federal, 3 de diciembre de 2010).
• El PSOE propone un modelo social productivo y eficiente que conlleve la disolución de las desigualdades entre hombres y mujeres. Así se impulsó "la ley contra la Violencia de Género, el plan Concilia, la ley de Igualdad, la ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, la modificación del Código Civil en materia de Separación y Divorcio, el plan contra la Trata de seres humanos con fines de explotación sexual" (PSOE, Manifiesto por el 8 de marzo de 2011).
• "Ciudadanos y ciudades serán la clave de una nueva cultura del agua basada en el ahorro, en el consumo responsable y en la eficiencia, indispensables para implantar un modelo sostenible en la gestión integral del ciclo del agua" (Manifiesto del PSOE en el Día Mundial del Agua, 22 de marzo de 2011).
• "La secretaria de Políticas de Igualdad del PSOE, Soledad Cabezón, ha celebrado que el Consejo de Estado respalde la intención del gobierno de limitar en prensa los anuncios de prostitución ya que 'vulneran varias leyes'" (en http://noticias.interbusca.com del 22 de marzo de 2011).
• "La secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE, Elena Valenciano, ha exigido a las autoridades chinas que demuestren su compromiso con la paz y la defensa de los derechos humanos en el Tíbet. 'Sin menoscabo de su integridad territorial, el gobierno de Pekín debe respetar los derechos de las minorías'" (en http://www.noticias.info del 18 de marzo de 2008).

Podríamos seguir enumerando al infinito expresiones similares. Sin embargo, detengámonos en una posición extrema. La Dirección General de la Mujer del gobierno de Cantabria (a cargo del PSOE) ha impulsado en la administración pública de esa comunidad autónoma el uso del software Themis (www.themis.es). Este programa corrige y elimina las supuestas expresiones sexistas de la lengua castellana que aparecen en trámites, documentos y sitios web que dependan de la administración. En la presentación oficial de Themis se pusieron bajo la lupa del software libros como el "Quijote" o "Cien años de soledad" para mostrar el pretendido uso sexista del lenguaje. Otra aplicación de Themis como botón de muestra: si en un texto aparece la expresión "los trabajadores" el software corrige y sugiere cambiarla por "las y los trabajadores" o "las trabajadoras y los trabajadores" o "personas que trabajan" o "plantilla", etcétera.

Pero mientras se avanza en estas trascendentes cuestiones, la crisis económica se abalanza sobre España: se estima que en abril del 2011 la desocupación alcanzó a más de 4 millones de personas (un 17,36% de la población activa), la máxima cifra de los últimos 33 años. Sin una resolución favorable a la vista, el PSOE ha implementado un fuerte ajuste que busca reducir el déficit público de 11,2 del PBI en el 2010 a un 3% en el 2012. Para ello el gobierno redujo salarios públicos, jubilaciones y pensiones y coberturas sociales específicas (medicamentos, bonos por maternidad, etcétera): "Son medidas dolorosas pero inevitables y ponen de manifiesto que el gobierno no duda en adoptar las medidas que sean necesarias", dijo en su momento Elena Salgado, ministra de Economía de España. José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del gobierno español, pese a la profundidad de la crisis no olvida el decálogo biempensante de la corrección política y aboga por la economía verde como herramienta superadora: "Considerando conjuntamente todos los empleos en renovables, transporte sostenible, edificación sostenible y ecoindustria, estimamos que existe un potencial de creación de empleo de la economía medioambientalmente sostenible en torno a un millón de trabajadores en la próxima década" (en http://www.cope.es/economia del 11 de noviembre de 2010). Pero mientras el discurso ecologista del PSOE pasa sin pena ni gloria, las acciones concretas y reales de su ajuste avanzan con el apoyo entusiasta del FMI y de la CEOE, la poderosa cámara empresaria española.

Žižek tiene razón. No hay comunistas, ni populistas, ni estatistas en esta izquierda igualitaria europea. Hoy por hoy la noble igualdad campea en todos los confines de España. Antes había miles y miles de desempleados españoles, todos varones. Ahora hay cuatro millones de parados y paradas, Themis mediante. No es un mal balance.