23/3/11

La trampa de la exclusión aérea (+ infografía)

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Abdel Bari Atwan

La escena se repite, una lluvia de misiles estadounidenses cayendo sobre los objetivos libios, paralelamente con una intensa campaña de manipulación, nos recuerda las mismas escenas de los bombardeos sobre Irak dos veces seguidas, la primera con la excusa de liberar Kuwait en 1991 y la segunda con la intención de destruir las armas de de destrucción masiva hace exactamente ocho años.

Aunque resulte comprensible decir que la comunidad internacional no puede mantenerse imperturbable ante las matanzas cometidas, sin piedad, por el régimen libio contra su pueblo, no podemos por menos condenar la arbitrariedad, y el doble rasero de occidente en sus intervenciones militares para proteger a un levantamiento popular en un sitio, olvidándose de otros levantamientos árabes, incluso fomentado el hostigamiento de otros.

Los EE.UU. apoyados por Francia e Inglaterra, con cobertura de la Liga Árabe y la participación de Qatar y los Emiratos Árabes, han lanzado la primera tunda de 112 misiles crucero, desde sus portaaviones en el Mediterráneo contra Libia con la excusa de proteger a los civiles libios, pero ¿acaso no son libios las víctimas de estos misiles, o es que la muerte y la destrucción es execrable en función de su autor?

Antes de que nadie me malinterprete, debo recordar que desde el primer día me situé al lado de la revolución libia, y sigo estando al lado de todas las revoluciones árabes: Considero al régimen libio uno de los peores de la historia de Libia, me siento consternado cuando veo a los corruptos hijos de Gadafi, lanzando sus amenazas contra el pueblo, como si Libia fuera un latifundio de su propiedad y los libios fueran esclavos suyos. Pero este modo de proceder no nos puede cegar, ni llevarnos a comulgar con ruedas de molino, aceptando sin más, que la intervención militar occidental es para defender al pueblo libio. Creemos sinceramente que el verdadero objetivo es el interés por el control de los recursos energéticos, si no ¿ por qué este sospechoso silencio y esta pasividad, ante las matanzas contra el pueblo de Yemen?. La respuesta es clara, el pueblo yemení, igual que el pueblo palestino o el libanés, no tiene petróleo y por lo tanto no merecen ser protegidos.

Nos invade un sentimiento de enojo y amargura, escuchando al secretario general de la Liga Árabe, Sr. Amro Musa al manifestar su desacuerdo con los bombardeos de los aliados occidentales contra Libia, alegando que estas operaciones exceden de lo pactado al decretar la medida de exclusión aérea, con el objetivo de proteger a la población civil y no a costa de destruir a otros civiles. El Sr. Amro Musa anunció su apoyo a la intervención extranjera en libia, incluso antes de la reunión de los ministros de exteriores árabes para consensuar una postura sobre el tema, tal y como revelan sus declaraciones a una revista alemana. ¿Acaso intenta ahora el Sr. Musa, escurrir el bulto, descargar su conciencia de las trágicas consecuencias de sus posturas, con la esperanza de terminar su mandato en la Liga, para ganarse la presidencia de Egipto?

El objetivo de la zona de exclusión aérea es proteger a todos los civiles libios sin excepción, impidiendo el uso de aviones para atemorizar al pueblo y cometer crímenes, pero la arbitrariedad occidental se manifiesta al limitar su acción a un lado y no al otro, cuando debería prestar la misma protección a toda población libia. Pero los hechos demuestran que a los que les ha tocado estar en zonas controladas por el régimen se consideran malvados y merecen la muerte, a ojos de la alianza occidental.

Estamos asistiendo a una eclosión de la mentira y la manipulación, comparable solo a aquella etapa anterior a la destrucción de Iraq que llevaron a cabo los poderosos medios de comunicación árabes e internacionales.

Con gran asombro veíamos al mismo tiempo aviones del régimen machacando ciudades del este de Libia, aviones de los rebeldes haciendo lo propio sobre Trípoli, esto nos obliga a preguntar si la exclusión aérea incluye a los aviones de los rebeldes.

Desconocemos cuánto tiempo va a durar el régimen, ni podemos vaticinar sobre su capacidad de resistir, pero lo que si podemos adivinar que ante el desafío de una agresión extranjera, los libios lucharán, al igual que sus hermanos de Iraq, Somalia o Afganistán, y que, esta lucha no será en defensa del régimen, sino por la dignidad y tradición de resistencia contra el colonialismo y los invasores, que vulneran la dignidad nacional de este pueblo.

Lo que está ocurriendo en estos momentos en Libia es una clara invasión con el fin de cambiar el régimen por la fuerza, es el mismo método que utilizaron los neoconservadores, encabezados por Bush. Occidente piensa que el líder libio ya ha caducado, después de haber sido exprimido hasta la última gota, y es tiempo de cambiarlo o librarse del él, al igual que cualquier pañuelo de papel, por eso aprovechó la rebelión popular beneficiándose de ello con la manipulación.

¿Acaso occidente, representado por Inglaterra y Estados Unidos, no permitió la rehabilitación del régimen libio después de haberles pagado 3.000 millones de dólares, como indemnizaciones por las víctimas de Lockerbie y el ingreso de más de 200.000 millones en los bancos europeos y estadounidenses? 

¿No liberó Gran Bretaña, que lidera la agresión contra libia, al acusado de ser el responsable de volar el avión de Lockerbie, a cambio de permitir el retorno de las concesiones petrolíferas en Libia a la compañía B P, en el territorio libio?. ¿No dijo Saif el Islam, el hijo pródigo de Gadafi, que Toni Blair, el ideólogo de los neoconservadores, era amigo de la familia Gadafi, y que residía en su casa familiar cada vez que visitaba Trípoli?

Si los hipócritas occidentales están sinceramente preocupados por el bienestar del pueblo libio, la democracia y los derechos humanos, por qué no condicionaron la rehabilitación de Gadafi a un cambio democrático del régimen?

Una vez se despeje el polvo levantado por los bombardeos y se vea la realidad sobre el terreno, quizás veamos una Libia dividida, o “somalizada”, incluso podremos asistir a una guerra civil que convertirá a Libia en un estado frustrado, al igual que Somalia, Iraq, o Yemen. Son posibilidades que no deseamos en absoluto. Pero es lícito plantear estas probabilidades a la luz de las experiencias anteriores resultantes de todas las intervenciones en los países árabes y en los Balcanes.

Al-Qaeda, a la que tanto teme occidente, crece y se desarrolla en los territorios de los estados frustrados, consecuencia de las intervenciones occidentales. Esta ideología germinó en las tierras de Iraq, Somalia y Yemen, gracias a las intervenciones extranjeras, o a la alianza de los dictadores con occidente. Seguramente el líder de al-Qaeda se está frotando las manos, viendo como se desintegra Libia como fruta madura que caerá en su poder después de que los occidentales le preparen el terreno. De todos modos no olvidemos que esta organización está al acecho, con su rama en el Magreb Islámico a un paso de Libia.

La intervención occidental en Libia será sangrienta y con resultados inciertos. En Iraq las pérdidas en vidas humanas superan el millón, consecuencia de una intervención parecida. Solo Dios sabe cuántas perdidas va a producir esta nueva intervención, que demuestra que la historia se repite, y se repiten las manipulaciones y las mentiras.

Traducido del árabe para Rebelión por Jalil Sadaka
Fuente original: http://www.alquds.co.uk/index.asp?fname=today\21z999.htm&arc=data\2011\03\03-21\21z999.htm