25/4/11

El paciente azul

Diego Petersen Farah

El paciente es la Tierra; el virus el homo sapiens

El diagnóstico fue el siguiente:

“El paciente sufre de un desequilibrio generalizado a causa de un virus invasivo. Hasta hace unos años el virus era parte del equilibrio de sistema inmunológico pero la proliferación de esta especie y su capacidad depredadora provocó un rompimiento de los sistemas de defensa, incluso la depredación de sus propios depredadores. El exceso de virus en todas las partes del cuerpo generó una reacción y presenta un alza generalizada de temperatura y pérdida irreparable de algunos organismos”.
El paciente es la Tierra; el virus el homo sapiens. ¿Qué tan grave es la enfermedad de la tierra? Al igual que entre los médicos, entre los ecologistas y expertos en ciencias de la tierra también hay alarmistas y moderados, apocalípticos e integrados, diría Umberto Eco. Los alarmistas consideran que el paciente no tiene remedio, lo que no se explican, ni nos explican, es por qué no se ha muerto. Entre los moderados hay quienes se dedican a reducir la alarma y los que consideran que es un tema de largo plazo (y en el largo plazo, ya lo dijo Keynes, todos estaremos muertos). Pero a fin de cuentas no es un tema de médicos y de diagnósticos, el problema, como suele suceder, son los parientes, los familiares, que no se ponen de acuerdo y cada uno le hace caso el médico que más le conviene. Lo paradójico de la tierra es que el virus que la ataca y los parientes que toman decisiones sobre su futuro son los mismos, es decir nosotros, lo cual hace muy complicado aplicar cualquier remedio.

Las decisiones que hemos tomado hasta ahora los humanos no son para resolver los problemas, sino para seguir viviendo igual, sin importar el costo ecológico. Si escasea el agua en una zona resolvemos el “problema técnico” para traer más y de más lejos; si aumenta la sensación de temperatura hacemos más y mejores aires acondicionados; si escasea las materias primas por depredación, encontramos otro ecosistema para depredar.

¿En qué momento va a colapsar el sistema de vida que hemos inventado los humanos? Imposible saberlo, lo cierto es que así como cada día hay pésimas noticias ecológicas, todos los días hay alguien que propone una solución inteligente; un comunidad que toma decisiones responsables; una ciudad que asume el reto ecológico y aplica políticas públicas para revertir el daño ecológico y cambiar el sistema de vida. Las malas prácticas ecológicas siguen siendo mayoritarias y el virus sigue en expansión. Pero os mutantes, los virus conscientes de que son parte del problema y por lo mismo de la solución, van al alza.

El paciente azul no se va a morir de una ataque de virus humano, pero lo cierto es nunca volverá a ser la que fue.