16/3/11

Nuevo atractivo turístico en Europa: visitar cementerios

Cementerio no Católico, Tumba de Gramsci, Roma

Cincuenta y cuatro cementerios europeos son promocionados como parte de la nueva ruta turística en Europa que permitirá a los visitantes conocer el patrimonio funerario local, los monumentos y la evolución de los mausoleos a través de la historia.

Iniciando en Oslo y finalizando en la isla de Cerdeña, el recorrido ha sido integrado por el Consejo de Europa en su programa de circuitos culturales.

"Los cementerios albergan las diferentes costumbres y creencias de los pueblos y eso permite comprender muchos de los valores europeos: tolerancia, democracia, el diálogo entre culturas, los derechos humanos", comentó María Luisa Yzaguirre, presidenta de la Asociación de Cementerios Significativos de Europa.

Entre las tumbas más reconocidas del recorrido se encuentran la del poeta inglés John Keats (1795-1821) o la del fundador del Partido Comunista de Italia, Antonio Gramsci (1891-1937).

Los principales cementerios de la ruta son el de Viena, Sarajevo, Zagreb, Tallin, Berlín, Cracovia, Oporto, Bucarest y Liubliana.

De lugares inspiradores de historias de miedo y terror a "museos a cielo abierto". Cincuenta y cuatro cementerios de Europa son ahora destinos turísticos que permiten conocer el patrimonio funerario y parte de la historia de pueblos y ciudades de 18 países.

Cementerio de Highgate, Londres - Tumba de Marx
Desde Oslo hasta la isla de Cerdeña, en Italia, y de Bucarest a Oporto, en Portugal, la Ruta de los Cementerios Europeos cuenta con cuarenta destinos en los cuatro puntos cardinales del viejo continente.

La promotora del proyecto fue la española María Luisa de Yzaguirre, presidenta de la Asociación de Cementerios Significativos de Europa (ASCE), quien dijo:
"Los cementerios albergan las diferentes costumbres y creencias de los pueblos y eso permite comprender muchos de los valores europeos: tolerancia, democracia, el diálogo entre culturas, los derechos humanos".

Cada cementerio es un libro abierto sobre la historia de su ciudad; espacios que evolucionaron junto con los personajes locales, y eso -dice- no debe dejarse perder.

Esta característica de los camposantos los hace merecedores de ser considerados como "una parte importante del patrimonio cultural europeo, desde el punto de vista artístico, histórico y antropológico", señaló.

Entre los muros de todos estos cementerios hay esculturas, sepulcros de capricho, capillas, panteones monumentales, lápidas e inscripciones, fuentes, historias curiosas y, lo que llama la atención de muchos visitantes, tumbas de personajes famosos.

Como en el Cementerio No Católico, de Roma, más conocido como el de "los poetas y artistas", donde están las tumbas del poeta inglés John Keats (1795-1821) o la del fundador del Partido Comunista de Italia, Antonio Gramsci (1891-1937).

En el más famoso de todos, el parisino Père Lachaise, reposan la cantante francesa Edith Piaf, el escritor irlandés Oscar Wilde, el compositor italiano Gioachino Rossini o el novelista francés Marcel Proust, y sus tumbas reciben miles de visitas al año.

El visto bueno del Consejo de Europa a la Ruta Europea de Cementerios www.cemeteriesroute.eu llegó el 16 de septiembre pasado en la asamblea general de la ASCE, celebrada en Cagliari, en la isla italiana de Cerdeña.

Cementerio de Woodland, Estocolmo
"Hubo una época en la que la gente quería ser reconocida después de su muerte, y fue entonces cuando se construyeron grandes panteones con esculturas que preservaran su recuerdo", recuerda Yzaguirre, que añade que los encargados de edificar las tumbas fueron los mismos arquitectos y escultores que habían levantado sus casas.
"A principios del Siglo Veinte se acabó la costumbre del enterramiento y ahora -dice- es muy común la incineración; la gente ya no visita los cementerios como antes, no practica el recuerdo".
Para el recuerdo quedan los cementerios de la Ruta, como los de Viena, Sarajevo, Zagreb, Tallin, Berlín, Cracovia, Oporto, Bucarest, Liubliana y los de varias ciudades del Reino Unido, Italia o España.

Y también el Woodland, de Estocolmo, Patrimonio Universal de la UNESCO desde 1994, un proyecto paisajístico en el que las tumbas son casi invisibles, pequeñas, todas del mismo tamaño, para recordar que la muerte iguala a todas las personas.