16/3/11

Llaman a indignarse, sí. Pero ¿contra qué, contra quién?

Paul Klee / Angelus Novus

El llamado progreso se debe a la existencia turbulenta del capitalismo. Un sistema que acumula ruina y muerte sin cesar, lleno de sangre y horror, en que no hay futuro para el ser humano y el planeta.

José Iglesias Fernández 

Lo que el señor S. Hessel conoce, pero no sabemos porque lo excluye u oculta: “Hay un cuadro de Klee (1920) que se titula Ángelus Novus. Se ve en él a un Ángel al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava su mirada. Tiene los ojos desencajados, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la Historia debe tener ese aspecto. Su cara está vuelta hacia el pasado. En lo que para nosotros aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única, que acumula sin cesar ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero una tormenta desciende del Paraíso y se arremolina en sus alas y es tan fuerte que el ángel no puede plegarlas… Esta tempestad lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas mientras el cúmulo de ruinas sube ante él hacia el cielo. Tal tempestad es lo que llamamos progreso”.[1]

Este llamado "progreso", al que podríamos renombrar prosperidad sin equivocarnos, se debe a la existencia turbulenta o tempestuosa del capitalismo.[2] Un sistema que despedaza, que acumula ruina y muerte sin cesar, en el que su pasado, pero también su presente, está lleno de sangre y horror, en el que no hay futuro para el ser humano y el planeta en el que vivimos. Contrario al "ángel de la Historia", el capitalismo no puede detenerse, no puede extirpar de sí la lógica de la depredación que mueve su ser. Sería su muerte inmediata, pues la maldad del capitalismo está en su naturaleza o­ntológica, en la motivación del beneficio privado y la apropiación de la riqueza que lo genera, intrínseca a su propia existencia, y que tiene como energía la ineludible acción de crear la explotación y la miseria de las poblaciones. Sin su total exterminio, no por los ángeles sino por los seres humanos que estamos comprometidos socialmente contra el capitalismo, no hay solución para los problemas que padecemos las poblaciones del mundo.

¿Llamada de atención o intento de distracción?

En la mejor de las valoraciones, el Indignez vous!de Stéphane Hessel [3] no pasa de ser un intento de recuperar principios, valores y ayudas sociales que las poblaciones de algunos países europeos han vivido deslumbradas durante las dos décadas doradas del sistema:[4]el Estado del bienestar de los sesenta y setenta hoy en vías de desaparición a causa de las privatizaciones que impone el desarrollo capitalista. En este documento,la enumeración que menciona el señor Hessel delos derechos a recuperar, o defender, están ya recogidos en todas las Cartas y Constituciones de los Estados modernos, muchos de ellos con fuerza de ley. 
¿Por qué no se cumplen o respetan? Porque el poder del capitalismo, como un sistema holista, también domina y condiciona esta esfera y la somete a la defensa de sus intereses. Es más, son precisamente estos documentos los que legitiman la maldad de las <[5] que parecen dibujarse en el trasfondo de su documento y que actúan de forma depredadora contra la humanidad que habita el planeta. Esta ausencia de las mismas, ¿premeditada?, hace difícil entender la condena que hace el señor Hessel de unos supuestos poderes, por alusión, pero que resulta chocante en una persona con esos saberes y ese historial, el que no los denuncie por sus nombres.[6] La injusticia que se denuncia en el documente aparece como la polución y el cambio climático; es decir, como una consecuencia de la acción humana. Sin embargo, a José Luís Sampedro, un hombre de la misma época pero de ideología de izquierdas, no le tiemblan los labios para señalar que es el capitalismo el verdadero culpable de las miserias que padecen las poblaciones del planeta.[7] El indignaosdel señor Hessel puede tener su movilización y respuesta,pero conlleva el peligro de engañarnos con la idea de creer que el capitalismo puede tratar, ni siquiera humanitariamente, a las poblaciones. Él mismo se equivocó, y se equivoca, al no distinguir entre capitalismo nazi-fascista y capitalismo democrático. El totalitarismo que ejerce el capitalismo actualmente, y que él no se atreve a denunciar y condenar, es tan nocivo e insoportable para las poblaciones del planeta como cualquier otra forma de absolutismo. Sino, ¿cómo justifica su indignación? A menos que reinvente, o diga que existe, una mano invisible negativa que regula el capitalismo.

Notas

[1] Walter Benjamín. ¡Qué paradoja! En estos momentos la pintura está legada al Museo de Israel en Jerusalén.
[2] Las crisis en el capitalismo son recurrentes, con la degradación del nivel de vida de las poblaciones para salir de las mismas.
[3] Stéphane Hessel. Indignez vous! Indigene-editions, 2010. Traducción al español y edición, Colectivo sáquida.
[4] ¿Qué son veinte años de relativa abundancia (o consumismo) con respecto a los más de 400 que tiene el sistema, en el que se constatan de forma permanente grandes hambrunas, guerras, pandemias, destrucción y muerte, etc.?
[5] Como puede ser el poder del dinero, varias veces acusado, o la dictadura internacional de los mercados financieros.
[6] En el Apéndice, el lector puede leer los nombres de las personas más poderosas del mundo, tanto en dinero como en poder político. Estos son los verdaderos responsables del hambre, de las guerras, de las pandemias, de la muerte, de la huella ecológica, del cambio climático, de la polución y otras barbaridades ambientales y sociales.
[7] Leo que la Editorial Destino publicará una versión en castellano con prólogo de JL Sampedro. Me quedo con la curiosidad de saber cómo lo evalúa.

Título original: “Sr. Stéphane Hessel, indignarse, sí. Pero ¿contra qué, contra quién? No distraiga…”
Fuente: Renta Básica - http://www.rentabasica.net