24/3/11

Si cae Portugal, ¿cae también España?

Foto: José Sócrates & José Luis Rodríguez Zapatero

Jorge Vogelsanger

¿Arrastrará la aguda crisis económica de Portugal a la vecina España? El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero lo niega con insistencia, pero la dimisión del primer ministro luso José Sócrates por el fracaso de su nuevo plan de ajuste y la posibilidad, cada vez mayor, de que Portugal tenga que pedir un rescate financiero, causó hoy preocupación en el país vecino.

Si el año pasado el mensaje del gobierno de Madrid era que España no es Grecia y, más adelante, que tampoco es comparable a Irlanda, ahora el Ejecutivo rechaza tajante cualquier similitud con la situación de Portugal, cuya deuda pública está 20 puntos por encima de la española.

También es cierto, no obstante, que los bancos españoles tienen una alta exposición a la deuda lusa. De hecho, el sector financiero español concentra más de 70.000 millones de euros (100.000 millones de dólares) de obligaciones portuguesas, lo que equivale en torno a un tercio del total de la deuda pública y privada de Portugal.


La entidad más expuesta es el Banco Santander, con unos 38.000 millones de euros, seguido del Banco Popular (10.900) y el BBVA (7.600 millones).

Después de España, los países con mayor riesgo en Portugal son Francia, con 32.300 millones de euros, Alemania, con 28.700 millones, y Reino Unido, con 17.300 millones.

Preguntada por un posible contagio, la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, manifestó hoy en Madrid que lo que ocurre en Portugal es una "crisis política" y un "asunto interno" y que lo que tiene que hacer el gobierno español es continuar "con pulso firme" con las reformas del sector financiero, del mercado de trabajo o de la negociación colectiva para seguir fortaleciendo la economía.

"Los mercados han mostrado que reconocen estos esfuerzos y logros", apostilló Salgado. La reacción de los inversores parecía darle razón, ya que, lejos de aumentar, la prima de riesgo de España, que se mide en base al diferencial entre el bono de deuda español y el alemán a diez años, cayó hoy de los 200 a los 192 puntos básicos. Hace apenas un par de meses, ese indicador rozaba los 300 puntos.

Y eso que la agencia de calificación Moody's redujo hoy mismo el rating de una treintena de cajas de ahorros y bancos españoles, una decisión que siguió a la rebaja de la deuda soberana del país hace apenas dos semanas.

Pero hay quien piensa que la tranquilidad en los mercados es sólo la calma antes de la tormenta. El propio gobierno reconoce que la crisis lusa hará aumentar la presión de los especuladores sobre la deuda de España, si bien considera que eso será sólo un fenómeno temporal. Así lo ve también el vicepresidente de la Comisión Europea, el español Joaquín Almunia: "España es capaz de vencer los intentos de especulación", dijo en Madrid.

Algunos economistas, sin embargo, ven más negro el panorama y advierten que la crisis de la deuda se ha convertido en un juego de dominó y que si después de Grecia e Irlanda también cae Portugal, que actuaba como una especie de dique contra la especulación, la siguiente pieza en la lista será la vecina España.

Y eso sería realmente grave para la estabilidad de la moneda única, porque la española es la cuarta economía de la zona euro y casi dobla en tamaño a las de Grecia, Irlanda y Portugal juntas.

Ya lo advertía meses atrás el premio Nobel de Economía Paul Krugman: "El plato fuerte del mercado es España. Grecia, Irlanda y Portugal son sólo el aperitivo".

Aunque no llegó a este extremo, también el secretario del sindicato CCOO, Ignacio Fernández Toxo, se mostró hoy escéptico y opinó que Zapatero, con el que se entrevistó en la víspera, es "excesivamente optimista" en cuanto a la inmunidad de España a un contagio de la crisis lusa. "Alguna repercusión va a tener", sostuvo.

Pero el discurso oficial sigue siendo: España no es Portugal y los mercados lo saben. "El pecado original de Europa fue considerar a Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España como un club", comentó al respecto el ministro de Industria y Comercio, Miguel Sebastián.

Incluso el líder de la oposición se sumó hoy a este coro. "La situación (de Portugal y España) no tiene absolutamente nada que ver", dijo en Bruselas el presidente del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, quien, para satisfacción del gobierno, remachó: "España no necesita ningún rescate ni nada que se la parezca".

Pero también dejó claro Rajoy que le gustaría que el socialista Zapatero siguiese el ejemplo del socialista Sócrates: "Cuando un gobierno va mal, muchas veces lo mejor es un revulsivo como la convocatoria de elecciones".