12/4/11

Hermann Broch fue el autor de “La muerte de Virgilio”


Francisco Vélez Nieto

Hermann Broch escritor austríaco (1886-1957) fue miembro de aquel inolvidable grupo de pintores, músicos y escritores, que elevó una vez más Viena a las alturas de la creatividad. Un siglo los vio nacer bajo el imperio austrohúngaro; el siguiente con el nazismo llevó a muchos de ellos a la tragedia y a otros a la desesperación. Pero la obra de Brocho, a igual que la de otros quedó ahí, reconocida y estudiada. Indiscutible. Si toda escritura es importante, la que dejó mayor huella universal, un impacto capaz de equipararlo al Ulises de Joyse, ha sido su extensa novela La Muerte de Virgilio.

La primera edición en España salió en el año 2000 editada por Alianza Editorial en una magnífica versión de J. M Ripalda sobre traducción de A. Gregori. En 2007 una nueva edición con mejorada presentación y tipo de letra vio la luz, en el sentido más transparente de la palabra, para que de nuevo todos aquellos, que no somos legión, volvamos a comentarla y propagarla, valorar su calidad de su contenido, maestra ejemplar que con el tiempo ha venido ganando su reconocimiento a partir de mediados del siglo XX.

En ella, tan exigente y barroco autor, nos cuenta las vicisitudes y reflexiones del poeta Virgilio, cuando tiene conciencia que la muerte le llegará en una horas.
 Con una prosa brillante y embriagadora plantea en un monólogo interior en tercera persona, una reflexión sobre los criterios antagónicos y el conflicto de creación literaria frente al poder político, denunciando el peligro que supone para la cultura occidental aceptar la barbarie del nacionalsocialismo.

El destino de Hermann Broch tiene un gran paralelismo con el de Musil, otro de los grandes novelistas de aquella generación. Sus novelas continúan parcialmente la tradición del realismo burgués y se pueden comparar con Theodor Fontane por sus estudios de la sociedad, así como con la crónica familiar de Thomas Mann. Con la diferencia que en su crítica social y cultural sobresalen más los aspectos que la trascienden La muerte de Virgilio se considera su mejor novela, aunque no ampliamente leída en España, nada extraño en la esfera de lo que se consideran “buenos lectores”.Lo que muestra como su alto valor intelectual, que ahonda en lo social y político desde una óptica histórica muy analítica no disfruta con sólido arraigo por estas tierras.
La acción de la novela trata las últimas dieciocho horas de la vida del gran poeta autor de la Eneida, cuando al final de su vida decide destruirla. Siente remordimiento en un delirante ser o no ser, dominado por febriles sueños con los recuerdos de su vida y triunfo como poeta nacional, pues aunque la Eneida se ha convertido en la Biblia panteísta de todos los romanos, considera que debe ser destruida al vivir bajo la duda no solamente de la calidad de la obra sino al mismo tiempo sobre la responsabilidad ante los grades hechos históricos de ser la gran figura nacional, el adorado poeta que representa al imperio.

Hermann Broch fue detenido en 1938 tras el Anschluss de Austria, para pasar a continuación a prisión preventiva en Alt-Ausse tras ser hecho preso por la GESTAPO, no por ser judío, sino porque el cartero le había denunciado como “comunista”. Al descubrir que estaba abonado a la revista Das Word (La palabra) editada en Moscú por emigrantes. En ese mismo año logra huir a Londres y a continuación a los Estados Unidos.

Fue esta detención y su aguda clarividencia sobre el futuro de Alemania, su cultura y el ser judío, lo que le llevo a que tomara cuerpo lo que más tarde en el exilio se convertiría en su gran obra. Su situación económica era precaria y un tanto angustiosa, muy semejante a la del compatriota y escritor generacional Robert Musil, pues sus novelas y ensayos no disfrutaban del éxito comercial de las de Thomas Mann o Stefan Zweig; aunque el autor de La montaña mágica ayudó mucho a los escritores compatriotas y, entre ellos, al autor de la Muerte de Virgilio en quien reconocía un excelente autor, a la edición de la novela, que apareció casi simultáneamente en inglés y alemán en 1945, fundiendo así pasado y presente.

En resumen, la Muerte de Virgilio es una denuncia intelectual al mismo tiempo que la reflexión sobre el pulso que todo creador honesto debe de plantearse como compromiso con la sociedad y la cultura a que pertenece. Para poseer la certeza de que la conciencia de uno no puede ser traicionada por sí misma ni tampoco apartarse de la realidad. Toda una obra maestra comprometida, que justamente se debe promocionar en una sociedad donde de nuevo la “Guerra fría” se ha colado por el postigo de la casa y los compromisos éticos parecen ser solo cosa de los diccionarios.

Versión de J. M Ripalda
Sobre traducción de A. Gregori
Alianza Literatura. 566 páginas