11/4/11

Preludio al desembarco mercenario de Playa Girón


Milicianos victoriosos en Playa Girón
José Hernández
“Y se está organizando un formidable ejército del pueblo, un verdadero ejército del pueblo, con el esfuerzo de todos.”: Fidel
Las primeras acciones combativas directamente vinculadas a la invasión se produ-cían el 15 de abril con el bombardeo a los aeropuertos de San Antonio de los Baños y Ciudad Libertad, en La Habana y el civil de Santiago de Cuba, en una operación clásica que pretendía destruir en tierra la aviación.

En esos momentos 100 mil jóvenes y decenas de miles de maestros se aprestaban para desarrollar en todo el país la Campaña de Alfabetización.

La situación del mando militar era la siguiente: en Oriente se encontraba al frente de todas las tropas el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Comandante Raúl Castro, y como jefe del Ejército Oriental el comandante Calixto García. Camagüey era dirigido militarmente por el comandante Jorge Serguera; Santa Clara por el comandante Juan Almeida; Matanzas por el Comandante Orlando Rodríguez Puerta; La Habana estaba bajo el mando directo de Fidel, y en Pinar del Río se hallaba el comandante Ernesto Che Guevara.


Otros mandos eran los siguientes: la artillería de campaña situada en La Cabaña estaba al mando del comandante Pedro Miret; la antiaérea en la antigua base Granma, del capitán José Álvarez Bravo; los artilleros antitanques los dirigía el capitán Antonio Núñez Jiménez en Ciudad Escolar Libertad y como segundo tenía al comandante Universo Sánchez.

Las tropas del Ejército Rebelde acampadas en Managua las dirigía el comandante Guillermo García Frías junto con la escuela de tanquistas, y el Batallón Especial del Ejército Rebelde subordinado al capitán Aroldo Ferrer estaría situado en Cojímar.

Aquella madrugada del 15 de abril Fidel se encontraba en el Punto Uno y allí sintió el ruido de los aviones.  Flavio Bravo recordó al respecto en una entrevista publicada en la Revista El Oficial en 1981: “Al salir del edificio, vimos un B-26 que se dirigía a Ciudad Libertad e iniciaba el bombardeo con la intención de destruir nuestros aviones en tierra.
“Junto al Comandante en Jefe, los oficiales del Estado Mayor tomamos posiciones en la pequeña altura en que nos encontrábamos. El propio Fidel, con su FAL se dispuso a hacerle fuego al segundo avión que ya se encontraba volando cerca del Punto Uno, finalmente decidió no hacerlo por no estar al alcance del fusil.”
El 16 de abril, al hablar en el sepelio de las víctimas de aquella agresión, Fidel proclamó el carácter socialista de la Revolución y reiteró que por la revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estábamos dispuestos a dar la vida.

Con sus fusiles en alto los defensores de la patria reafirmaron su apoyo a los pronunciamientos del líder y se dirigieron, como él ordenó, hacia las casas del miliciano o a sus unidades.
Aquel resultó también un momento histórico en la formación de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias ya que el proceso de su desarrollo no era solamente militar: estaba ligado de manera directa con la problemática política y social del país.

La estrategia de Fidel, en Girón, demostró que ninguna organización militar, ningún armamento o preparación puede por sí solo garantizar el cumplimiento de las tareas que se plantean para la defensa si sus soldados y oficiales no comprenden clara y exactamente su deber de defender la independencia conquistada, si no están dispuestos a rechazar resueltamente, cuando así lo exijan las circunstancias, los ataques y las maniobras del imperialismo y la reacción interna.

Los hombres que fueron a las trincheras aquel 16 de abril lo hicieron con la conciencia de que lucharían por la Revolución Socialista. Progresivamente habían madurado para esa concepción y abrían sus corazones a esa verdad irreversible.